Narra
Patri
Después de hablar con nuestro padre, él se marcha a su despacho y
nosotras nos vamos al salón, nos sentamos en el sofá, encendemos la tele y
mientras buscamos algo que ver, le digo a mi hermana:
- Hermanita
no estoy muy segura de presentarme a ese casting -le digo intentando evitar su
mirada.
- Pero,
¿por que? -dice Noemí exageradamente alto.
- Sabes
que me da mucha vergüenza y además tengo miedo escénico… y mas si me van a
valorar -digo agachando la cabeza- Además, yo no canto bien...-digo bajando el
tono de voz.
- ¡No
digas tonterías! Tienes una voz fantástica y yo no soy la única que te lo ha
dicho. Además, estaremos juntas… Por favor, inténtalo… Sólo inténtalo. Si
cuando lleguemos ahí te entra el pánico y no puedes, yo no te obligaré. Pero
inténtalo, por mí o por... mamá. Ella quería que cumpliéramos nuestro
sueño...-dice eso ultimo agachando la cabeza y con un tono mas bajo.
- Puff…
-suspiro profundamente- Vale, está bien… lo intentaré. Pero no prometo nada, y
no pongas esa cara de triste eh –le sonrió y le doy un abrazo.
Después de hablar, nos ponemos a ver una película de la tele, hasta que nos quedamos dormidas. Al despertarme, miro el reloj y me sorprendo al ver que ya son las 17:30. Me acerco a mi hermana y la zarandeo suavemente.
- Noemí,
despierta. Vamos a tomar un poco el sol y darnos un bañito -la digo moviéndola.
Ella se estira y me mira restregándose los ojos.
Cuando
mi hermana se termina de despertar, nos levantamos del sofá, subimos a ponernos
el bikini de nuevo, bajamos las escaleras y salimos al jardín. Extendemos nuestras
toallas en las hamacas y nos tumbamos. De repente mi hermana y yo levantamos la
cabeza de la hamaca, hemos oído el coracésped, lo que nos recuerda la presencia
del jardinero, Dylan.
-
Oye Patri… ¿Viste como te miraba antes? –dice mi
hermana mirándome.
-
¿Quién? –digo fingiendo no saber de quién habla.
-
Venga… No me tomes por tonta. Me refiero a Dylan, el
buenorro del jardinero –dice mi hermana riéndose.
-
Ahh… Pues la verdad es que no –le respondo acompañada
de una mirada inocente. Ella se queda un momento en silencio, escrutando mi
expresión que provoca una pequeña sonrisa mía.
-
Anda ya, tonta. ¡Le has gustado! –dice mi hermana
empujándome suavemente mientras se ríe.
-
Sí, claro. Lo que tu digas –le respondo a mi hermana. A
continuación me tumbo de nuevo en la hamaca, colocándome las gafas de sol.
-
Ah, ¿sí? Pues ya verás… Te voy a demostrar que le
gustas –me responde mi hermana.
Oigo como se levanta, la miro, se pone sus zapatos y comienza a andar, alejándose de mí. No le doy importancia, ya que supongo que va a la casa, pero al ver que lo que hace es ir en dirección a Dylan, me entran ganas de ir a por ella y matarla.
Narra Noemí
Me levanto y me voy a hablar con Dylan. Le demostraré a mi
hermana que Dylan se siente atraído por ella. A los cinco minutos, llego al
lado de Dylan:
- Hola
Dylan, ¿qué tal estás? –le digo yo saludándole. Él apaga el cortacésped, se
acerca a mí y me da dos besos.
- ¡Hola
Noemí! Pues aquí, que sólo me queda una hora para acabar de trabajar. Después
me voy de fiesta con unos amigos –me dice después de saludarme- ¿Vosotras que
tal?
- Pues
bien, un poco aburridas… Esto de no conocer a nadie no está muy bien –digo yo
sonriéndole
- Ya me
imagino –me dice Dylan. En ese momento se queda callado, mira hacia donde está
mi hermana y me vuelve a mirar a mí- Oye, ¿os apetece veniros conmigo y mis
amigos esta noche? Así conocéis gente y salís un poco –nos dice Dylan
amablemente.
- Pues…
no sé. Supongo que estaría muy bien… Mmm… vale. Sí, me parece bien.
- ¿Sí?
Pues entonces perfecto, ¿os voy a buscar con un amigo mío a las nueve y media?
- ¡Vale!
–le respondo sonriéndole- Bueno, entonces nos vemos luego. Se lo voy a decir a
mi hermana, seguro que le parece genial. Hasta luego Dylan. Gracias por ser tan
amable –comienzo a andar sin darle opción a responder.
Cuando ya le doy la espalda, me sale una pequeña sonrisa malévola. Mi plan ha funcionado. Le demostraré a mi hermana que Dylan quiere algo con ella. Llego a donde está mi hermana y le cuento los planes, ella se ríe y me dice que le parece bien. Nos damos un baño en la piscina, mi hermana se queda siempre donde hace pie, porque ella no sabe nadar. Cuando ya nos cansamos de estar en el agua, salimos, nos secamos y entramos en casa. Ya son las siete y media así que vamos a la cocina a hablar con Abbie para preguntarle a que hora estaría la cena. Nos responde que estaría en media hora. Por lo que nosotras nos sorprendemos de lo pronto que cenan en Inglaterra.
- Bueno
Patri, tu vete yendo a duchar. Yo voy a hablar con papá para pedirle permiso
para salir. Mejor será que tú no vayas, porque si no… -le digo a mi hermana
cuando hemos salido de la cocina. Mi hermana asiente con la cabeza y comienza a
irse dirección a la ducha. Yo comienzo a andar y cuando llego al despacho de mi
padre, llamo a la puerta y entro- ¡Hola papá! –mi padre se gira, me mira y me
sonríe.
- Hola
Noemí. ¿Qué habéis hecho esta tarde? –me dice mientras yo me acerco a su
escritorio.
- Pues
hemos visto un rato la tele, nos hemos quedado dormidas y al despertarnos nos
hemos ido a la piscina. Oye… ¿podríamos salir esta noche con Dylan y unos
amigos suyos? ¡Por favor!
- ¿Con
Dylan? –dice nuestro padre sorprendido.
- Sí,
con Dylan. Se ha ofrecido a presentarnos a sus amigos, así conocemos a alguien…
-le digo poniendo carita de niña buena.
- Bueno…
Vale… ¿A qué hora habéis quedado? Sea la hora que sea. A las doce en casa –dice
nuestro padre poniéndose serio.
- Hemos
quedado a las 9. Nos va a venir a buscar con un amigo suyo. Vale, papi, a las
doce estaremos en casa, no te preocupes –le doy un beso en la mejilla y comienzo
a andar hacia la puerta. Antes de salir me giro- ¡Adiós! Por cierto, Abbie nos
ha dicho que la cena está en media hora –le sonrío y cierro la puerta.
Narra
Patri
Me pego una ducha y al salir oigo que
se acerca mi hermana, llama a la puerta y entra:
-
Patri, papá si nos deja ir –me dice sonriéndome.
-
Vale, de todas formas aunque no nos dejara habría
salido igualmente… -le digo riéndome, lo que provoca una mirada reprochadora de
mi hermana. Ella suele ser obediente, yo no.
-
Bueno me ducho y nos vamos a cenar. Tu ponte mientras
algo, que si no tardas media hora –salgo del baño y me visto.
A los diez minutos aparece mi hermana
con el pelo mojado. Bajamos y nos sentamos en la mesa. Mientras cenamos mi
hermana y mi padre mantienen una conversación mientras que yo me limito a
escuchar, sencillamente. Al terminar, mi hermana y yo nos vamos a arreglar para
salir.
Cuando ya casi he terminado, miro el
reloj y son las nueve menos diez. Cuando voy a seguir arreglándome, viene mi
hermana, ya arreglada, corriendo a mi cuarto.
-
Venga Patri. ¿Ya has terminado? -me dice metiéndome prisa.
-
No, espera. Me falta un poco –le digo mirándome al
espejo. En ese momento oigo el timbre de la casa.
-
Voy a ir bajando. Date prisa, que siempre llegas tarde
–dice saliendo de mi cuarto riéndose. Cuando ya termino de arreglarme, salgo de
mi habitación y bajo las escaleras. Me encuentro a Noemí hablando con Dylan y
con un chico rubio de ojos azules, supongo que es el amigo de Dylan.
-
Hola –saludo sonriendo. Ellos me miran y me saludan
dándome dos besos.
-
Hola Patri. Mira, él es Jake, mi amigo –dice Dylan sin
apartar la mirada de mí.
Hacemos las presentaciones
correspondientes y, finalmente, salimos de casa. Nos montamos en el coche de
Dylan, yo monto de copiloto y mi hermana detrás con Jake. Hablamos animadamente
por el camino hasta que Dylan aparca, salimos del coche y entramos en una casa
bastante grande. Dentro había mucha gente. Algunos bailando, otros bebiendo y
más gente hablando en grupo y demás.
-
Venid, os presentaremos a unos amigos –nos dice Jake.
Mi hermana y yo le seguimos a él y a Dylan. Cuando llegamos a un grupo de
gente, los chicos comienzan a saludar a todos y nos presentan a nosotras.
Después de eso, vemos acercarse a tres chicas a nosotros. Una de ellas, que es
morena, de ojos azules y de algo más de 20 años saluda a Dylan.
-
Hola hermanito. ¿Quiénes son éstas? –le pregunta a
Dylan mirándonos de arriba abajo, con cara arrogante.
-
Hola Caroline. Ellas son Noemí –dice mirándo a mi
hermana- y Patri –dice en esta ocasión mirándome a mí- Son las hijas de mi
jefe. Son nuevas en Londres y las he traído aquí para que conocieran a alguien.
-
Vamos, que son las niñitas de papá –dice otra de las
chicas que ha llegado con la tal Caroline. Es rubia y con ojos negros, de unos 18 años
aproximadamente.
-
No, no somos ningunas niñitas de papá. Y tampoco creo
que te importe si lo fuésemos –responde mi hermana mirándoles mal a ellas.
Cuando se siente amenazada, se suele poner a la defensiva.
Narra
Noemí
Vale, le he respondido mal a una tía que acabo de hacer… Menuda
forma de hacer amigos… De todas formas, ella se lo ha ganado…
- Pues
sí niña, sí que me importa. Él es mi hermano, y tiene que estar haciendo de
niñero con vosotras –dice Caroline fulminándome con la mirada.
- Caroline,
para ya –dice Jake echándole una mirada reprobadora- Ellas no os han hecho
nada, no hace falta que las ataquéis –en ese momento la chica rubia con ojos
negros se empieza a reír.
- Sí
que nos han hecho, tenemos que estar viendo sus caras. Eso ya es suficiente
–dice la chica rubia con ojos negros.
- Eh,
Tiffany, parad ya. Relajaros, ¿no? Creo que no ha sido buena idea venir aquí
con ellas. Jake, ¿nos vamos? –dice Dylan mirándole. Jake asiente así que nos
vamos.
- Adiós
chicas. Habéis sido tan adorables como siempre –dice Jake mirando un momento
hacia atrás- Ah y Jenny –dice mirando a la chica rubia de ojos azules que ha
sido la única que no ha dicho nada- No sé ni por qué te juntas con ellas –le da
las espaldas a las chicas y se van. Nosotras les seguimos.
- Venid
chicas, vamos al jardín que allí habrá menos gente –dice Dylan sonriéndonos
amablemente. Cuando llegamos al jardín nos sentamos en un banco que hay, yo al
lado de Jake y Patri al lado de Dylan.
Después de estar un rato hablando y riendo tranquilamente, Dylan
se ofrece a ir a por algo de beber y le pide ayuda a mi hermana. Al irse, Jake
y yo nos ponemos a hablar:
- ¿Y
cuánto tiempo lleváis en Londres? –me pregunta Jake. Me quedo un instante en
silencio mirando sus ojos azules, son preciosos.
- Pues…
apenas un día. Llegamos ayer por la tarde de España –digo yo evitando su
mirada. Cada vez se está acercando más a mí.
- España…
He oído que es un sitio muy bonito… Como tú… -me dice Jake.
- Eh…
sí, bueno… En realidad no es para tanto –trago saliva un instante. No hace ni
dos horas que le conozco y ya está intentando ligar conmigo- Oye, están
tardando mucho, ¿no crees?
- Sí,
déjales. Se estarán divirtiendo. Como deberíamos estar haciendo nosotros –dice
Jake haciéndose el chulito y mirándome con cara de deseo.
- ¿Perdona?
Yo con alguien como tú no pienso divertirme de la forma en la que tu piensas,
así que no te hagas ilusiones –le digo yo mirándole mal y alejándome de él.
- Vamos…
Si lo estás deseando –en ese momento se acerca y me intenta besar. Yo me aparto
al instante de él.
- Lo
que veo que estás deseando tú es un buen…. Un buen… -me quedo callada porque no
sé decir “bofetón” en inglés- Déjale. ¡Me voy! –el me sujeta del brazo.
- Venga,
Noemí. No te enfades… Sé que te gusto –dice sin soltarme del brazo.
- ¿Tú
gustarme? En tus sueños. ¡Suéltame! –me suelto del brazo y me voy corriendo en
busca de mi hermana y de Dylan.
Narra Patri
Me marcho con Dylan a buscar algo de
beber pero me para en mitad del jardín.
- ¿Sabes?
Quería hablar contigo… -me dice mirándome a los ojos.
- Ah,
¿si? ¿sobre qué? -pregunto algo nerviosa.
- Siento
lo de antes de mi hermana. Puede llegar a ser insoportable -me dice apenado.
- Vale,
no pasa nada. No te preocupes –le digo sonriéndole.
- Eres
muy linda, desde que te vi esta mañana apenas puedo resistir las ganas de
besarte… Me gustas -dice de repente, acariciando mi mejilla con su mano, y yo
nerviosa no se que responder.
- Eh…
Esto… tu también eres muy guapo y muy majo...-digo dudando y incómoda por la
situación. El me rodea con una mano la cintura y con la otra me acaricia la
mejilla, acercándose lentamente y acercando sus labios a los míos hasta que me
besa, yo reacciono de ese beso y me separo.
- No, por favor, no hagas eso. Te acabo de
conocer y no sé casi nada de ti. Además de momento sólo te veo como un amigo...
-digo tragando saliva y mirando a esos ojos tan bonitos que tiene, el me
sonríe.
- No
pasa nada, siento haberlo hecho. No quería incomodarte -me dice sonriendo
educadamente. Unos segundos después, veo que mi hermana viene andando
aceleradamente hacia nosotros.
- Por
favor, ¿podemos irnos ya? –dice mirándonos nerviosa.
- Si
claro. Si queréis iros, yo os llevo. ¿Pero ha pasado algo? –pregunta Dylan a mi
hermana.
- No,
nada… Pero quiero irme ya, por favor, Dylan… Llevanos a casa -dice mi hermana.
La conozco, puedo notar que le pasa algo. Pero prefiero no decir nada y hablar
luego con ella.
- Vale,
venga vayámonos -le digo a Dylan con una media sonrisa.
Comenzamos a caminar hasta salir de la
casa, nos montamos en el coche de Dylan y nos lleva hasta nuestra casa. Al
llegar, nos despedimos de él, salimos del coche y entramos en casa. Eran sólo
las once de la noche, subimos las escaleras y me voy a la habitación de mi
hermana. La noto algo rara.
- ¿Qué
te pasa, Noemí? ¿Estás bien? ¿Por qué te quisiste ir así, tan de repente? –le
pregunto sentándome en la cama.
- Ese
Jake, es un estúpido y un chulo. Como le vuelva a ver… -me grita indignada tirando
su bolso encima de la cama.
- ¿Qué
es lo que ha pasado? ¿Por qué dices eso? –le pregunto de nuevo.
- Porque
intentó besarme a la fuerza y se comportó como un chulo de mierda cuando le
rechacé… ¡Dios, le pegaría! –dice sentándose a mi lado.
- Vale,
tranquila. Olvídalo. Es un imbécil –digo riéndome.
- Bueno…
pero no lo quiero volver a ver –suspira intentando tranquilizarse- Bueno, ¿y tú
con Dylan qué? Parecía que estabais muy a gusto cuando llegué –me dice
intrigada, intentando saber si se salió con la suya.
- Digamos
que tenías razón. Le gusto a Dylan –le digo mirándola
-
¡Lo sabía! –me dice. Se levanta de la cama y se pone a
hacer su “baile” triunfal riéndose- ¿Pero ha pasado algo? –me dice volviéndose
a sentar en la cama.
-
Sí… Bueno, me dijo que le gustaba y me besó. Pero yo me
aparté… No le veo como a algo más que un amigo. Al menos no de momento… -le
digo algo vergonzosa. Ella se ríe.
-
Ya claro… De momento… -dice riéndose
-
Pues sí tonta.
Bueno, yo me voy ya a la cama. Mañana seguimos hablando. Además, habrá que
prepararse para el casting de X-Factor, ¿no? –digo levantándome de la cama.
Empiezo a andar, abro la puerta y
salgo de su habitación. Al llegar a la mía, me pongo el pijama, me quito el
maquillaje y las horquillas que me había puesto en el pelo y me meto en la
cama. Al momento me quedo dormida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario