jueves, 8 de agosto de 2013

Capítulo 67: Momento perfecto

Narra Zayn
Me levanto de la mesa y comienzo a recoger los platos sin dejar que Patri haga nada:
- ¿Te apetece el postre? –pregunto volviendo a la mesa con ella, una vez he recogido los platos.
- Vale –me responde. Vuelvo a la cocina, abro la nevera y cojo un cuenco que, para mi sorpresa, está vacío.
- ¿Pero qué? –digo mirando el bol vacío. Hay una nota en él. La cojo y la leo.

“Zayn, se me olvidó decirte que el postre está en tu cuarto.
¡Suerte!
-Harry-”

- Le voy a matar –digo en bajo.
- ¿Qué pasa? –escucho a mis espaldas decir a Patri. Yo me giro a mirarla.
- Pues… verás… No sé por qué pero… el postre está en mi cuarto… -digo algo incómodo. Después de unos instantes de incómodo silencio, me aclaro la garganta y me acerco a ella- Bueno, ¿vamos? –pregunto dudoso. Ella asiente no muy convencida. Subimos a mi cuarto y nada más abrir la puerta, me quedo sorprendido.
- Zayn, ¿qué es todo esto? –dice mirándome. 

Yo niego con la cabeza, sin dar crédito a lo que veo. La cama está cubierta de pétalos de rosa y en la mesilla veo el cuenco con fresas de chocolate y una botella de champagne junto a dos copas.
- Yo… yo no he sido. En serio, Patri. No quiero que pienses nada raro. Yo no preparé esto aposta –digo nervioso mirándola. Ella comienza a reírse.
- Pues está muy bonito –dice y seguido me da un beso en la mejilla y entra en la habitación. Se acerca al lugar dónde están las fresas y coge una- Mmm, ¡qué buenas! Mira, prueba –dice acercándose a mí y ofreciéndome un mordisco. Yo sonrío y muerdo la fresa.
- Sí, están ricas.

Seguido la veo sentarse en la cama. Yo abro la botella de champagne y sirvo un poco en cada copa. Le entrego una a ella y con mi copa en la mano, me recuesto ligeramente en la cama. Alargo la mano que lleva la copa hacia ella:
- Por nosotros y por esta noche juntos –digo mirándola.

Ella asiente con una sonrisa y extiende su copa también, haciendo chocar suavemente nuestras copas. Les damos un sorbo y después Patri coge otra fresa. Me arrimo a ella un poco. Le aparto el pelo hacia un lado y comienzo a darle algunos besos por el cuello.
- Zayn, me… haces cosquillas –dice con una voz entre sensual y tímida.

Yo la sonrío y dejo mi copa en la mesilla. Seguido rodeo su cintura con mis brazos y la pego más a mí, comenzando a besar sus labios suave y dulcemente. Ella me sigue el beso. Me voy echando hacia atrás, dejando que ella se coloque sobre mí, mientras continuamos besándonos, cada vez con más pasión. Doy un suave giro, colocándome encima de ella, sintiendo como aumenta el calor por mi cuerpo.
- Zayn… -la escucho susurrar cuando consigue separarse un poco de mis labios.
- ¿Sí?... ¿Qué… pasa? –digo asintiendo entre beso y beso. Paso a su cuello y le doy suaves mordiscos.



Narra Harry
Persigo a Noemí por toda la casa, dejándola correr para ver hasta dónde me lleva. De repente se mete en una habitación e intenta cerrar la puerta antes de que llegue yo. Aparto la puerta con cuidado de no hacerla daño y veo que estamos en el baño:
- No te acerques o te mojo –dice Noemí riéndose mientras se mete en la bañera y coge la manguera, apuntándome con ella. Yo suelto una carcajada.
- No eres capaz de mojarme, enana –digo yo acercándome lentamente- Anda, ven aquí, que te debo un bañito de helado… -continúo acercándome. De repente, Noemí abre el grifo de la bañera y el agua impacta sobre mí.
- ¡Dios, Noemí, que está helada! –grito terminando de acercarme a ella, que está riéndose. Le quito la manguera de las manos mientras me meto en la bañera y la empapo a ella.
- ¡Ah, no, Harry, no! ¡ME RINDO! –grita ella tapándose la cabeza con las manos. 

Yo la empapo entera, riéndome. Ella vuelve a quitarme la manguera y a enchufarme con ella. Seguimos peleándonos por la manguera hasta que al final yo me tropiezo y me caigo en la bañera, empujándola a ella, que acaba sobre mí a milímetros de mis labios. Yo la sonrío divertido.
- Uh… ¿concurso de camisetas mojadas particular? –le pregunto divertido, mirándola el torso, que está empapado sobre mí. Ella se sonroja y se tapa un poco.
- ¡Bobo! –me dice dándome una suave colleja, pero sin apartarse de mí. Oigo el agua salir aún por la manguera, mojándonos por las piernas. Alzo mi brazo para cortar el agua y después me incorporo un poco.
- Parece ser que al final, el baño era para los dos… -digo riéndome- Madre mía, siempre acabamos liándola… -ella se ríe y me besa. Yo, encantado, le sigo el beso y acaricio suavemente su espalda, acercándola a mí.
- Harry… -susurra riéndose sobre mis labios, al notar de nuevo a mi miembro cobrando vida. Ella se levanta de la bañera algo sonrojada. Yo me quedo atontado observando su figura- Eh, mi cara está aquí, Styles –dice ella riéndose, señalando su cara.
- Me tientas, enana, me tientas… -digo levantándome también y dándole después un suave beso.

Comenzamos a recoger el baño y una vez hemos secado el agua, tiramos las tarrinas de helado que ahora son una mezcla de líquido disuelto en agua. Después vamos a su habitación y ella coge ropa seca:
- ¿Y ahora qué te pones tú? –me pregunta mirando su armario. Yo suelto una carcajada.
- Sabes que yo no tengo problema con la ropa… -digo acercándola a mí.
- Harry, estás demasiado hormonado hoy –dice ella riéndose mientras niega con la cabeza- Anda, toma. Quitate la ropa pero tápate con esta sábana al menos. No hagas como la noche de la fiesta del cumpleaños, que te metiste en tu cama desnudo y yo tuve que dormir sobre el colchón –me dice sonrojándose.
- Umh… ¿perdón? –digo frunciendo el labio. Ella se ríe y me golpea con su pijama.

Después desaparece de la habitación para darse una ducha y ponerse la ropa seca. Yo me quito toda la ropa y la extiendo en el alféizar de la ventana para que se seque. Después me envuelvo la sábana por la cintura y me meto en la cama. Al volver Noemí, se mete en su cama y yo la abrazo, acercándola a mí.
- Me ha gustado el baño de antes, princesa… -le susurro acariciando su pelo aún húmedo. Ella me regala una tímida sonrisa.
- Te quiero mucho, Hazza… Te voy a echar muchísimo de menos… -me susurra mirándome a los ojos.
- No lo pienses, pequeña. Además, hablaremos todos los días… Dicen que cuando deseas algo, hay que luchar por ello, ¿no? Eso haremos tú y yo. Luchar por estar juntos –le digo acariciando su mejilla. Ella asiente con una sonrisa y me da un beso.
- Que duermas bien –dice acomodándose sobre mi pecho y cerrando los ojos. Yo me quedo observándola mientras que, poco a poco, voy perdiendo la consciencia hasta quedarme dormido.




Narra Patri
Comienzo a notar los suaves mordiscos de Zayn en mi cuello e intento hablarle, pero él no me escucha. La temperatura sube cada vez más. Zayn mete una de sus manos por debajo de mi camiseta y comienza a acariciar mi tripa suavemente, sin dejar de besar mi cuello:
- Zayn… no… para… -digo a duras penas, saliendo de entre sus brazos.
- ¿Qué pasa? –me dice mirándome confuso.
- Zayn yo… ¿y si viene alguien? –le digo dudosa, buscando una excusa.
- No va a venir nadie, Patri. Estamos solos en la casa. No es cómo cuando estábamos en mi casa con mi familia… -me dice mirándome. Yo miro a otro lado, muy vergonzosa y nerviosa- ¿Qué te pasa? No es eso lo que te preocupa. Cuéntame, ¿qué es? –me pregunta acercándose a mí.
- Yo… es que no… no sé si estoy lista –digo nerviosa, mirándole preocupada- Sí, ya no soy virgen. Pero es que no… estoy segura –repito sin saber qué decir ni cómo expresarme.
- Eh, cielo. No pasa nada –me dice él mirándome a los ojos con una voz dulce y tranquila- Si no quieres no pasa nada. No te pienso obligar a nada que tú no quieras, amor. Además, no hay prisas –me dice dulcemente y seguido me da un beso en la mejilla.

Yo le sonrío y sin más dudas, me acerco a sus labios de nuevo, volviendo a besarle con pasión. Él me sigue el beso, aunque noto que está algo confuso y me sale una pequeña sonrisa mientras le beso. Comienzo a desabrochar los botones de su camisa sin dejar de besarle.
- ¿Estás segura? –me susurra separándose un poco de mí.

Yo le vuelvo a besar mientras asiento y termino de quitarle la camisa, tirándola al suelo. Zayn vuelve a acariciar mi tripa lentamente y comienza a tirar de mi camiseta hacia arriba. Yo levanto mis brazos para ayudarle a quitármela. Después le sonrío mirándole y vuelvo a besarle intensamente, enredando nuestras lenguas lentamente. Sus manos comienzan a acariciar mi espalda despacio. Me vuelve a tumbar en la cama, quedando él sobre mí. Acaricio su pecho y abdomen y desabrocho el botón de su pantalón. Noto sus manos recorrer mi cuerpo.
En cuestión de minutos ya estamos los dos completamente desnudos, con tan sólo una sábana curbiéndonos. Él comienza a besar mi cuello mientras yo acaricio su espalda y pecho. Él se separa unos segundos de mí, cogiendo un condón y seguido me mira a los ojos, mordiendo su labio inferior. Yo le vuelvo a besar lentamente y seguimos entre besos y caricias hasta que con un suave y lento movimiento penetra en mí. Comenzamos a movernos con movimientos coordinados, disfrutando al completo el uno del otro. Nos miramos a los ojos, sonriendo.
- Te amo princesa –me susurra.
- Te amo, Zayn  -respondo yo con la respiración entrecortada.

Seguimos en un silencio dónde solo se escucha nuestra respiración agitada y nuestros leves gemidos, besándonos y acariciándonos lentamente. Llegamos juntos al orgasmo. Cuando acabamos, nos miramos unos instantes a los ojos y nos damos un suave beso. Él se quita de encima de mí, tirándose a la cama con la respiración agitada y abre sus brazos. Yo me coloco entre ellos, posando mi cabeza en su pecho. Nos quedamos en un completo silencio mientras él acaricia mi pelo suavemente.
- ¿Estás bien, cielo? –me pregunta en un susurro.
- Sí. Pero… no soy muy buena, ¿verdad? –le digo en un susurro.

- Eres peeerfecta, amor –me susurra dándome un beso en la cabeza. Sonrío al escucharle y entre caricias, comienzo a quedarme dormida entre sus brazos.

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