Narra
Noemí
Nada más sonar la alarma de mi móvil,
la apago y me levanto de la cama. Oigo a mi hermana haciendo cosas en su
habitación, estará terminando de preparar la maleta. Hoy es el día que nos
vamos a Londres, espero que las cosas cambien ahí. Al menos no nos va a
recordar todo a nuestra madre, intentaremos hacer nuevos amigos y hacer las
paces con nuestro padre, nuestra madre fue lo último que nos pidió, y yo estoy
dispuesta a hacerlo, por ella. Se lo
prometimos.
Me empiezo a vestir con la ropa que
elegí la noche anterior y al terminar, guardo el pijama en la maleta, que es lo
único que me quedaba por guardar. Salgo de la habitación con la maleta en la
mano y una mochila pequeña colgada a la espalda., bajo las escaleras y al dejar
la maleta en el hall, mi hermana sale también de su habitación con la maleta en
la mano:
-
Hola enana, ¿preparada para irnos a Londres? –me dice
mi hermana cuando ha llegado a mi altura, después de darme un beso.
-
Bueno… todo lo que se puede estar. Al menos espero que
las cosas cambien un poco, no aguanto más tiempo metida en casa. Todo me
recuerda a ella –le digo a mi hermana mientras comenzamos a ir hacia la cocina-
¿Sabes dónde está él? –nosotras nos referimos a “él”por nuestro padre. Así nos
entendemos.
-
Pues la verdad es que no y, sinceramente, me da
exactamente igual –dice mi hermana mientras abre la nevera y saca la leche y
coge dos croissants rellenos de chocolate, son los últimos que comeremos en
España.
Al ir a sentarme en la mesa, veo una
nota de color amarillo y en ella pone:
“Chicas, he ido a por
vuestras notas al instituto, volveré en un rato.
Vosotras desayunad, que en cuánto venga, nos iremos al aeropuerto.
Si tenéis algo que hacer, hacedlo antes de que llegue o perderemos el avión.
Os quiero”
Vosotras desayunad, que en cuánto venga, nos iremos al aeropuerto.
Si tenéis algo que hacer, hacedlo antes de que llegue o perderemos el avión.
Os quiero”
Después de leer la nota, se la enseño a mi hermana.
Narra
Patri
Mientras como mi croissant leo la nota que me pasa mi hermana:
- Claro,
nos querrá mucho -digo irónicamente. Dejo la nota encima de la mesa y me bebo
mi vaso de leche- Oye enana ¿no se te olvidará nada, no? -le pregunto mirándola.
Ella niega con la cabeza.
- Creo
que no -me dice mientras se come su croissant. Al rato, oímos como se abre la
puerta de la entrada y yo suspiro.
- ¿Chicas?
¿Dónde estáis? Tengo una sorpresa para vosotras –dice nuestro padre mientras
oímos como cierra la puerta y deja las llaves en el mueble de la entrada.
Nosotras nos levantamos de las sillas, nos asomamos a la entrada
para ver la “sorpresa” y nos quedamos con la boca abierta por lo que vemos.
Están nuestras amigas en la entrada.
Ana y Pau van corriendo a abrazar a mi hermana y ella hace lo mismo, y Hele y Ruth vienen a abrazarme a mi.
Ana y Pau van corriendo a abrazar a mi hermana y ella hace lo mismo, y Hele y Ruth vienen a abrazarme a mi.
- Chicas
no me puedo creer que os fuerais a ir sin despediros de nosotras -nos dice Ana
después de abrazar a mi hermana.
- Es
que con todo lo que a pasado… No teníamos ganas de nada. Además, tampoco nos
gustan mucho las despedidas -dice mi hermana agachando la cabeza.
- Bueno
no pasa nada – nos dice Ruth y me vuelve a abrazar fuerte.
- No queremos que os valláis -dice triste Hele.
- ¡Eso!
Os echaremos mucho de menos -dice Paula.
- No os
preocupéis las traeré aquí por vacaciones para que os visite o podéis venir
alguna vez vosotras -dice nuestro padre intentando ser amable y con una sonrisa.
- Ya, claro.
Pero esto no tendría que ser así si no nos fuéramos, por tu culpa -digo
secamente y borde.
- ¡Patri! –me dice mi hermana dándome un codazo.
- ¿Qué?
Es la verdad. No pretenderá que de un día para otro le perdone todo lo que nos
hizo –digo mirando a mi hermana. Me daba exactamente igual que estuviesen
nuestras amigas- Que sepas, que aunque tenga que irme contigo, no quiero que te
metas en mi vida. Quiero verte lo menos posible. En un resumen: ¡Déjame en paz!
–digo borde, pero esta vez, dirigiendo una mirada fulminante hacia mi “padre”.
Todos se quedan en silencio y puedo ver como mi padre hace una mueca por mis
palabras. Mejor, así comprobará lo que sentimos nosotras cuando se fue.
Narra
Noemí
Después de las palabras de mi hermana y ver en mi padre las
señales de dolor en su cara, empiezo a sentir algo de aprecio hacia él. Quizá
tenga sus motivos para hacer lo que nos hizo. No me gusta ver mal a las
personas:
- Ehm,
esto… Papá, ¿a qué hora nos tenemos que ir? –le digo a mi padre, pero al decir
papá, noto como mi hermana me mira ofendida- ¿Podemos estar un rato con las
chicas fuera para despedirnos, por favor?
- Claro
chicas, iros pero solo tenéis veinte minutos o perderemos el avión, ¿vale?
–dice nuestro padre despeinándose un poco la cabeza y yendo hacia la cocina- Yo
voy a llamar al taxista y a vuestros tíos para que nos ayuden con su coche a
llevar las cosas al aeropuerto que no nos entra todo en un coche. No tardéis
–al terminar de decir eso, desaparece de nuestra vista.
Nosotras, salimos de la casa, yo abrazada a Pau y Ana y mi hermana a Hele y Ruth, nos sentamos en el bordillo de nuestra casa y comenzamos a hablar, sobre a dónde nos iríamos, que podríamos, al menos, conocer a One Direction, y cosas por el estilo, ellas quieren animarnos. Cuando sólo quedan cinco minutos para que nos tengamos que ir, las lágrimas son inevitables. Todas empezamos a llorar mientras nos abrazamos, nos echaríamos mucho de menos. Llevábamos siendo amigas desde que éramos pequeñas, eran nuestras mejores amigas, eran como nuestras hermanas y no sé que haremos sin ellas en Londres, será algo realmente duro. Al rato llega el taxi y aparece por la puerta nuestro padre, se le nota incómodo al vernos llorar. Saluda al taxista y comienza a meter las cosas en el maletero. Nosotras nos terminamos de despedir mientras nuestro padre guarda las cosas en la maleta, no nos queremos separar de ellas. En ese momento llegan nuestros tíos, nos dan un beso y se meten en casa a ayudar a nuestro padre.
- Bueno,
chicas. Llegó el momento… tenemos que irnos ya –digo yo intentando aguantarme
las ganas de llorar. Nunca nos habíamos separado ni un mes. Y ahora tendríamos
que estar demasiado tiempo sin vernos. Mis amigas me cogen fuerte de la mano.
- Está
bien… Cuando lleguéis a Londres, ¿nos podríais llamar para saber que está todo
bien, por favor? –dice Hele mientras se acerca a mi- Adiós pequeñaza. Que sepas
que a ti también te echaré mucho de menos , ¡eh! –me dice Hele después de
abrazarme.
- Y yo
también a ti. Y a todas, no sé como nos apañaremos sin vosotras –le digo yo mientras
la abrazo a ella y después a Ruth.
Después de estar alargando la despedida, finalmente las chicas se
van, nosotras montamos en el coche, sin evitar llorar y el coche arranca. Mi
hermana y yo volvemos la vista atrás para ver por última vez nuestra casa en
mucho tiempo y cuando la perdemos de vista volvemos la vista al frente, nos
ponemos el cinturón y yo me pongo mi iPod para escuchar a One Direction. Lo
único bueno que veo todo de todo esto, es que puede que llegue a conocerlos.
Narra
Patri
Mientras
estamos en el coche, veo a mi hermana ponerse el iPod y yo me pongo el mío. A
los veinte minutos llegamos al aeropuerto, bajamos del taxi en el que vamos.
Nuestro padre paga al taxista después de sacar las cosas del maletero y comenzamos
andar con todas las maletas en mano. Al llegar a la Terminal, mientras
nuestro tío y nuestro padre ponen las cosas en las cintas para que las metan en
el avión, nosotras hablamos con nuestra tía y nos despedimos.
- Prometedme
que llamareis y que vendréis a vernos -dice nuestra tía casi llorando. Ella era
nuestra tía favorita y con la que más tratábamos. La queríamos muchísimo, ella
ayudó mucho a nuestra madre con nosotras cuando nuestro padre se fue.
- Claro
que si, tía. Te echaremos mucho de menos – le digo a nuestra tía. Y a
continuación mi hermana y yo le damos un fuerte abrazo y dos besos.
Al rato viene nuestro tío, cuando ya ha terminado de dejar las
cosas en la cinta, así que nos despedimos de él y nos vamos directos a la zona
de espera para montar en el avión.
A la media hora, subimos al avión y me siento junto a mi hermana,
me quedo dormida durante el vuelo y cuando ya va a aterrizar el avión mi
hermana me despierta.
- Patri,
despierta –me susurra moviéndome suavemente.
- ¿Qué
pasa? –le pregunto sin mucha orientación.
- Nada,
que vamos a aterrizar en breves y están dando la orden de que nos pongamos el
cinturón de seguridad –al oír aquello, me incorporo en la silla y me coloco el
cinturón.
Cuando aterrizamos, esperamos a que el avión se coloque en su sitio
y vamos bajando de él. Cuando estamos dirigiéndonos a por nuestras maletas,
vemos a nuestro padre acercarse a un hombre vestido con un traje negro y unas
gafas, tenía pinta de ser muy serio. Le da la mano al hombre y luego éste nos
dice:
(CHICAS, ANTES DE NADA QUEREMOS ACLARAR QUE EN ESTA NOVELA,
NOSOTRAS VAMOS A HABLAR EN INGLÉS CON LA GENTE DE UK, Y QUE
CONTROLAMOS LO JUSTO DEL INGLÉS PARA MANEJARNOS, PERO NO LO HABLAMOS CON
FLUIDEZ.
TODAS LAS CONVERSACIONES, EXCEPTO ENTRE NOSOTRAS Y CON NUESTRO PADRE, SERÁN EN INGLÉS. Y SI HAY ALGUNA EXCEPCIÓN EN LA QUE HABLEMOS EN ESPAÑOL, LO DIREMOS)
TODAS LAS CONVERSACIONES, EXCEPTO ENTRE NOSOTRAS Y CON NUESTRO PADRE, SERÁN EN INGLÉS. Y SI HAY ALGUNA EXCEPCIÓN EN LA QUE HABLEMOS EN ESPAÑOL, LO DIREMOS)
- Buenas
tardes señoritas- nos dice mirándonos con una sonrisa.
- ¿Señoritas?
What the fuck? -digo yo sorprendida y escapándoseme la palabra, mi hermana se
ríe por lo bajo.
- Hola soy Noemí y esta mal educada es mi
hermana, Patri -dice mi hermana sonriendo un poco.
- Él es uno de los hombres que trabaja para mí.
Se llama Dean, y os podrá llevar cuando lo necesitéis, donde necesitéis, ¿vale
chicas? -dice nuestro padre mirándonos. Mi hermana asiente y yo paso de lo que
dice, me dirijo a las cintas para coger mis cosas, mi hermana me sigue pero
Dean coge su maleta, y cuando voy acoger la mía se acerca mi padre.
- Espera que te ayudo –me dice yendo a cogerla.
- No,
gracias –le digo secamente después de apartarme de su alcance. Al ver que pone
cara de sorprendido, le doy la espalda y comienzo a andar.
Narra
Noemí
Después de que Dean cogiese mi maleta, él y yo comenzamos a andar
y mi hermana y mi padre iban un poco por
detrás de nosotros. Seguro que mi hermana ya había vuelto a ser borde con él.
Bueno, ya le perdonará, yo estoy empezando a hacerlo, al fin y al cabo, si no
le importásemos, le habría dado igual que hubiésemos acabado en un orfanato y
él no lo ha permitido.
Al salir del edificio del aeropuerto, Dean para al lado de un coche negro muy grande, tenía pinta de ser realmente caro. Al parecer nuestro padre aquí tenía bastante dinero. Dean saca las llaves del coche, lo abre y empieza a meter las cosas en el maletero. Al terminar, nos dice que montemos en el coche, mi padre monta en la parte del copiloto, nosotras en la parte de atrás, es realmente lujoso: con asientos de cuero, posavasos, aire acondicionado propio y el sillón tenía masaje.
Al salir del edificio del aeropuerto, Dean para al lado de un coche negro muy grande, tenía pinta de ser realmente caro. Al parecer nuestro padre aquí tenía bastante dinero. Dean saca las llaves del coche, lo abre y empieza a meter las cosas en el maletero. Al terminar, nos dice que montemos en el coche, mi padre monta en la parte del copiloto, nosotras en la parte de atrás, es realmente lujoso: con asientos de cuero, posavasos, aire acondicionado propio y el sillón tenía masaje.
Después de unos veinte minutos en coche, tiempo en el que mi
hermana y yo no paramos de mirar por la ventana, sorprendidas por la belleza de
Londres, Dean abre con un mando una gran puerta metálica y a continuación,
conduce por un estrecho camino hasta que llegamos a una increíble casa:
Mi hermana y yo no salimos de nuestro asombro, Dean aparca, se
quita el citurón y comienza a sacar las cosas del maletero, mientras mi hermana
y yo no nos movemos del coche, sencillamente nos quedamos mirando esa increíble
casa con la boca abierta:
- Papá,
¿esta va a ser nuestra casa ahora? –digo yo cuando recupero el habla.
- Sí,
esta va a ser vuestra casa a partir de ahora. ¿Os gusta? –dice nuestro padre
volviéndose hacia nosotras, ya que él no había salido del coche, se había
quedado esperando a que reaccionáramos.
- Es…
increíble –dice mi hermana mirándome a mí. Uy, esto si que es raro, ¡Le ha
hablado bien! Londres debe de estar afectando a mi hermana.
- Pero
papá, ¿Cómo puedes pagar esta casa? –le digo yo sin llegar a creérmelo.
- Bueno,
cuando me vine aquí fundé una empresa, me fue muy bien y gracias a ella he
fundado aún más y me va bien el negocio –dice mi padre sonriendo- Bueno… ¿salís
y os enseño la casa por dentro? –dice mi padre mientras abre la puerta del
también increíble coche y sale. Vemos como se pone a hablar con Dean y coge una
maleta de mi hermana y otra mía, una con cada mano.
Narra
Patri
Salimos mi hermana y yo del coche, mirando todo a nuestro
alrededor, sin perdernos detalle de aquella casa tan grande. Vemos como Dean y
nuestro padre comienzan a andar hacia la casa:
- Chicas,
¡venid! Entrar en casa, no os quedéis ahí paradas -dice nuestro padre mirándonos
y riéndose al ver como miramos todo.
Mi hermana echó a andar hacia ellos y yo la seguí. Cuando
entramos dentro me quedé perpleja, era enorme, más aún, y absolutamente increíble
por dentro.
- ¡Oh!
Esta casa no parece que la haya adornado él. Papá no tiene tan buen gusto -dice
mi hermana riendo.
- ¡Eh,
que estoy delante de vosotras y te he oído! Pero no, tienes razón. No la he
decorado yo. La ha decorado una diseñadora de interiores muy famosa aquí -dice
nuestro padre acercándose. Yo no paro de mirar boquiabierta hacia todos los
lados, observando todo lo que tengo ante mis ojos.
Nuestro padre nos enseña la planta baja, en la que estaba:
El salón, con una gran televisión de plasma, un sofá de cuero, un escritorio con ordenador portátil, una estantería con algunos libros y varias cosas más sin demasiada importancia.
El comedor, está al lado del salón, tiene una gran mesa de madera en el centro y ocho sillas alrededor, que parecen ser realmente cómodas. En la pared hay algunos cuadros de lugares y cosas por el estilo y unos altavoces para poder oír música mientras se comía.
El jardín, que consta de dos partes:
La piscina, que está a unos 100 m de la puerta que da al patio exterior. Es de agua salada y gigantesca, puede ser tanto climatizada para el invierno, como exterior para el verano. En el centro de la piscina, hay una pequeña isla artificial, en la que caben como seis personas, a la que podremos subirnos a tomar el sol, y una cascada de unos dos metros de altura.
Y el jardín que rodea a la piscina y se extiende hasta por lo menos 500 metros más. Está formado de arbustos, árboles frutales y flores, un montón de flores. También tiene enredadoras con diversas formas. Al terminar de enseñarnos la piscina y el jardín, volvemos a la casa y subimos a la primera planta en la que estaban:
La sala de juegos, en esta parte mi hermana y yo nos volvimos completamente locas, tenía unos grandes altavoces HD, conectados a un gran equipo de música y a una mesa para pinchar. También hay una mesa de billar profesional, una diana de gran calidad, otra televisión de plasma grandísima con otro sofá de cuero, a la tele hay conectada una Wii. Es completamente increíble, nuestro padre nos ha dicho que esto lo mandó decorar desde España sólo para nosotras.
El salón, con una gran televisión de plasma, un sofá de cuero, un escritorio con ordenador portátil, una estantería con algunos libros y varias cosas más sin demasiada importancia.
El comedor, está al lado del salón, tiene una gran mesa de madera en el centro y ocho sillas alrededor, que parecen ser realmente cómodas. En la pared hay algunos cuadros de lugares y cosas por el estilo y unos altavoces para poder oír música mientras se comía.
El jardín, que consta de dos partes:
La piscina, que está a unos 100 m de la puerta que da al patio exterior. Es de agua salada y gigantesca, puede ser tanto climatizada para el invierno, como exterior para el verano. En el centro de la piscina, hay una pequeña isla artificial, en la que caben como seis personas, a la que podremos subirnos a tomar el sol, y una cascada de unos dos metros de altura.
Y el jardín que rodea a la piscina y se extiende hasta por lo menos 500 metros más. Está formado de arbustos, árboles frutales y flores, un montón de flores. También tiene enredadoras con diversas formas. Al terminar de enseñarnos la piscina y el jardín, volvemos a la casa y subimos a la primera planta en la que estaban:
La sala de juegos, en esta parte mi hermana y yo nos volvimos completamente locas, tenía unos grandes altavoces HD, conectados a un gran equipo de música y a una mesa para pinchar. También hay una mesa de billar profesional, una diana de gran calidad, otra televisión de plasma grandísima con otro sofá de cuero, a la tele hay conectada una Wii. Es completamente increíble, nuestro padre nos ha dicho que esto lo mandó decorar desde España sólo para nosotras.
Narra
Noemí
Al salir de la sala de juegos, yo estoy completamente eufórica y
mi hermana no deja de poner mala cara pese a todo lo que está viendo, debido a
que ella piensa que no se la puede comprar con objetos. Nuestro padre nos lleva
finalmente a nuestras habitaciones, que también ha mandado decorar mientras
estaba en España con nosotras. Primero vamos a la de mi hermana, las paredes
son de color lila. En la pared de enfrente está la cama, es de matrimonio y
tiene dosel, las cortinas son de color blanco. A la izquierda tiene un sofá
biplaza morado con forma de labios, un espejo de forma irregular de cuerpo
entero, una ventana que da hacia la parte lateral de la casa, es decir, hacia
los jardines. A la derecha tiene un armario empotrado que ocupa toda la pared.
Y en la pared que hay nada más entrar hay un gran marco de fotos con muchos
subapartados para diversas fotos en la parte izquierda y en la derecha está el
escritorio, de color rosa palo, casi blanco con un ordenador portátil y unos
altavoces de HD, conectados al ordenador y encima del escritorio, varias
estanterías colgadas para poder guardar los libros que tenga.
Sofá de Patri
Dejamos a mi hermana en su habitación, en la que ya están todas
sus posesiones y mi padre me acompaña a la mía, que es semejante a la de mi
hermana. Al verla me quedo boquiabierta: hay una cama de matrimonio en el
centro, con una colcha de color morado, es preciosa. La pared de la cama está
empapelada con una imagen de una playa paradisíaca. La parte izquierda es todo
un armario empotrado con espejos. En la parte de la derecha hay un gran
ventanal que da hacia la piscina y un escritorio negro de dos metros con un
portátil y estanterías para que pueda guardar mis libros. La pared de la
habitación es de color celeste, excepto la de la cama. La pared en la que está
la puerta que da la entrada hacia la habitación, hay varios marcos de fotos,
algunos adornados con lugares conocidos del mundo y otros con subapartados que
están vacíos debido a que mi padre quiere que ponga las fotos que yo quiera y
un sofá de color blanco con detalles morados y cojines blancos y negros. Le doy
las gracias a mi padre por las molestias de nuevo, me da un beso en la frente y
se retira para que pueda dormir. Yo, agotada, dejo mi mochila en el suelo, bajo
la persiana, ya que sólo son las siete de la tarde, me meto en la cama y al
instante me sumerjo en un tranquilo y profundo sueño.
Sofá de Noemí


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