domingo, 9 de septiembre de 2012

Capítulo 27: La sorpresa


Narra Noemí
Me despierta mi hermana que ha venido a mi habitación. Me levanto y nos vamos directas a la cocina. Desayunamos unos cereales con leche y nos vamos un rato a ver la tele. Después de comer, decidimos llamar a las chicas para ir a dar una vuelta. Nos vienen a recoger a las cuatro y media de la tarde y nos vamos de compras.
A las siete y media, dejamos de comprar ya. Yo me compré unos tacones altos negros, un vestido granate unos centímetros por encima de las rodillas de palabra de honor con un poco de escote en forma de corazón, que es apretado por el pecho y con un poco de vuelo del pecho para abajo, unos vaqueros con la bandera de EE.UU. en los bolsillos, una falda rosa con volantes, un par de camisetas y un collar. Mi hermana se ha comprado también un vestido azul cortito, con palabra de honor y un volante en la parte baja, unas sandalias de cuerda a juego con el vestido, dos pantalones, uno corto y uno largo, y una camiseta.
Después de la tarde de compras, nos vamos a un Starbucks a tomar algo. Yo me pido un frappuccino de chocolate, Lucy uno de vainilla, mi hermana un Capuccino y Cate y Sele un café normal. Nos sentamos en una mesa y nos ponemos tranquilamente a hablar. Cuando dan las ocho y cuarto, salimos del Starbucks, nos despedimos y mi hermana y yo nos vamos hacia nuestra casa. Cuando llegamos, yo me pongo a bailar un poco. Cuando llega la hora de cenar viene mi padre a buscarnos. Yo voy corriendo a darle un beso y nos vamos juntos a cenar. Al terminar de cenar, me voy directa a la ducha y al salir con el pijama ya puesto, veo a mi hermana esperándome sentada en mi cama, con su portátil. Cojo yo el mío y me tumbo en la cama. Me conecto al Tuenti y me pongo a hablar con Pau, Ana y algunos amigos más. A las once, dejamos las dos el ordenador y nos ponemos a hablar:
-   No me contaste qué tal ayer con Zayn –le digo sonriendo a mi hermana. Ella asiente y me cuenta todo. Me cuenta que se quedaron un rato dónde les dejamos y luego se fueron a un sitio más resguardado y, que por fin se atrevió a cantarle.
-   Te dije que les gustaría. Nunca me crees. Siempre te digo que cantas bien. No sé por qué no confías en mí –le digo interrumpiéndola.
-   Eso es precisamente lo que me dijo Zayn. Me dijo que me enseñaría a valorarme –dice ella sonrojándose- Bueno… ¿y qué pasó con Harry? Os vimos muy juntitos cuando nos reencontramos en el parking –dice mi hermana mirándome divertida. A mí al instante se me dibuja una sonrisa tonta en la cara. Le cuento que me llevó a un sitio muy bonito y que se me declaró. Pero decido no contarle el lugar al que me lleóo y que era su escondite.
-   Pero… ¿entonces estáis juntos? –dice ella mirándome. Yo niego con la cabeza.
-   No, me fue a besar, pero en cuanto rocé sus labios, me separé de él. Le dije que tenía miedo a que me hiciera daño y él me dijo que me enseñaría a confiar en él y que me demostraría que soy especial –digo sin dejar de sonreír. >>Me encantaría que me lo demostrase. Que me demuestre que me quiere, que le importo. Tanto como él me importa a mí, y me da miedo admitir<<
-   Oh… que bonito. Mi hermana se ha enamorado…. –dice mi hermana riéndose. Yo le pego una colleja mientras me río.
-   No me he enamorado… Además, tú no te quedas corta con Zayn, eh –digo yo todavía riéndome. Seguimos hablando un rato más y después mi hermana se va a su habitación. Yo apago la luz y cojo mi móvil. Decido enviarle un mensaje a Harry:

“Hola Harry, ¿qué tal vais?
Os estamos echando mucho de menos.
Hoy hemos ido de compras con las chicas.
¿Cuándo podremos volver a vernos?
Espero no despertarte.
¡Buenas noches!”

Después de eso, me pongo la alarma a las once de la mañana, dejo mi móvil en la mesilla, me tapo con la manta y me duermo después de un rato pensando.



Narra Harry
Me levanto de la cama con el sonido de la alarma de mi móvil. He soñado con Noemí. Y ese sueño me ha dado una idea. Una idea que pienso llevar a cabo. Es un poco loca, pero sé que será suficiente para demostrarle que es especial. Bajo a la cocina con una gran sonrisa en la cara. Allí están todos desayunando:
-   ¡Buenos días chicos! –digo sonriendo mientras me siento en la mesa y cogiendo una tostada de un plato que hay encima de la mesa.
-   Buenos días… -dice Zayn medio dormido.
-   ¿Y tú por qué estás tan contento hoy? –dice Liam mirándome curioso.
-   He soñado con Noemí –digo alegre.
-   Que cochino eres –me responde él interrumpiéndome
-   No me has dejado terminar, Liam. No es lo que piensas –digo mirándole mal- He soñado que me declaraba, de nuevo. Pero esta vez de una manera especial –digo sonriendo contento.
-   ¿De nuevo? –dice Louis mirándome sorprendido- Vaya, la primera que se ha resistido a tus encantos –sigue diciéndome riéndose. Yo le miro mal.
-   ¿Y cómo es esa manera especial? –me dice Zayn algo más espabilado.
-   Veréis… –les digo mirándoles a todos, guardando un instante silencio para darle más emoción al momento. Cuando veo que están impacientes, me río y empiezo a contarles todo lo que había soñado. Al acabar, ellos se ríen.
-   Uy, Hazza, me parece que Noemí te ha dejado bien pillado –dice Niall riéndose.
-   Sí, se le ve muy ilusionado y decidido por hacerlo. Cuenta con nuestra ayuda –dice Liam dándome una suave palmada en la espalda.
-   Con la mía también. El problema es que Paul y los demás te dejen llevarla a cabo. Sobretodo ir a recogerla, eso lo veo difícil… Pero siempre puedes escaparte y nosotros cubrirte –dice Louis levantando las cejas en una señal de rebeldía.
-   Muchas gracias, chicos. Ahora, si no os importa. Voy a llamar a Patri para preguntarle qué le parece –digo levantándome de la mesa y sacando mi móvil del bolsillo.
-   Eh, a Patri la llamo yo. Y cuando hable con ella, te la paso para que se lo digas. Pero yo quiero ser quién la despierte. Porque seguro que, con lo que es, está dormida –dice sonriendo como un tonto.
-   Vale. Y… a ver cuando das tú el paso y te declaras, eh Zayn –digo yo riéndome. Me vuelvo a sentar y sigo desayunando. Un par de minutos después, Zayn se levanta para hablar con Patri.



Narra Zayn
Me levanto de la mesa y me alejo un poco de los chicos. Después marco el número de Patri y espero un poco hasta que descuelga.
-   ¿Sí? ¿Quién es? -dice Patri con voz adormilada.
-   Buenos días, linda -le digo bajito para no alarmarla- Siento despertarte.
-   Buenos días. No importa. Me alegra escuchar tu voz -me dice. Noto por su tono de voz que está alegre. Y eso me hace sonreír- Bueno, ¿para qué me llamabas? -dice ella con esa voz tan dulce.
-   Ah, sí, se me había olvidado -le digo riéndome. A lo que ella también se ríe. >>Me había quedado embobado con su voz<<- Quería preguntarte si nos ayudarías, bueno, si ayudarías a Harry con un plan que tiene para conquistar a tu hermana -le digo sonriendo. Ella al oír aquello, se ríe.
-   Claro, a ver cuéntame. ¿Qué locura se le ocurrió? –me dice ella riéndose aún. Yo le comienzo a contar todo el plan de principio a fin.
-   Bueno, ¿qué me dices? -le pregunto cuando termino
-   ¡Que romántico! -me contesta riéndose- ¿Y qué es lo que tengo que hacer yo? –me pregunta ella.
-   Tú sólo tienes que guardar el secreto y mañana, hacer que tu hermana esté lista a las seis de la tarde. Irá Harry a recojeros. Yo iría a recogerte a ti, pero somos cinco y bastante nos va a costar cubrir a uno. Si me voy yo también, va a ser más difícil, ¿vale? –digo yo riéndome.
-   ¡Vale!  -me contesta ella entusiasmada. Yo me río- ¡Le ayudaré encantada! -dice con un tono de voz más alto y alegre- Y creo que mi hermana a eso no se negará -me dice riéndose. Yo me río con ella.
-   Eso espero… Bueno, Patri, te paso a Harry que quiere hablar un momento contigo -le digo al ver que Harry se acerca a mí con la mano extendida-
-   Vale. ¡Estoy deseando veros! Un beso, Zayn. Hasta mañana -me dice riéndose. >>Qué mona. Dios, es tan especial…<<
-   Yo también estoy deseando verte. Hasta mañana. Un beso enorme -le digo despidiéndome y le paso el móvil a Harry algo apenado. Él sonríe ilusionado mientras le vuelve a contar a Patri, pero con algo más de detalle lo que piensa hacer mañana. 



Narra Patri
Cuando Zayn me pasa a Harry, él comienza a hablar sin parar ni un segundo y, cuando termina de volver a explicarme todo, pero esta vez con más detalles, me dice:
-   ¿Me ayudarás, Patri? -dice él todo ilusionado. Yo me río.
-   Anda, por fin me dejas decir algo –digo yo riéndome a carcajadas- Si, claro que te ayudaré. Sólo tengo que hacer que se ponga bien guapa sin que sepa el por qué y luego pasas tú a por nosotras, ¿no? –digo yo riéndome aún.
-   Sí, exacto. Ah, y tu hermana está guapa con todo –dice el tímidamente. Yo me río a carcajada limpia- Y guarda el secreto, eh, que no se te escape –dice con un tono de voz muy feliz.
-   Si, Harry, no te preocupes. Seguro que le encantará. Eres tan adorable… -le digo sonriendo.
-   Gracias, Patri, pero… ¿no le molestará, no? –dice un poco más serio.
-   Claro que no. ¡Le encantará! A mí me hacen eso y mato al que me lo haga… Pero igualmente, me encantaría. Es tan bonito… -digo ilusionada por mi hermana- Bueno, tú no te preocupes. Yo me encargo de mi hermana. Lo demás, para vosotros –digo riéndome.
-   Vale, muchísimas gracias, de verdad. Esto es súper importante para mí, Patri. Tú hermana es especial y quiero demostrárselo. Espero que esto la valga para demostrarle que es ella a la que quiero tener a mi lado -dice algo angustiado, por miedo a que no funcione.
-   Ay, que rico eres –digo sonriendo- Tú no te preocupes. Creo que le será suficiente prueba de amor –digo riéndome al ver tan inseguro a Harry.
-   Vale.  Bueno, Patri, tengo que dejarte. Un beso y gracias, de nuevo –dice contento.
-   De nada, un beso –digo despidiéndome de él. A continuación cuelgo. Justo en ese instante entra mi hermana en la habitación.
-   Patri, ya estás despierta. ¿Con quién hablabas? –dice acercándose a mí. Yo la sonrío algo nerviosa.
-   Estaba hablando con Zayn. Quería contarme algo, pero ya está –le digo después de dudar un poco. Intentando quitarle importancia al asunto.
-   Ah, vale –dice mirándome con las cejas levantadas, dudando de mí.
-   Bueno, bajemos a desayunar que tengo hambre –le digo riéndome y toncando mi tripa. Me levanto de la cama, me lavo un poco la cara y mi hermana y yo bajamos a desayunar.



Narra Harry
En cuanto dejo de hablar con Patri, le devuelvo el móvil a Zayn. Lo único que quiero es arreglar todo para mañana y verla a ella. Quiero demostrarle que la quiero, que me importa. Quiero que sepa que es especial para mí. Sólo quiero ver su cara cuando vea lo que la he preparado… >>¿Y si no la gusta? ¿Y si se enfada conmigo por hacerle eso? Harry, para ya. Su hermana te lo ha dicho. Le va a encantar<<
-   Eh, Hazza… ¡Espabila! Llegamos tarde al ensayo como sigas así, eh –dice Louis entrando en mi habitación. Estoy tumbado en la cama pensando en todo.
-   Ya voy, Boo Bear. Es que estaba… -digo yo levantándome.
-   Sí, ya sé. Estabas pensando en lo de mañana –dice él cortándome- Pero piénsalo de camino al ensayo, ¡petardo! –dice riéndose. Cierra la puerta y se va.

Me voy directo al baño de mi habitación y me meto en la ducha. Cuando salgo me pongo una camiseta negra ancha, unos vaqueros y mis apreciadas Converse. Me peino el pelo, o me lo despeino, como me dice mucha gente que hago, me termino de arreglar  y cojo las cosas necesarias para el día de hoy. Después de eso, salgo de mi habitación con una sonrisa en la cara. Quiero que acabe rápido este día.
Cuando bajo, sólo falta Zayn, al que, cómo no, tenemos que esperar quince minutos.
Cuando por fin baja, nos montamos en mi coche y nos vamos. Llegamos al lugar de ensayo a los veinte minutos de estar en el coche. Ahí está Paul esperándonos. Nos lleva a la sala y ahí está nuestro entrenador vocal y nuestro coreógrafo. Cuando llevamos dos horas ensayando, Paul se va un momento, ya que estamos en el descanso. Y es entonces cuando decido hablar con los chicos para decidir cómo vamos a hacerlo todo mañana.
Después del descanso, ya tenemos todo hablado por encima. Seguimos ensayando hasta que nos dan las cinco y media de la tarde. Cuando salimos al coche, vemos que en la puerta hay un montón de fans esperándonos, nos acercamos a ellas y, después de cerca de una hora, por fin nos metemos en el coche. Llegamos a casa sobre las siete. Nos sentamos todos alrededor de la mesa para terminar de hablar todo y cuando por fin tenemos todo decidido, me voy a mover un par de hilos para acabar de organizar todo lo de mañana. El mayor problema va a ser encontrarles sitio. Pero, qué narices, eso se arregla enseguida. Se me acaba de ocurrir una idea. Llamo a la persona oportuna y después de veinte minutos hablando con él, un hombre llamado Mark, ya está el sitio, lo peor de todo. Ahora el coche, llamo para alquilar un coche. Porque si voy con mi coche a recogerlas, me seguirán y Paul se enteraría de que me he escapado. Y, me caería una bronca del millón. Reservo un Volvo para mañana y doy las indicaciones de dónde quiero que me lo dejen. Cuando termino con todo, son casi las nueve de la noche. Me bajo y ayudo a los chicos a preparar algo de cenar. Después de cenar, vemos una película y a las doce y media nos vamos todos a la cama.



Narra Noemí
Suena la alarma de mi móvil, son las once y media de la mañana. Me levanto con desgana. >>Otro día más sin ver a los chicos. Esto empieza a ser un asco<< Ayer no hicimos nada, estuvimos practicando un poco de nuestros bailes, yo clásico y flamenco y mi hermana moderno, aunque luego me uní a ella con moderno. Vimos una película y por la tarde se vinieron Sele y Cate con nosotras, Lucy no podía venir porque tenía que trabajar. Ese fue nuestro día ayer y hoy va a ser igual. Cuando voy a salir de mi habitación, alguien entra en ella. Es mi hermana:
-   Buenos días dormilona –dice sonriendo y me da un abrazo.
-   Uy, ¿a qué viene tanta efusividad tan de repente? –le pregunto a mi hermana cuando nos separamos.
-   ¡A que hoy tenemos una fiesta! –dice sonriéndome alegre. Yo la miro con cara interrogante- No me mires así. Ayer, cuando te fuiste al baño. Me comentaron las chicas que tenían una fiesta de unas amigas y nos invitaron. Pero se me olvidó comentártelo antes –dice riéndose por mi cara.
-   Pero… ¿una fiesta de qué tipo? –digo poniendo cara rara.
-   Hija, pues que te me tienes que poner muy guapa –dice ella rodando los ojos- Y ahora, vamos a desayunar –dice cogiéndome del brazo.

Cuando terminamos de desayunar, vemos la tele y jugamos a las cartas. A las tres comemos y cuando terminamos, nos vamos a arreglar para la fiesta esa que tenemos. Cuando salgo de la ducha, veo a mi hermana con la ropa que parece que se va a poner ella para la fiesta, encima de mi cama.
-   ¿Qué tienes pensado ponerte? –le digo sonriendo. Ella levanta una percha y me enseña el vestido que se compró el otro día con las chicas: un vestido azul cortito, con palabra de honor y un volante en la parte baja.
-   ¿Y yo que me pongo? –ella se levanta, abre mi armario y saca el vestido que me compré yo con las chicas: un vestido granate unos centímetros por encima de las rodillas, de palabra de honor con un poco de escote en forma de corazón. Apretado por el pecho y con un poco de vuelo, del pecho para abajo- ¿tan arreglada quieres que vaya? –digo un poco dudosa.
-   Sí. Así vas a ir. Ahora te voy a peinar –dice riéndose malévolamente.

Me hace sentarme en una silla. Me peina ella porque yo soy un poco desastre respecto a los peinados. Después de veinte minutos luchando, acabo con el pelo ondulado y dos finas trenzas a cada lado que me las ha unido por detrás. Después ella se peina y a la media hora, en el que yo estoy con el tuenti hablando con Ana, me enseña su peinado: una trenza larga al lado derecho con el flequillo también hacia ese lado. Después comenzamos a vestirnos. Son las cinco y cuarto y mi hermana me ha dicho que las chicas vienen a por nosotras a las seis. Cuando terminamos de vestirnos, son las cinco y media pasadas. Me pongo los tacones altos de color negro que me compré y mi hermana unas sandalias de cuerda a juego con su vestido, azul. >>Qué raro que se haya puesto sandalias<< Nos maquillamos y a las seis ya estamos preparadas. Bajamos abajo y justo cuando llegamos a la entrada, suena el timbre. Yo voy rápidamente a abrir la puerta:
-   ¡Hola chi… -digo yo pero, al ver quién hay detrás de la puerta me corto.

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