jueves, 8 de agosto de 2013

Capítulo 66: Cocina española

Narra Zayn
Me despierto con la luz del sol entrando por mi ventana. Miro el reloj y veo que son las once. Me estiro en la cama y me pongo a pensar en Patri: en qué sorpresa darle, ya que no la volveré a ver en mucho tiempo. Cuando se me ocurre qué hacer, me levanto de la cama y me meto en el baño a darme una ducha. Después de quince minutos, salgo ya vestido. Cojo mi móvil y decido escribir un mensaje a Patri:
“Buenos días, princesa.
¿Qué tal amaneciste? Espero que bien.
Yo te eché de menos en mi cama…
Quería decirte que esta tarde no hagas planes.
Te tengo una sorpresita de despedida.
No preguntes. No pienso decirte qué es.
Luego te llamo.
Un beso amor. Te quiero.
Zayn”

Una vez se lo mando, bajo a la cocina. Donde están los chicos desayunando:
- ¡Hola chicos! –saludo nada más entrar. Ellos me saludan también y yo me sirvo un café, sentándome con ellos- Chicos, quería pediros un favor –digo mirándoles.
- Bueno a ver, dinos qué es, Malik –dice Louis riéndose.
- ¿Podríais dejarnos esta tarde-noche la casa para Patri y para mí solos? Es que quiero darle una sorpresa y me vendría bien que no estubiérais –les digo y seguido doy un trago a mi café.
- Uy, uy, uy. Una sorpresa… -dicen todos al unísono, riéndose.
- Cuidado con lo que haces, Malik. Y todo con precaución. Que no quiero ser tío antes de tiempo –dice Harry riéndose junto al resto.
- Qué capullos. Que no va a pasar nada. Solo quiero prepararle una cena. Algo romántico y sencillo, nada más. Es que como no vamos a vernos en tanto tiempo, se me ocurrió –digo negando y riéndome.
- Ya, bueno… ¿Quieres que te ayudemos en algo? –dice Liam riéndose.
- Bueno, sí. A organizar algo bonito por la casa –les digo. Ellos se ríen y asienten- Bueno, ¿pero os vais a ir? –repito mirándolos.
- Sí, no te preocupes, Zayn. Tendréis la casa para vosotros solos –dice Liam sonriendo.
- Pero por si acaso, toma. Espero que tengas suficientes, porque no tengo más… -dice Harry riéndose a más no poder mientras saca de su cartera una tira con cuatro condones. A lo que el resto comienza a reírse a carcajadas también.
- Eh, Harry, por dios. Que solo será una cena. No pasará nada –digo negando con la cabeza y riéndome con ellos.
- Ya, ya… Pero por si acaso. Que una cosa lleva a la otra,  Zayn –dice Niall mientras come una magdalena. Yo sigo con mi café.
- ¿Y a qué hora tenemos que salir de aquí? –pregunta Liam mirándome.
- Sobre las siete más o menos –le respondo calculador. Después me termino el café y cojo mi móvil, marchándome al salón para llamar a Patri, que descuelga al tercer toque.
- ¡Hola amor! –me dice nada más descolgar.
- Hola cielo, ¿leíste mi mensaje?
- Sí. Hace unos minutos. Te iba a contestar. Y… ¿qué es? Dímelo… -me dice quejándose pero riéndose a la vez.
- No. No te lo pienso decir –contesto riéndome- Solo te digo que estés lista a las siete menos cuarto más o menos –digo sonriendo.
- Está bien pero… ¿ni una pista? –sigue insistiendo.
- No, ni una pista. Además, no es gran cosa. Ya verás –respondo riéndome- Bueno, cielo. Te dejo que tengo que hacer algunas cosillas. Te amo.
- Vale. Yo también te amo, cari. Adios –me dice feliz y después colgamos.

Vuelvo junto a los chicos y les cuento la idea que tengo pensado organizar. Una vez lo saben, nos ponemos manos a la obra a preparar todo.
Cuando ya es la hora de comer, nos preparamos algo rápido y después los chicos me ayudan con los últimos retoques. A las cinco y media pasadas, Harry y yo somos los únicos que seguimos en casa. Nos arreglamos rápidamente y después nos vamos en el coche de él. Tras algo más de quince minutos, estamos frente a la casa de las chicas.
Yo salgo del coche al ver a Noemí salir con un gato en brazos. Después de saludarme y decirme que Patri aún tardará un poco, se monta en el coche con Harry.



Narra Harry
Saludo a Noemí con una gran sonrisa a ver al gatito en brazos:
- ¿A dónde vamos? –le pregunto después de besarla.
- Pues… ¿podemos ir al centro comercial? Tengo que comprar varias cosas para Tigre y algo para casa…
- ¿Algo para casa? –pregunto mirándola. Ella me sonríe.
- Ya lo verás… -dice guiñándome un ojo- Hoy te toca a ti estar con la curiosidad –y me da un beso mientras sonríe.

Al separarnos, conduzco hasta el centro comercial más cercano y después comenzamos a caminar hacia la tienda de animales. Al llegar, Noemí compra una cama para el animal, varios juguetes, un rascador enorme, su cajón de arena, su comida y, para sorpresa mía, una correa. Sí, una correa.
- ¿Para qué quieres una correa, Noemí? Es un gato –le digo mirándola. Ella se ríe.
- Lo sé, pero yo le querré llevar alguna vez con nosotros y le pondré correa para que no se escape –me responde sonriendo. Yo asiento no muy convencido por la idea.
- Bueno, ¿qué más necesitas comprar? –le pregunto una vez ya ha pagado lo del gato.
- Tenemos que ir al supermercado y ya para casa –me responde sonriendo- Y no preguntes.

Entramos en el supermercado del centro comercial y Noemí compra patatas, huevos, cebollas y, como no, dos tarrinas de helado enormes. Una de vainilla y otra de chocolate. Después montamos en el coche:
- Vamos a mi casa, ¿vale? –me dice dándome un beso.
- Sí, porque a la mía y de los chicos no podemos ir hoy… Zayn le ha preparado una pequeña sorpresa a tu hermana… Creo que me tendré que quedar a dormir en tu casa. Si quieres, claro -le digo con una sonrisa traviesa.
- Sabes que me encanta dormir contigo. Y… uy, uy, uy… ¿Van a pasar la noche juntos? ¿Y después de una sorpresa? Creo que tendré que hablar mañana con mi hermana –me dice riéndose.
- Yo le di a Zayn precaución, por si acaso –al ver la cara que pone Noemí, me comienzo a reír- No me mires así, boba. Nosotros de momento no lo vamos a usar así que… Yo se lo doy por si acaso. Que él les de buen uso –digo riéndome. Veo a Noemí sonrojarse por lo que acaricio su mejilla- Me encanta cuando te pones tímida. Te hace aún más adorable, princesa –le digo entre beso y beso. Ella sonríe sobre mis labios y me abraza fuerte.
- Bueno, creo que será mejor que conduzcas hasta tu casa. Hay varias personas mirándonos en la calle y además, no es muy cómodo abrazarte a esta distancia… -me dice con una sonrisa. Yo asiento y finalmente arranco el coche.

Al llegar a su casa, Noemí deja al gato en el suelo y después deja la compra en la nevera.
- ¿Me vas a decir qué piensas hacer? –le pregunto agarrándola de la cintura y acercándola a mí para después posar besos por su cuello.
- ¿Te suena la tortilla de patata española? –me pregunta con una sonrisa. Yo asiento- Pues bueno, he pensado en hacértela para cenar. Como mañana por la tarde ya os vais… pues bueno, para que te lleves un buen recuerdo… Además, te dije que un día te enseñaría algo de la comida española y he visto la oportunidad. Le he dado el día libre a Abbie y mi padre hoy no viene a cenar. Siquiera sé si vendrá a dormir… No pienses mal, eh –me dice con un dedo acusador. Yo comienzo a reírme.
- Me parece peeeerfecto. ¿Me dejarás ayudarte a cocinar? –le susurro con una sonrisa.
- Pero tendrás que hacer todo lo que yo te diga, eh
- A sus órdenes, señorita –digo haciendo el típico saludo militar. Ella se ríe, se pone de puntillas y me da un beso en la mejilla.
- ¿En la mejilla? –digo ennarcando las cejas. Después la acerco a mí y me quedo a sólo un par de centímetros de sus labios- ¿No quieres besarme? –le pregunto de forma seductora y después, rozo un instante sus labios, pero sin llegar a besarlos. Ella niega la cabeza sonriendo de forma traviesa. La pego a mi pecho y ella inhala mi perfume y abre ligeramente sus labios mientras cierra los ojos. Yo acaricio su mejilla y dejo fugaces besos por su cuello, subiendo lentamente hasta su oreja, para después morder suavemente su lóbulo-  Porque yo sí quiero besarte. Quiero abrazarte y no soltarte nunca –le digo en un susurro- Quiero compartirlo todo contigo… -digo recalcando la palabra “todo”- Y no tengo prisa. El ritmo lo marcas tú y yo siempre respetaré tus decisiones. Por mucho que me cueste… -digo torciendo el labio. Ella abre los ojos y nos quedamos unos instantes mirándonos intensamente. Comenzamos a besarnos con un deje de necesidad, tanta que noto la sangre acumularse poco a poco en mi miembro.
- Será mejor que paremos. No quiero que alguien siga poniéndose feliz –dice mirando por un instante hacia mi pantalón y después me sonríe- Aún no es el momento… Vamos a preparar la cena, anda.




Narra Patri
Cuando se marcha mi hermana, me quedo terminando de arreglarme. Llevo puesta una camiseta de tirantes blanca y ajustada, una falda negra corta, con un poco de volantes y unos zapatos negros con algo de tacón.
Me termino de peinar y mientras me doy los últimos retoques de maquillaje, noto que alguien me agarra por detrás y me da un suave beso en el cuello:
- Que guapa estás, amor –me susurra al oído. Yo sonrío y me giro mirándole.
- Tú también estás muy guapo –sonrío dándole un suave beso en los labios. Después me separo de él y me echo un poco de perfume.
- ¿Ya estás lista? –me pregunta mirándome. Yo asiento cogiendo una chaqueta y seguido salimos de mi habitación. Bajamos las escaleras y salimos de la casa. 

A continuación vamos andando tranquilamente cogidos de la mano mientras hablamos:
- ¿Dónde vamos, Zayn? ¿Cuál es la sorpresa? –le pregunto después de andar durante unos minutos.
- Eres una impaciente –me dice él sonriéndome. Yo asiento riéndome- Vamos a mi casa –me dice sonríendo.
- ¿Y la sorpresa? –repito yo.
- Esa ya sí que no cuela…
- Tenía que intentarlo –digo encogiéndome de hombros con una sonrisa.

Después de una media hora dando un paseo, llegamos a su casa. Entramos dentro y me encuentro todo a oscuras. Zayn se arrima a mí y noto su respiración en mi cuello. Posa su mano en mis ojos, tapándomelos:
- ¿Qué haces? Si antes no veía nada. Ahora aún menos… -él se ríe al escucharme.
- Ese es el caso. Camina que yo te guío –me susurra. Caminamos un poco hasta que él me frena- Ya está. ¿Lista? –me susurra de nuevo.

Yo asiento y él me quita las manos de los ojos suavemente. Veo la mesa toda decorada con pétalos de rosas. Dos velas largas en un lado de la mesa y un montón de velas más pequeñas, ya encendidas, en una fuente de cristal en el centro de la mesa. También hay una rosa en uno de los platos y una botella de vino en un cubo de hielo:
- ¿Te gusta? Aunque sé que no es gran cosa… -no le dejo terminar, pues me lanzo a darle un beso.
- Es perfecto. Me encanta –le susurro al separarme de él y después le vuelvo a besar dulcemente. Cuando nos volvemos a separar, me lleva hasta una silla y me la separa para que me siente. Una vez lo hago, cojo la rosa del plato sonriendo.
- La cena está en el horno. Ahora vuelvo. No te muevas –me dice sonriendo. Desaparece por la puerta y vuelve unos pocos minutos después con un plato en cada mano. Me coloca el mío y seguido se pone el suyo y se sienta frente a mí. Ha preparado un rico asado de cordero con patatas al horno y un poco de ensalada- ¿Un poco de vino? –me pregunta cogiendo la botella.
- Sí, por favor –le sonrío asintiendo. Él me sirve el vino y luego se sirve él. Comenzamos a cenar mientras hablamos felices.
- Qué cena más rica, Zayn –le digo cuando hemos terminado.
- Gracias. Me ayudó Liam a prepararla –me responde con una sonrisa.
- Gracias por esta cena tan agradable, con la mejor compañía. En serio, nunca nadia había hecho tanto por mí –le digo mirándole. Él me devuelve la mirada con una sonrisa y extiende la mano, acariciando mi mejilla.
- Mi niña, tú te mereces esto y mucho más. Esto no es nada para demostrarte todo lo que te quiero.
- Gracias, Zayn… -le repito, posando mi mano sobre la suya.
- No las des, mi amor –me responde. Y seguido se levanta un poco, acercándose a mis labios para darme un pequeño beso.



Narra Noemí
Saco los ingredientes y comenzamos a preparar la cena. Una vez todos los ingredientes están preparados, los meto en la sartén a freír, mientras charlamos y nos hacemos reír mutuamente. Una vez los ingredientes están fritos, los mezclo con el huevo y los echo a la sartén. Cuando ya son casi las nueve, está la tortilla preparada:
- Vaya, tiene muy buena pinta… -dice Harry relamiéndose- Creo que voy a subir una foto a Twitter, para que todo el mundo veo la buena cocinera que tengo como novia –me dice sacando su móvil y haciendo una foto. Yo me río y le abrazo, esperando a que le haga una foto a la tortilla- No, no, ponte el gorrito ese de cocinera y sal en la foto, ¡por favor! –me dice poniendo morritos al verme reticente. Finalmente acabo cogiendo el gorro, poniéndomelo y posando para la foto- Así, perfecta –me dice enseñándome la foto una vez la ha hecho. Después la sube a Twitter- Y ahora, vamos a cenar, ¿no? –me dice dándome un beso. Cojo el plato con la tortilla y nos vamos al comedor, donde ya está la mesa puesta anteriormente por Harry:
- Dios, ¡está buenísima! –dice Harry abriendo los ojos mucho, una vez ha probado la tortilla. Yo comienzo a reírme. Después seguimos comiendo tranquilamente, riéndome cada dos por tres por las caras que pone Harry. Cuando hemos terminado de comer la tortilla, Harry se lleva los platos y trae las dos tarrinas de helado junto a una cuchara:
- ¿Y los platos? ¿Sólo una cuchara? –pregunto mirándole y riéndome. Él me devuelve la sonrisa.
- Bueno, es más romántico comer de la tarrina.
- Y menos higiénico también… -digo sacándole la lengua.
- Y con una cuchara, también es más romántico… Además, solo lo vamos a comer tú y yo, ¿qué más da? –dice riéndose y haciéndome señas para que me siente sobre él. Abre la tarrina de chocolate, llena la cuchara de él y después me la acerca a la boca- Di: “¡Ah!” –me dice sonriendo. Después de comerme el helado, hago yo lo mismo con él, que me besa aún con helado.
- ¡Harry! –digo riéndome al notar el helado. Él comienza a reírse. Yo cojo un poco de helado con un dedo y le mancho la nariz y le hago dos lineas en cada mejilla- Ahora pareces un indio –le digo con una sonrisa. Después le limpio con suaves besos.
- Me vas a mal acostumbrar y vas a tener que limpiarme siempre con besos, eh –me dice volviendo a besarme- Ahora me toca a mí -y me mancha él de helado, pero esta vez el cuello- ¿Puedo? –me pregunta pidiéndome permiso. Yo comienzo a reírme mientras asiento- Definitivamente. Me gusta esto –dice con una gran sonrisa. Yo riéndome cojo un gran puñado de helado y se lo estampo en la cara.
- Hoy te veo con mucho calor, Hazza… -digo riéndome al verle lleno de helado.
- Oh, no. No me puedo creer que hayas vuelto a hacerlo. ¡Me has vuelto a llenar de helado! –grita él poniéndose de pie, conmigo en sus brazos. Después me posa suavemente sobre el suelo- ¡Te vas a enterar! –dice cogiendo la tarrina de helado de vainilla, puesto que yo tengo la de chocolate entre mis manos. Coge un gran puñado de helado y me lo reboza por la cara.
- ¡Harry! –digo abriendo la boca. Después contraataco, metiéndole helado por dentro de la camiseta y apretándole el pecho- Así mejor –le digo riéndome. Al ver la cara que pone, salgo corriendo del salón por toda la casa, con el bote de helado en mis manos.

- ¡No te vas a escapar! En cuanto te coja, ¡te voy a bañar en helado, enana! –me grita detrás de mí. Yo sigo corriendo por las escaleras. Después salgo corriendo hacia donde me lleva el instinto: el baño. Supongo que será porque estoy llena de helado. 

1 comentario: