domingo, 4 de agosto de 2013

Capítulo 65: Dos en un día.

Narra Noemí
Pasados quince minutos en coche, mi padre detiene su coche y lo aparca. Harry hace lo mismo y después salimos del vehículo. Mi padre abre la verja y nos invita a pasar a un recinto. Una vez lo hacemos, recorremos un camino hasta entrar en un pequeño edificio. Mi padre llama a la puerta y pasados unos instantes, aparece un hombre:
- ¡Hola, Mario! –saluda el hombre dándole la mano. Mi padre se la estrecha sonriente.
- Buenas, Abraham. Te presento a mis hijas, Patri y Noemí y a sus novios, Harry y Zayn –dice mirándonos a cada uno. El hombre inclina la cabeza amablemente en señal de saludo- ¿Podrías enseñarles eso? –dice él mirándole  

El hombre sonríe, se interna un momento en su casa, coge unas llaves y después sale de la casa, cerrando la puerta a sus espaldas. Los cinco seguimos al hombre, que nos lleva a… ¿Un establo? Sí, un establo. Caminamos entre varios caballos hasta que el hombre se detiene frente a uno de color marrón con una mancha blanca en el hocico: 
- ¿Os gusta? –pregunta el hombre mirándonos. Los cuatro asentimos con la cabeza, sin saber de qué va todo esto.
- Me encanta, es precioso… ¿Podría… podría entrar a acariciarlo? –pregunto mirando al hombre. 

El hombre se ríe y mira a mi padre. Después se encoje de hombros y abre la puerta dejándome pasar. Yo enseguida me acerco al animal, dándole mi mano para que me huela y una vez lo ha hecho, termino de acercarme a él y le acaricio suavemente el morro.
- Vaya, parece que le has caído bien –dice Abraham sonriendo amablemente.
- ¿Cómo se llama? –pregunto mirándole.
- Se llama Irina –responde él acercándose.



- Noemí… Esta es tu sorpresa. Irina es tuya. ¡Feliz cumpleaños! –dice mi padre sonriendo. Yo me quedo paralizada de la sorpresa.
- ¿Cómo que es mía? –pregunto mirándole.
- Es tu regalo de cumpleaños. Es una yegua de apenas cuatro años de edad, domesticada para que puedas montarla cuando tú quieras –me dice sonriendo. Yo miro a la yegua y después a mi padre.
- ¡¿En-en serio?! –pregunto medio chillando. En cuanto mi padre asiente con la cabeza, salgo corriendo a darle un abrazo- Gracias, gracias, gracias, gracias. ¡Es preciosa! ¡GRACIAS! –digo abrazándole. Mi padre se ríe y se separa de mí.
- Bueno, ahora con vestido no puedes montarla. Pero cuando quieras puedes venir y montarla. Tienen sitio para saltar y hay buenos senderos por aquí para salir a pasear con ella. Es tuya. Así que siempre que quieras puedes venir y estar con ella –dice mi padre sonriendo. Me acerco a acariciar a Irina para familiarizarme un poco con ella mientras los demás se acercan de vez en cuando también. Tras algo más de media hora allí, es hora de irnos con los demás. Veo a Harry que tiene una expresión rara en la cara y me acerco a él mientras caminamos de camino al coche.
- ¿Qué te pasa, Hazza? –le digo preocupada. Él niega con la cabeza y se aclara la garganta.
- Eh, no, nada… Sólo es que no me esperaba que tu padre te regalase un... caballo –dice él y a continuación me abraza- No te preocupes, no pasa nada, princesa

Minutos después, llegamos a los coches. Nos despedimos de nuestro padre y después montamos los cuatro en el coche, camino a casa de los chicos. Yo no paro de cantar y hablar feliz por el regalo que me ha hecho mi padre.


Narra Patri
Después de media hora de trayecto, llegamos a casa de los chicos. Entramos y les vemos en el salón viendo una película. Nos acercamos a ellos y los saludamos. Mi hermana comienza a contarles lo que nuestro padre le ha regalado bastante contenta. Cuando llevamos un rato hablando, decidimos ponernos a jugar a la Wii. Nos ponemos por parejas y jugamos a varios juegos: primero a tenis, luego a bolos, seguido a golf y por último nos tiramos un buen rato jugando al Just dance. Al que ganamos Zayn y yo la mayoría de las veces:
- Soy unos trampososos en este juego. Lo tenéis amañado –dice Louis enfurruñado.
- Venga ya, Louis. ¿Cómo vamos a amañarlo? Lo que pasa es que no se te da bien bailar. Admítelo de una vez –digo riéndome de él y sacándole la lengua. Él me mira mal.
- Oye, chicos, Noemí y yo nos tenemos que ir –dice Harry mirándonos. Mi hermana le mira extrañada.
- Ah, ¿sí? ¿A dónde? –le pregunta levantándose del sofá a la vez que él.
- Ya lo verás, princesa –le responde sonriendo. Seguido se despiden de nosotros.
- Tened cuidad y a ver qué hacéis, ¿eh? –les digo quitándole las palabras a Lou de la boca. Todos nos reímos y ellos dos se marchan. Seguido nos ponemos a ver la tele un rato, hasta que Zayn y yo decidimos subir a su cuarto. Nos tumbamos en su cama a hablar:
- Jo, Zayn –digo triste de repente. Él me mira extrañado.
- ¿Qué pasa, princesa?
- Que te vas pasada mañana y te voy a echar mucho de menos… -le digo mirándole.
- Cielo, yo también te echaré mucho de menos, pero te voy a llamar todos los días –me dice con una sonrisa. Yo le abrazo fuerte- Además, aún quedan dos días. Disfrutemos de estos días juntos, ¿no? –repite él mirándome. Yo asiento pegándome a él. Seguimos hablando un rato más, entre mimitos y besos hasta que oímos que nos llaman desde abajo.
- Chicos, ¿queréis algo de cenar? –escuchamos a Niall.
- Sí, ahora bajamos –grita Zayn. 

Seguido nos levantamos de la cama y bajamos con el resto. Vamos al comedor y vemos la mesa ya puesta. Liam trae la comida junto a Cate y nos ponemos a cenar tranquilamente mientras charlamos de todo un poco. Al terminar, recogemos entre todos y nos ponemos a ver una peli de miedo. Nos acurrucamos por parejas en el sofá:
- ¡Esperar! –grita Niall antes de poner la película. Todos le miramos extrañados- ¡Faltan las palomitas! –grita y sale corriendo a la cocina a por ellas. Todos comenzamos a reírnos y después de unos cinco minutos, aparece con un bol lleno. Se sienta y nos ponemos a ver la peli tranquilamente.



Narra Harry
Salimos de casa montados en mi coche descapotable. Es la primera vez que voy con ella en él, siempre suelo ir con el todoterreno debido a que no vamos solos nunca, pero este día es especial. Conduzco hasta el primer destino de nuestro pequeño viaje y después aparco el coche:
- ¿Dónde estamos, Hazza? –me pregunta Noemí mirándome curiosa. Yo le sonrío y acaricio su mejilla.
- Ahora vengo, princesa. Pero tienes que cerrar los ojos. Y no puedes abrirlos en ningún momento, hasta que yo vuelva, ¿me lo prometes? –digo a escasos centímetros de sus labios. Ella se me queda mirando unos instantes y después asiente y cierra los ojos.
- No tardes, ¿vale? –me dice ya con los ojos cerrados. 

Le doy un suave beso y salgo del coche. Lo cierro para asegurarme que nadie la molestará y salgo corriendo al edificio que está enfrente: la casa de Lou, nuestra estilista. Llamo a la puerta, que se abre segundos después.
- ¡Hola Hazza! –me saluda Lou con una sonriente Lux en sus brazos- Ya estaba preguntándome cuando vendrías. El pequeño no para de revolverse por el sofá. Es una guerra estar con Lux y él –dice Lou meciendo a Lux entre sus brazos. Yo le doy un beso en la mejilla a la pequeña, que pasa a estar en mis brazos.
- Lo siento, Lou. Estuvimos con los chicos un rato… Gracias por guardarme las cosas y cuidarle –digo mientras camino hacia el salón. Dejo a Lux en su parque de juegos y después me giro en busca de uno de los motivos por los que he venido a la casa. Le cojo y le acaricio suavemente.
- Las rosas están en la cocina. Las puse en un jarrón en cuanto me las diste y las he estado echando agua cada poco tiempo para que se mantuviesen bien –dice ella sonriéndome mientras caminamos hacia la cocina. Me entrega las flores, la cesta y el transportín, donde meto cuidadosamente al animal que le traje esta mañana- Por cierto, Harry, me parece muy bonito lo que haces por ella. He notado cómo la miras. Se nota que la quieres con locura y te puedo asegurar que ella a ti también… -me dice Lou mirándome. Yo asiento sonriente y después le doy un abrazo con la mano que me queda libre.
- Gracias por todo, Lou. ¡Ahora he de irme! –digo caminando hacia la salida de la casa. 

Salgo corriendo cuidadosamente hacia el coche. Abro el maletero y meto las cosas en el coche, cada cosa en una pequeña caja de cartón de su tamaño, para evitar que se golpeen. Después me meto en el coche.
- Has tardado mucho… Ya pensé que me ibas a abandonar… -dice Noemí haciendo pucheritos con los labios mientras mantiene sus ojos aún cerrados.
- Eso jamás va a pasar, princesa –digo mientras arranco el coche y comienzo a conducir- Puedes abrir los ojos ya.

Sigo conduciendo hasta llegar a las afueras de Londres.  Aparco a lo alto de un pequeño monte, que deja ver unas preciosas vistas de Londres, con el Támesis en su interior y el anochecer, puesto que ya son las nueve y media. Salgo del coche y voy rápidamente a abrirle la puerta a Noemí. Cuando sale, la agarro de la cintura y la acerco a mí para a continuación, besarla.
- Este lugar es precioso, Hazza –me dice separándose un poco de mí para mirar a su alrededor.
- Tengo algo para ti, pequeña –le digo sonriendo y abrazándola por la cintura.



Narra Zayn
Cuando acabamos de ver la película, recogemos todo y encendemos la luz.
- Oye chicos, ¿qué os parece si hacemos una twitcam? –pregunta Liam mirándonos- No tenemos nada interesante que hacer… Y a las fans les gustará -repite encogiéndose de hombros. 

Todos asentimos mirándole así que él coge su móvil y pone un tweet para avisar. Después se levanta y desaparece por la puerta. Nos quedamos esperándole  y pasados unos minutos, aparece con el portátil en la mano. Se sienta en el medio y lo enciende. Comienza a toquetearlo hasta que finalmente, pone la twitcam en marcha.
- ¡Hola chicos! –decimos Louis, Liam, Niall y yo al unísono. Comienzan a subir las visitas a cada minuto que pasa y las fans comienzan a saludarnos y a poner comentarios.
- Bueno, después de tanto tiempo, aquí nos tenéis. ¡Y no estamos solos! –dice Louis sonriendo.
- Exacto. Estamos con Sele, Lucy, Cate y Patri –digo sonriendo y acercando a Patri para que se la vea y salude.
- ¡Hola! –gritan las cuatro a la vez.
- Bueno, pues podéis comenzar a preguntar lo que queráis, que os responderemos –dice Niall mientras come galletas. Empezamos a leer bastantes comentarios, los que nos da tiempo, claro.
- Mirad. Aquí una pregunta: qué tal llevamos el nuevo CD –lee Niall.
- Bastante bien, ¿verdad chicos? –dice Liam feliz.
- Sí, genial. El lunes comenzaremos a promocionarlo y creemos que os encantará –contesta Louis asintiendo.
- Mira esta: “¿Qué hay del nuevo videoclip? ¿Qué tal os fue la grabación?" –leo con una sonrisa- Pues fue genial. Nos divertimos mucho grabándolo y fue una experiencia única y bastante graciosa –respondo mirando al resto, que me secundan asintiendo con la cabeza.
- Sí. Os encantará. Nosotros nos reímos mucho con él –dice Liam sonriendo. Varias fans preguntan sobre el paradero de Harry.
- Lo sentimos, chicas, pero Harry no está. Salió con… alguien –dice Liam sonriendo divertido.
- Otro día haremos otra con él, no os preocupéis –continúo diciendo yo. 

Seguimos respondiendo a varias preguntas más. Leemos bastantes tweets graciosos y fuertes. Algunos en español que Patri nos traduce divertida. Louis y Niall comienzan una pequeña pelea que nos hace reír al resto y, obviamente, a las directioners. También leemos algunos insultos para las chicas que no nos gustan nada. Pero también vemos a otras Directioners que las defienden y las halagan.
- Mirad, Patri, Zayn, esta es para vosotros dos –lee Niall- “¿Qué tal vuestra relación? Queremos fotos vuestras” –yo pego a Patri a mi para que salgamos los dos en la pantalla.
- Pues estamos genial. Nos queremos mucho y ella es la que me hace sonreír cada mañana. Bueno, vosotras sois mis niñas, que no me olvido de vosotras. No os preocupéis –respondo riendo- Pero quiero mucho a Patri y me alegra saber que apoyáis nuestra relación, en serio, me hace muy feliz –continúo diciendo y después le doy un beso a Patri en la mejilla. A lo que ella se sonroja sonriendo.
- Y no os preocupéis. Ya os dedicaremos algunas fotos juntos –termina Patri sonriendo.

Seguimos hablando con las directioners un rato más y cuando llevamos casi una hora de Twitcam, decidimos terminarla. Tras habernos despedido de las fans, cortamos la conexión y apagamos el ordenador. Zayn y yo nos subimos un rato a su habitación para estar tranquilos. Hasta que, a las once, las chicas nos avisan de que se van a ir. Como no sabemos a qué hora vendrán Harry y mi hermana, le pido a Sele que me lleve a casa. Me despido de Zayn y montamos Cate, Lucy y yo en el coche de Sele, que tras veinte minutos en coche, me deja en casa. Me despido de ellas con dos besos y después me meto en casa.
Al entrar, saludo a mi padre y me voy a mi habitación. Me cambio de ropa rápidamente y me meto en la cama a dormir.


Narra Noemí
Una vez Harry se separa de mí, se va a la parte de atrás y abre el maletero:
- Cierra los ojos un segundo –me dice sonriendo. Yo le hago caso. Instantes después le oigo acercarse a mí- ¡Feliz cumpleaños!

Abro los ojos y veo a Harry con un ramo de rosas rojas enorme en una mano y un pequeño gatito de pelaje atigrado y ojos verdes en la otra, acompañado de esa sonrisa tan preciosa junto a sus hoyuelos, esa sonrisa que me tiene enamorada:
- ¡Gr-gracias! –digo casi sin poder hablar de la sorpresa. Cojo suavemente el ramo de rosas y lo huelo- ¡Es precioso el ramo! ¿Sabes? Nunca me habían regalado uno… -le digo sonriéndole y dándole un beso en los labios. Nos interrumpe un suave maullido, haciendo que miremos hacia donde procede el sonido: los brazos de Harry.
- ¡Parece ser que aquí hay un pequeño reclamando el cariño de su nueva dueña! –dice Harry cogiendo el ramo de rosas para, a continuación, entregarme al gatito.
- ¿De verdad es para mí? –le pregunto acariciando al gatito. Harry asiente con una sonrisa.
- Bueno… si hubiese sabido que tu padre te iba a regalar una yegua, no te habría regalado a este pequeñín… Pero sé que amas los animales y le vi y pensé que tenía que ser para ti –me dice algo cortado. Yo le abrazo.
- ¡Me encanta! Y me da igual que mi padre me ha regalado una yegua. Sabes que amo los animales ¡y más cuando me lo regala mi novio! Tiene ojos verdes, como tú –digo poniendo al pequeño al lado de Harry.
- ¿Miau? –dice Harry poniendo morritos y sus manos en la cabeza a modo de orejas. Yo estallo en carcajadas.
- Casi casi… -digo riéndome- Me encanta el ramo y este pequeñín, de verdad, Harry –digo muy feliz. Él me abraza y me da un beso.
- Nada comparado a la sonrisa que tienes en estos momentos –me susurra al oído. Le beso de nuevo y después nos separamos- Y dime… ¿cómo piensas llamarle?
- Mmm… Es parecido a un tigre… ¿Te gusta “Tigre”? –le pregunto, pronunciando la última palabra en español.
- ¿Tigre? –dice Harry de una forma muy graciosa al hablar en español, provocándome la risa- ¡Eh, no te rías! –dice haciéndome cosquillas mientras pone morritos- ¿Es tigre en español? –me pregunta. Yo asiento con la cabeza mientras abrazo suavemente al gatito- ¡Me gusta!
- Pues entonces, Tigre se llama. Aunque… tendrás que practicar cómo decirlo –le digo sonriendo.
- ¿Me enseñas? –me susurra a escasos centímetros de mis labios.
- Tigre… -susurro rozando sus labios y después le robo un beso, que Harry continúa encantado.

Cuando nos separamos, dejamos el pequeño en su transportín y Harry saca una cesta con comida. Nos sentamos sobre el capó de su descapotable, al estilo película americana y comenzamos a comer mientras vemos el anochecer de Londres y, una vez ya es de noche, Londres iluminado. Al terminar de comer, nos tumbamos abrazados sobre el capó del coche, con el pequeño sobre mis brazos mientras observamos las estrellas:
- Gracias por esta noche tan bonita y por los regalos, Harry –le digo mirándole. Él se incorpora y me da un beso.
- Todo lo que sea por la chica a la que más quiero… -me susurra sonriendo. Después nos quedamos abrazados así, tranquilamente mientras charlamos a ratos y nos damos caricias y besos en la tranquilidad de la noche.

Cuando ya son casi las doce de la noche, recogemos todo y montamos en el coche para ir a mi casa. Al llegar yo me giro a mirarle:
- Pedirte que te quedes a dormir hoy no va a servir de nada, ¿verdad? –le pregunto poniendo cara de niña buena. Harry se ríe y después aparta dulcemente un mechón de pelo de mi cara mientras niega con la cabeza.
- No, pequeña, ya dormimos juntos ayer… Eh, no pongas esa carita. No es porque no quiera, pero sabes que tampoco podemos estar durmiendo juntos todos los días. Tu padre se hartaría de mí –dice riéndose. Finalmente yo sonrío- Eso me gusta más. Venga, ahora a dormir. Mañana nos vemos –me dice dándome un beso.


Salgo del coche con el ramo de rosas y el gatito dentro de su transportín en mis manos y me meto en casa. Está toda en silencio, por lo que supongo que todos deben de estar durmiendo. Subo lentamente hasta me habitación, me pongo el pijama y después me tumbo en mi cama, acomodando a Tigre a mis pies. 

1 comentario:

  1. Aiiiiii me como al gatitoooooooooo k monoooo y a Harry. Tambiennn k monosss Siguienteeeeeee espero que lo subas pronto

    Alexandra:)

    ResponderEliminar