Capítulo
4: Primer día en Londres
Narra
Patri
Al despertarme me estiro en la cama y cojo mi móvil para mirar la
hora. Son las 10 así que me levanto de la cama, subo las persianas y echo un
vistazo por la ventana. Las vistas son increíbles, preciosas. Respiro el aire
fresco que entra por mi ventana y después salgo corriendo a despertar a mi
hermana. Al llegar a su cuarto, me tiro encima de ella:
- ¡Despierta
enana! –digo zarandeándola.
- Eh,
¿qué haces? –me dice mi hermana adormilada, restregándose los ojos.
- Que
te levantes. ¡Que son las 10 de la mañana! –le digo riéndome. A continuación, me levanto de la cama y subo
la persiana para que entre la luz en la habitación
- Vale,
ya voy –dice mi hermana estirándose y ,finalmente, sentándose en la cama
- ¿Qué
vamos a hacer hoy, Noemí? No conocemos a nadie ni nada –le pregunto a mi
hermana mientras la miro interrogante- Aunque en realidad, no tengo ganas de
hacer nada. Pero tenemos que seguir adelante ¿no?
- Pues
nos tenemos a nosotras. Salgamos a dar un paseo a conocer Londres –dice mi
hermana sonriendo.
- Vale,
de acuerdo –le contesto levantándome de la cama- pero date prisa en vestirte
–le digo saliendo de su habitación.
Al salir, voy directa hacia el baño. Me doy una ducha para
relajarme y salgo del baño ya vestida con pantalones cortos, camiseta ancha con
un fino cinturón a juego con mis sandalias. Luego voy a la habitación de mi
hermana. Está mirando por la ventana, ya vestida:
- ¡Ya
estoy! –le grito para asustarla. Al oírme ella da un brinco y se gira.
- ¡Dios,
no me asustes! –dice ella riéndose.
- Estás
ya, ¿verdad? –al decirle esto, mi hermana asiente- Pues venga, bajemos a
desayunar. A ver si no nos perdemos yendo hacia la cocina en este pedazo de
casa –le digo mientras salimos juntas de la habitación de mi hermana. Bajamos
las escaleras, y después de confundirnos un par de veces por el camino,
llegamos a la cocina. Nada más entrar, vemos a una mujer con uniforme limpiando
la cocina- ¿Quién eres tú? –le digo a la mujer cortada. La mujer se gira y nos
mira sonriendo.
- Anda
señoritas, ya se despertaron. Estaba deseando conoceros, vuestro padre me ha
hablado muchísimo de vosotras. Me llamo Abbie, y soy la cocinera y ama de
llaves. Así que si necesitáis algo, me tenéis siempre en vuestra casa, ya que
vivo aquí. Tú debes de ser Noemí –dice Abbie mientras señala a mi hermana.
- Sí,
así es. ¿Cómo sabe mi nombre? –dice mi hermana curiosa.
- Ya os
lo he dicho, vuestro padre me habla mucho de vosotras. Y de ti –dice de nuevo
mirando a mi hermana- Me dijo que eres una niña muy pura, tierna y con muy buen
corazón. Y de ti, Patri –dice esta vez mirándome a mí- Me dijo que tienes muy
mal genio pero que en el fondo eres muy buena chica con un gran corazón y que
se hace la dura para que no la vean débil. Y se ve en tus preciosos ojos que
albergas mucho dolor –al terminar de hablar, yo me puse seria, no dije nada-
Bueno señoritas, ¿quieren desayunar?
- Pues
la verdad es que sí. Tengo mucho hambre –contesta mi hermana riéndose y dudando
en cómo contestar en el principio de la frase, lo que provoca mi risa.
Al momento Abbie nos acompaña al comedor y nos pregunta que
queremos desayunar, a lo que respondemos tortitas. Ella nos dice que las va a
hacer y que mientras nos sentemos y pongamos música si queremos. Ella se retira
y mi hermana se va un momento de la habitación, al rato oigo como suena la
canción de What Makes You Beautiful, de One Direction yo empiezo a cantarla y a
los instantes entra mi hermana cantando y bailando a lo loco. Ella es así,
intentando hacer feliz a la gente siempre.
Narra
Noemí
Al poner la música de One Direction, me pongo como loca a bailar
y a cantar y al llegar al comedor, lo hago más exageradamente para hacer reír a
mi hermana. Necesitamos diversión, todavía nos hace daño el recuerdo de nuestra
madre y nos necesitamos entre nosotras. Yo sigo bailando y cantando alrededor
del salón, en ese momento empieza a sonar la de One Thing y me pongo como loca.
Mi hermana se levanta y se pone a “bailar” conmigo mientras se ríe. Al rato
llega Abbie con nuestro desayuno, tortitas y también nos trae leche, Cola-Cao y
unas tazas para servirnos con los cubiertos y platos. Al vernos bailar empieza
a reír y es entonces cuando notamos su presencia. Nosotras nos sonrojamos y nos
sentamos rápidamente en nuestros sitios. Yo me empiezo a reír nerviosamente.
- ¿Os
gusta One Direction?-nos pregunta después de dejar las bandejas en la mesa.
- Sí.
Nos encanta –dice mi hermana tímidamente después de que nos viese bailando.
- A ti
solo te encantarán… Porque a mí me matan cada día más –digo esto en español
para que solo mi hermana lo entienda. Ella al oírlo se ríe.
- ¿Qué
has dicho preciosa?–dice la mujer mirándome.
- Ah,
nada… Que realmente adoramos a One Direction –le digo a Abbie con una sonrisa
traviesa.
- Bueno,
os dejo desayunar tranquilas. Si necesitáis algo, llamadme con esto –dice Abbie
mientras nos deja en la mesa una campanita plateada de unos 10 cm.
- ¡Vale!
Muchas gracias Abbie. Pero de todas formas, si necesitamos algo, vamos a ir a
por ello. Tú haz lo que tengas que hacer, no te preocupes –le digo a Abbie,
dudando de vez en cuando en cómo continuar la frase. Espero que consiga
manejarme con facilidad en poco tiempo…
Finalmente Abbie se retira del comedor. Nosotras nos ponemos a
comer, o más bien devorar nuestro desayuno. Teníamos muchísimo hambre, ayer
apenas comimos nada. Al terminar las tortitas, estamos que vamos a explotar.
Colocamos las cosas del desayuno en una bandeja que Abbie había utilizado para
llevarnos las cosas y cuando mi hermana va a cogerla para llevarla a la cocina,
aparece nuestro padre. Mi hermana instantáneamente evita su mirada y se pone
seria.
- Hola
chicas, ¿habéis dormido bien? Ayer no os desperté para cenar porque me daba
pena despertaros. Debíais de estar muy cansadas –mi padre se acerca a mí y me
da un beso en la frente- ¿Qué vais a hacer hoy? –nuestro padre se acerca a mi
hermana a darle también un beso. Pero esta le evita. Él, ya acostumbrado a las
reacciones de ella, le sonríe y le acaricia la mejilla. Al menos eso si se
deja, digo yo para mí.
- Pues
habíamos pensado ir a dar una pequeña vuelta por Londres y conocer un poco esta
zona –le digo yo sonriéndole- ¿Podemos verdad?
- Uhm,
sí. Le diré a Dean que os lleve –dice nuestro padre sacando el móvil.
- No.
No hace falta. Podemos andar perfectamente. Ayer me fijé en como ir al centro
de Londres, y está a unos 15 minutos andando. No necesitamos que nadie nos
lleve –le dice mi hermana a nuestro padre secamente.
- Bueno,
está bien. Pero antes, tengo un pequeño regalo de bienvenida para vosotras
–dice nuestro padre mirándonos-. Esperadme aquí un momento. Vuelvo en un
segundo
Narra
Patri
Al marcharse nuestro padre, me quedo mirando a mi hermanan
atónita. Él regresa a los instantes con dos pequeñas cajas envueltas, una en
cada mano.
- Tomar
chicas –nos dice mientras le da una caja a mi hermana y me da otra a mí.
- ¿Qué
es eso? –le digo secamente dejándole con el brazo extendido y la caja en la
mano. Som cogerla.
- ¡AAHH!
¡Es un móvil! –grita mi hermana después de haberla abierto- Es un iPhone 4. ¡Oh
dios, gracias papá! –dice mi hermana muy emocionada. Se acerca a él y le da un
abrazo. Después él me acerca más la caja, yo le retiro la mano, cojo la
bandeja, le esquivo y antes de salir le digo:
- No lo
quiero, si te piensas que nos puedes comprar con regalos, vas listo. No quiero
nada que tenga que ver contigo. Y mi hermana tampoco es tonta, ya se dará
cuenta de lo que haces -le digo borde, miro a mi hermana un instante y luego salgo
del comedor dejándoles solos.
Me dirijo a la cocina y antes de alejarme demasiado, escucho como
mi hermana habla con mi padre.
- Siento
que se comporte así contigo. No te preocupes, terminara perdonándote. Dale
tiempo -dice mi hermana-
- No te preocupes hija. En el fondo la entiendo… No… no sabes cómo me arrepiento de haberos dejado. Si pudiera dar marcha atrás...-le dice a mi hermana. Puedo notar por su voz que está dolido. Me paro a unos pasos de la puerta para oír lo que dicen.
- No te preocupes hija. En el fondo la entiendo… No… no sabes cómo me arrepiento de haberos dejado. Si pudiera dar marcha atrás...-le dice a mi hermana. Puedo notar por su voz que está dolido. Me paro a unos pasos de la puerta para oír lo que dicen.
- No
pasa nada, papá. Ya no puedes volver atrás. Lo importante es que cuando te
necesitamos, nos viniste a apoyar. Es el motivo por el que yo te he perdonado,
y por el que, tarde o temprano, ella te perdonará. No nos abandonaste… -dice mi
hermana.
- Gracias
hija, de verdad.
- No te
preocupes papá… Bueno, nos vamos a dar un paseo por Londres. Gracias por el
móvil, me ha encantado –le dice mi
hermana a nuestro padre.
Al decir esto, yo comienzo a caminar rápido para que mi hermana no
averigüe que les he oído. Al llegar a la cocina dejo la bandeja en la encimera,
Abbie me da las gracias por llevársela y entra mi hermana por la cocina. La
miro pero sin dirigirle la palabra.
- Bueno,
¿nos vamos? -me pregunta mi hermana.
- Sí, vámonos. -le contesto con un tono algo
enfadado.
Nos despedimos de Abbie,
en inglés, y comenzamos a andar. Cuando ya estamos fuera de la casa:
- Bueno,
¿no me vas a hablar o qué? No entiendo por qué te enfadas. Sólo intenta ser
amable, Patri –dice mi hermana mirándome.
- ¿Qué
quieres que te diga? Ya te darás cuenta de las cosas… Es que no puedo creer que
le hayas perdonado así como así –le digo a mi hermana mirándola y parándome.
- Él
esta arrepentido. Sólo tienes que mirarlo. Ya te darás cuenta… Está intentando
compensarnos por lo que nos hizo y tu no haces más que ponérselo difícil. De
todas formas, no te enfades conmigo. Ahora más que nunca necesitamos estar
unidas, Patri –dice mi hermana agachando la cabeza en la última frase.
- Vale.
Está bien… No me enfadaré contigo. Pero no pienso perdonarlo así como así… Así que
no me des la tabarra –le sonrío, le doy un abrazo y seguimos caminando.
Narra
Noemí
Después de estar unos diez minutos caminando y hablando, mi
hermana y yo nos damos cuenta de que nos hemos equivocado de camino. Ya que
queremos ir a ver el London Eye y el Big Ben y hemos acabado en una calle sin
salida. Damos la vuelta y al salir de esa callejuela, vemos que pasa una mujer
con un carrito de bebé. Le preguntamos y nos indica como ir hacia el London
Eye. A los cinco minutos, llegamos a una plaza en la que hay un corro de gente
congregada. Mi hermana y yo nos acercamos curiosas, esquivamos a personas para
poder colocarnos delante y vemos a varias personas bailando y cantando.
Nosotras nos quedamos un rato mirando y cantando por lo bajo las canciones que
cantaban los del corro, ya que nos las conocíamos. Al rato se acercan dos
chicas que había cantando en el corro y nos obligan a mi hermana, a dos chicos
que había a nuestro lado y a mí a salir al corro a cantar. Finalmente salimos.
Mi hermana se queda en el corro parada, cohibida. Yo, como apenas tengo
vergüenza me pongo a bailar y a acompañar cantando a la gente del corro, en ese
momento estábamos cantando la de “Want U Back de Cher Lloyd”.
Cuando llevo un
rato bailando, mi hermana comienza a bailar y a cantar. Nosotras empezamos a
hacer algunos movimientos que tenemos conjuntos y sin parar de cantar. Cuando
acaba la canción, empieza a sonar la de “We Found Love de Rihanna” al oírla, me
entra un subidón, ya que esa canción a mi hermana y a mí nos encanta.
Nos
ponemos a bailar y a cantar como locas. Notamos como la gente del corro empieza
a dar palmas y a cantar cada vez más alto, animadas por nuestra energía. Los
del corro se acercan a nosotras y comenzamos a bailar todos juntos. La música,
que está puesta en una cadena de música portable, no deja de sonar mientras
nosotros bailamos. Unos bailan break dance, otros moderno, cada uno está
bailando lo que mejor sabe. Al cabo de un par de canciones más, mi hermana y yo
salimos del corro. Algunas personas nos dicen que lo hemos hecho muy bien y
finalmente nos vamos de esa plaza.
- Puf,
te mato Noemí. ¡Me has hecho bailar delante de un montón de gente! Sabes que me
da muchísima vergüenza –me dice mi hermana mientras andamos por la calle sin
rumbo, dejándonos llevar.
- Yo no
he sido la que te ha sacado al corro. Nos han sacado las chicas esas. Y como
comprenderás, no me voy a quedar en el centro del corro como un muermo. Además,
¡aquí nadie nos conoce! ¿Qué más da lo que hagamos ahora? –le digo yo a mi
hermana riéndome.
- Me da
igual que nadie nos conozca. Yo paso vergüenza igual. A propósito, ¿sabes hacia
dónde estamos yendo? Porque yo no –me dice mi hermana parando.
- Pues
ya es hora de quitarte la vergüenza, hermanita –le digo a mi hermana mirándola
y guiñándole un ojo- Pues… ahora que lo dices… No tengo ni idea de dónde
estamos –digo yo comenzando a reírme a carcajada limpia.
- Ya te
vale, Noemí. Tú y tu forma de vivir –dice mi hermana sacando un mapa que tenía
en su bolso- Vamos a ver, ¿qué calle es esta?.
- Eh,
que no ha sido culpa mía. Además, sabes que yo cuando bailo me olvido de todo.
Tú eres la mayor y la que debería de ser la responsable, no yo –le digo a mi
hermana mientras rastreo con la mirada la calle para averiguar cual es el
nombre de la calle- Pues no veo el nombre por ningún lado
Narra
Patri
Observo el mapa intentando ver donde
estamos.
-
Anda trae, que tú no tienes ni idea de mapas -dice mi
hermana riendo y quitándome el mapa.
-
Y cómo se supone que sabes tanto de mapas, si ni
siquiera sabemos cual es la calle -le digo mirándola, ella se me queda mirando
un momento y comenzamos a reírnos.
- Bueno… Entonces,
¿qué hacemos ahora? -le pregunto a mi hermana. De repente vemos que se nos
acercan dos chicas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario