jueves, 28 de junio de 2012

Capítulo 3: Próximo destino, Londres.


Narra Noemí

Nada más sonar la alarma de mi móvil, la apago y me levanto de la cama. Oigo a mi hermana haciendo cosas en su habitación, estará terminando de preparar la maleta. Hoy es el día que nos vamos a Londres, espero que las cosas cambien ahí. Al menos no nos va a recordar todo a nuestra madre, intentaremos hacer nuevos amigos y hacer las paces con nuestro padre, nuestra madre fue lo último que nos pidió, y yo estoy dispuesta a hacerlo, por ella.  Se lo prometimos.
Me empiezo a vestir con la ropa que elegí la noche anterior y al terminar, guardo el pijama en la maleta, que es lo único que me quedaba por guardar. Salgo de la habitación con la maleta en la mano y una mochila pequeña colgada a la espalda., bajo las escaleras y al dejar la maleta en el hall, mi hermana sale también de su habitación con la maleta en la mano:
-   Hola enana, ¿preparada para irnos a Londres? –me dice mi hermana cuando ha llegado a mi altura, después de darme un beso.
-   Bueno… todo lo que se puede estar. Al menos espero que las cosas cambien un poco, no aguanto más tiempo metida en casa. Todo me recuerda a ella –le digo a mi hermana mientras comenzamos a ir hacia la cocina- ¿Sabes dónde está él? –nosotras nos referimos a “él”por nuestro padre. Así nos entendemos.
-   Pues la verdad es que no y, sinceramente, me da exactamente igual –dice mi hermana mientras abre la nevera y saca la leche y coge dos croissants rellenos de chocolate, son los últimos que comeremos en España.
Al ir a sentarme en la mesa, veo una nota de color amarillo y en ella pone:
“Chicas, he ido a por vuestras notas al instituto, volveré en un rato.
Vosotras desayunad, que en cuánto venga, nos iremos al aeropuerto.
Si tenéis algo que hacer, hacedlo antes de que llegue o perderemos el avión.
Os quiero”

Después de leer la nota, se la enseño a mi hermana.



Narra Patri

Mientras como mi croissant leo la nota que me pasa mi hermana:
-   Claro, nos querrá mucho -digo irónicamente. Dejo la nota encima de la mesa y me bebo mi vaso de leche- Oye enana ¿no se te olvidará nada, no? -le pregunto mirándola. Ella niega con la cabeza.
-   Creo que no -me dice mientras se come su croissant. Al rato, oímos como se abre la puerta de la entrada y yo suspiro.
-   ¿Chicas? ¿Dónde estáis? Tengo una sorpresa para vosotras –dice nuestro padre mientras oímos como cierra la puerta y deja las llaves en el mueble de la entrada.
Nosotras nos levantamos de las sillas, nos asomamos a la entrada para ver la “sorpresa” y nos quedamos con la boca abierta por lo que vemos. Están nuestras amigas en la entrada.
Ana y Pau van corriendo a abrazar a mi hermana y ella hace lo mismo, y Hele y Ruth vienen a abrazarme a mi.
-   Chicas no me puedo creer que os fuerais a ir sin despediros de nosotras -nos dice Ana después de abrazar a mi hermana.
-   Es que con todo lo que a pasado… No teníamos ganas de nada. Además, tampoco nos gustan mucho las despedidas -dice mi hermana agachando la cabeza.
-   Bueno no pasa nada – nos dice Ruth y me vuelve a abrazar fuerte.
-    No queremos que os valláis -dice triste Hele.
-   ¡Eso! Os echaremos mucho de menos -dice Paula.
-   No os preocupéis las traeré aquí por vacaciones para que os visite o podéis venir alguna vez vosotras -dice nuestro padre intentando ser amable y con una sonrisa.
-   Ya, claro. Pero esto no tendría que ser así si no nos fuéramos, por tu culpa -digo secamente y borde.
-    ¡Patri! –me dice mi hermana dándome un codazo.
-   ¿Qué? Es la verdad. No pretenderá que de un día para otro le perdone todo lo que nos hizo –digo mirando a mi hermana. Me daba exactamente igual que estuviesen nuestras amigas- Que sepas, que aunque tenga que irme contigo, no quiero que te metas en mi vida. Quiero verte lo menos posible. En un resumen: ¡Déjame en paz! –digo borde, pero esta vez, dirigiendo una mirada fulminante hacia mi “padre”. Todos se quedan en silencio y puedo ver como mi padre hace una mueca por mis palabras. Mejor, así comprobará lo que sentimos nosotras cuando se fue.



Narra Noemí

Después de las palabras de mi hermana y ver en mi padre las señales de dolor en su cara, empiezo a sentir algo de aprecio hacia él. Quizá tenga sus motivos para hacer lo que nos hizo. No me gusta ver mal a las personas:
-   Ehm, esto… Papá, ¿a qué hora nos tenemos que ir? –le digo a mi padre, pero al decir papá, noto como mi hermana me mira ofendida- ¿Podemos estar un rato con las chicas fuera para despedirnos, por favor?
-   Claro chicas, iros pero solo tenéis veinte minutos o perderemos el avión, ¿vale? –dice nuestro padre despeinándose un poco la cabeza y yendo hacia la cocina- Yo voy a llamar al taxista y a vuestros tíos para que nos ayuden con su coche a llevar las cosas al aeropuerto que no nos entra todo en un coche. No tardéis –al terminar de decir eso, desaparece de nuestra vista.

Nosotras, salimos de la casa, yo abrazada a Pau y Ana y mi hermana a Hele y Ruth, nos sentamos en el bordillo de nuestra casa y comenzamos a hablar, sobre a dónde nos iríamos, que podríamos, al menos, conocer a One Direction, y cosas por el estilo, ellas quieren animarnos. Cuando sólo quedan cinco minutos para que nos tengamos que ir, las lágrimas son inevitables. Todas empezamos a llorar mientras nos abrazamos, nos echaríamos mucho de menos. Llevábamos siendo amigas desde que éramos pequeñas, eran nuestras mejores amigas, eran como nuestras hermanas y no sé que haremos sin ellas en Londres, será algo realmente duro. Al rato llega el taxi y aparece por la puerta nuestro padre, se le nota incómodo al vernos llorar. Saluda al taxista y comienza a meter las cosas en el maletero. Nosotras nos terminamos de despedir mientras nuestro padre guarda las cosas en la maleta, no nos queremos separar de ellas. En ese momento llegan nuestros tíos, nos dan un beso y se meten en casa a ayudar a nuestro padre.
-   Bueno, chicas. Llegó el momento… tenemos que irnos ya –digo yo intentando aguantarme las ganas de llorar. Nunca nos habíamos separado ni un mes. Y ahora tendríamos que estar demasiado tiempo sin vernos. Mis amigas me cogen fuerte de la mano.
-   Está bien… Cuando lleguéis a Londres, ¿nos podríais llamar para saber que está todo bien, por favor? –dice Hele mientras se acerca a mi- Adiós pequeñaza. Que sepas que a ti también te echaré mucho de menos , ¡eh! –me dice Hele después de abrazarme.
-   Y yo también a ti. Y a todas, no sé como nos apañaremos sin vosotras –le digo yo mientras la abrazo a ella y después a Ruth.
Después de estar alargando la despedida, finalmente las chicas se van, nosotras montamos en el coche, sin evitar llorar y el coche arranca. Mi hermana y yo volvemos la vista atrás para ver por última vez nuestra casa en mucho tiempo y cuando la perdemos de vista volvemos la vista al frente, nos ponemos el cinturón y yo me pongo mi iPod para escuchar a One Direction. Lo único bueno que veo todo de todo esto, es que puede que llegue a conocerlos.


 
Narra Patri

Mientras estamos en el coche, veo a mi hermana ponerse el iPod y yo me pongo el mío. A los veinte minutos llegamos al aeropuerto, bajamos del taxi en el que vamos. Nuestro padre paga al taxista después de sacar las cosas del maletero y comenzamos andar con todas las maletas en mano. Al llegar a la Terminal, mientras nuestro tío y nuestro padre ponen las cosas en las cintas para que las metan en el avión, nosotras hablamos con nuestra tía y nos despedimos.
-   Prometedme que llamareis y que vendréis a vernos -dice nuestra tía casi llorando. Ella era nuestra tía favorita y con la que más tratábamos. La queríamos muchísimo, ella ayudó mucho a nuestra madre con nosotras cuando nuestro padre se fue.
-   Claro que si, tía. Te echaremos mucho de menos – le digo a nuestra tía. Y a continuación mi hermana y yo le damos un fuerte abrazo y dos besos.
Al rato viene nuestro tío, cuando ya ha terminado de dejar las cosas en la cinta, así que nos despedimos de él y nos vamos directos a la zona de espera para montar en el avión.
A la media hora, subimos al avión y me siento junto a mi hermana, me quedo dormida durante el vuelo y cuando ya va a aterrizar el avión mi hermana me despierta.
-   Patri, despierta –me susurra moviéndome suavemente.
-   ¿Qué pasa? –le pregunto sin mucha orientación.
-   Nada, que vamos a aterrizar en breves y están dando la orden de que nos pongamos el cinturón de seguridad –al oír aquello, me incorporo en la silla y me coloco el cinturón.
Cuando aterrizamos, esperamos a que el avión se coloque en su sitio y vamos bajando de él. Cuando estamos dirigiéndonos a por nuestras maletas, vemos a nuestro padre acercarse a un hombre vestido con un traje negro y unas gafas, tenía pinta de ser muy serio. Le da la mano al hombre y luego éste nos dice:

(CHICAS, ANTES DE NADA QUEREMOS ACLARAR QUE EN ESTA NOVELA, NOSOTRAS VAMOS A HABLAR EN INGLÉS  CON LA GENTE DE UK, Y QUE CONTROLAMOS LO JUSTO DEL INGLÉS PARA MANEJARNOS, PERO NO LO HABLAMOS CON FLUIDEZ.
TODAS LAS CONVERSACIONES, EXCEPTO ENTRE NOSOTRAS Y CON NUESTRO PADRE, SERÁN EN INGLÉS. Y SI HAY ALGUNA EXCEPCIÓN EN LA QUE HABLEMOS EN ESPAÑOL, LO DIREMOS)

-   Buenas tardes señoritas- nos dice mirándonos con una sonrisa.
-   ¿Señoritas? What the fuck? -digo yo sorprendida y escapándoseme la palabra, mi hermana se ríe por lo bajo.
-    Hola soy Noemí y esta mal educada es mi hermana, Patri -dice mi hermana sonriendo un poco.
-    Él es uno de los hombres que trabaja para mí. Se llama Dean, y os podrá llevar cuando lo necesitéis, donde necesitéis, ¿vale chicas? -dice nuestro padre mirándonos. Mi hermana asiente y yo paso de lo que dice, me dirijo a las cintas para coger mis cosas, mi hermana me sigue pero Dean coge su maleta, y cuando voy acoger la mía se acerca mi padre.
-    Espera que te ayudo –me dice yendo a cogerla.
-   No, gracias –le digo secamente después de apartarme de su alcance. Al ver que pone cara de sorprendido, le doy la espalda y comienzo a andar.



Narra Noemí

Después de que Dean cogiese mi maleta, él y yo comenzamos a andar y  mi hermana y mi padre iban un poco por detrás de nosotros. Seguro que mi hermana ya había vuelto a ser borde con él. Bueno, ya le perdonará, yo estoy empezando a hacerlo, al fin y al cabo, si no le importásemos, le habría dado igual que hubiésemos acabado en un orfanato y él no lo ha permitido.
Al salir del edificio del aeropuerto, Dean para al lado de un coche negro muy grande, tenía pinta de ser realmente caro. Al parecer nuestro padre aquí tenía bastante dinero. Dean saca las llaves del coche, lo abre y empieza a meter las cosas en el maletero. Al terminar, nos dice que montemos en el coche, mi padre monta en la parte del copiloto, nosotras en la parte de atrás, es realmente lujoso: con asientos de cuero, posavasos, aire acondicionado propio y el sillón tenía masaje.
Después de unos veinte minutos en coche, tiempo en el que mi hermana y yo no paramos de mirar por la ventana, sorprendidas por la belleza de Londres, Dean abre con un mando una gran puerta metálica y a continuación, conduce por un estrecho camino hasta que llegamos a una increíble casa: 


Mi hermana y yo no salimos de nuestro asombro, Dean aparca, se quita el citurón y comienza a sacar las cosas del maletero, mientras mi hermana y yo no nos movemos del coche, sencillamente nos quedamos mirando esa increíble casa con la boca abierta:
-   Papá, ¿esta va a ser nuestra casa ahora? –digo yo cuando recupero el habla.
-   Sí, esta va a ser vuestra casa a partir de ahora. ¿Os gusta? –dice nuestro padre volviéndose hacia nosotras, ya que él no había salido del coche, se había quedado esperando a que reaccionáramos.
-   Es… increíble –dice mi hermana mirándome a mí. Uy, esto si que es raro, ¡Le ha hablado bien! Londres debe de estar afectando a mi hermana.
-   Pero papá, ¿Cómo puedes pagar esta casa? –le digo yo sin llegar a creérmelo.
-   Bueno, cuando me vine aquí fundé una empresa, me fue muy bien y gracias a ella he fundado aún más y me va bien el negocio –dice mi padre sonriendo- Bueno… ¿salís y os enseño la casa por dentro? –dice mi padre mientras abre la puerta del también increíble coche y sale. Vemos como se pone a hablar con Dean y coge una maleta de mi hermana y otra mía, una con cada mano.



Narra Patri

Salimos mi hermana y yo del coche, mirando todo a nuestro alrededor, sin perdernos detalle de aquella casa tan grande. Vemos como Dean y nuestro padre comienzan a andar hacia la casa:
-   Chicas, ¡venid! Entrar en casa, no os quedéis ahí paradas -dice nuestro padre mirándonos y riéndose al ver como miramos todo.
Mi hermana echó a andar hacia ellos y yo la seguí. Cuando entramos dentro me quedé perpleja, era enorme, más aún, y absolutamente increíble por dentro.
-   ¡Oh! Esta casa no parece que la haya adornado él. Papá no tiene tan buen gusto -dice mi hermana riendo.
-   ¡Eh, que estoy delante de vosotras y te he oído! Pero no, tienes razón. No la he decorado yo. La ha decorado una diseñadora de interiores muy famosa aquí -dice nuestro padre acercándose. Yo no paro de mirar boquiabierta hacia todos los lados, observando todo lo que tengo ante mis ojos.
Nuestro padre nos enseña la planta baja, en la que estaba:
El salón, con una gran televisión de plasma, un sofá de cuero, un escritorio con ordenador portátil, una estantería con algunos libros y varias cosas más sin demasiada importancia.
El comedor, está al lado del salón, tiene una gran mesa de madera en el centro y ocho sillas alrededor,  que parecen ser realmente cómodas. En la pared hay algunos cuadros de lugares y cosas por el estilo y unos altavoces para poder oír música mientras se comía.
El jardín, que consta de dos partes:
La piscina, que está a unos 100 m de la puerta que da al patio exterior. Es de agua salada y gigantesca, puede ser tanto climatizada para el invierno, como exterior para el verano. En el centro de la piscina, hay una pequeña isla artificial, en la que caben como seis personas, a la que podremos subirnos a tomar el sol, y una cascada de unos dos metros de altura.
Y el jardín que rodea a la piscina y se extiende hasta por lo menos 500 metros más. Está formado de arbustos, árboles frutales y flores, un montón de flores. También tiene enredadoras con diversas formas. Al terminar de enseñarnos la piscina y el jardín, volvemos a la casa y subimos a la primera planta en la que estaban:
La sala de juegos, en esta parte mi hermana y yo nos volvimos completamente locas, tenía unos grandes altavoces HD, conectados a un gran equipo de música y a una mesa para pinchar. También hay una mesa de billar profesional, una diana de gran calidad, otra televisión de plasma grandísima con otro sofá de cuero, a la tele hay conectada una Wii. Es completamente increíble, nuestro padre nos ha dicho que esto lo mandó decorar desde España sólo para nosotras.
 


Narra Noemí

Al salir de la sala de juegos, yo estoy completamente eufórica y mi hermana no deja de poner mala cara pese a todo lo que está viendo, debido a que ella piensa que no se la puede comprar con objetos. Nuestro padre nos lleva finalmente a nuestras habitaciones, que también ha mandado decorar mientras estaba en España con nosotras. Primero vamos a la de mi hermana, las paredes son de color lila. En la pared de enfrente está la cama, es de matrimonio y tiene dosel, las cortinas son de color blanco. A la izquierda tiene un sofá biplaza morado con forma de labios, un espejo de forma irregular de cuerpo entero, una ventana que da hacia la parte lateral de la casa, es decir, hacia los jardines. A la derecha tiene un armario empotrado que ocupa toda la pared. Y en la pared que hay nada más entrar hay un gran marco de fotos con muchos subapartados para diversas fotos en la parte izquierda y en la derecha está el escritorio, de color rosa palo, casi blanco con un ordenador portátil y unos altavoces de HD, conectados al ordenador y encima del escritorio, varias estanterías colgadas para poder guardar los libros que tenga. 

  
                                                           Sofá de Patri


Dejamos a mi hermana en su habitación, en la que ya están todas sus posesiones y mi padre me acompaña a la mía, que es semejante a la de mi hermana. Al verla me quedo boquiabierta: hay una cama de matrimonio en el centro, con una colcha de color morado, es preciosa. La pared de la cama está empapelada con una imagen de una playa paradisíaca. La parte izquierda es todo un armario empotrado con espejos. En la parte de la derecha hay un gran ventanal que da hacia la piscina y un escritorio negro de dos metros con un portátil y estanterías para que pueda guardar mis libros. La pared de la habitación es de color celeste, excepto la de la cama. La pared en la que está la puerta que da la entrada hacia la habitación, hay varios marcos de fotos, algunos adornados con lugares conocidos del mundo y otros con subapartados que están vacíos debido a que mi padre quiere que ponga las fotos que yo quiera y un sofá de color blanco con detalles morados y cojines blancos y negros. Le doy las gracias a mi padre por las molestias de nuevo, me da un beso en la frente y se retira para que pueda dormir. Yo, agotada, dejo mi mochila en el suelo, bajo la persiana, ya que sólo son las siete de la tarde, me meto en la cama y al instante me sumerjo en un tranquilo y profundo sueño.


Sofá de Noemí 

No hay comentarios:

Publicar un comentario