jueves, 28 de junio de 2012

Capítulo 3: Próximo destino, Londres.


Narra Noemí

Nada más sonar la alarma de mi móvil, la apago y me levanto de la cama. Oigo a mi hermana haciendo cosas en su habitación, estará terminando de preparar la maleta. Hoy es el día que nos vamos a Londres, espero que las cosas cambien ahí. Al menos no nos va a recordar todo a nuestra madre, intentaremos hacer nuevos amigos y hacer las paces con nuestro padre, nuestra madre fue lo último que nos pidió, y yo estoy dispuesta a hacerlo, por ella.  Se lo prometimos.
Me empiezo a vestir con la ropa que elegí la noche anterior y al terminar, guardo el pijama en la maleta, que es lo único que me quedaba por guardar. Salgo de la habitación con la maleta en la mano y una mochila pequeña colgada a la espalda., bajo las escaleras y al dejar la maleta en el hall, mi hermana sale también de su habitación con la maleta en la mano:
-   Hola enana, ¿preparada para irnos a Londres? –me dice mi hermana cuando ha llegado a mi altura, después de darme un beso.
-   Bueno… todo lo que se puede estar. Al menos espero que las cosas cambien un poco, no aguanto más tiempo metida en casa. Todo me recuerda a ella –le digo a mi hermana mientras comenzamos a ir hacia la cocina- ¿Sabes dónde está él? –nosotras nos referimos a “él”por nuestro padre. Así nos entendemos.
-   Pues la verdad es que no y, sinceramente, me da exactamente igual –dice mi hermana mientras abre la nevera y saca la leche y coge dos croissants rellenos de chocolate, son los últimos que comeremos en España.
Al ir a sentarme en la mesa, veo una nota de color amarillo y en ella pone:
“Chicas, he ido a por vuestras notas al instituto, volveré en un rato.
Vosotras desayunad, que en cuánto venga, nos iremos al aeropuerto.
Si tenéis algo que hacer, hacedlo antes de que llegue o perderemos el avión.
Os quiero”

Después de leer la nota, se la enseño a mi hermana.



Narra Patri

Mientras como mi croissant leo la nota que me pasa mi hermana:
-   Claro, nos querrá mucho -digo irónicamente. Dejo la nota encima de la mesa y me bebo mi vaso de leche- Oye enana ¿no se te olvidará nada, no? -le pregunto mirándola. Ella niega con la cabeza.
-   Creo que no -me dice mientras se come su croissant. Al rato, oímos como se abre la puerta de la entrada y yo suspiro.
-   ¿Chicas? ¿Dónde estáis? Tengo una sorpresa para vosotras –dice nuestro padre mientras oímos como cierra la puerta y deja las llaves en el mueble de la entrada.
Nosotras nos levantamos de las sillas, nos asomamos a la entrada para ver la “sorpresa” y nos quedamos con la boca abierta por lo que vemos. Están nuestras amigas en la entrada.
Ana y Pau van corriendo a abrazar a mi hermana y ella hace lo mismo, y Hele y Ruth vienen a abrazarme a mi.
-   Chicas no me puedo creer que os fuerais a ir sin despediros de nosotras -nos dice Ana después de abrazar a mi hermana.
-   Es que con todo lo que a pasado… No teníamos ganas de nada. Además, tampoco nos gustan mucho las despedidas -dice mi hermana agachando la cabeza.
-   Bueno no pasa nada – nos dice Ruth y me vuelve a abrazar fuerte.
-    No queremos que os valláis -dice triste Hele.
-   ¡Eso! Os echaremos mucho de menos -dice Paula.
-   No os preocupéis las traeré aquí por vacaciones para que os visite o podéis venir alguna vez vosotras -dice nuestro padre intentando ser amable y con una sonrisa.
-   Ya, claro. Pero esto no tendría que ser así si no nos fuéramos, por tu culpa -digo secamente y borde.
-    ¡Patri! –me dice mi hermana dándome un codazo.
-   ¿Qué? Es la verdad. No pretenderá que de un día para otro le perdone todo lo que nos hizo –digo mirando a mi hermana. Me daba exactamente igual que estuviesen nuestras amigas- Que sepas, que aunque tenga que irme contigo, no quiero que te metas en mi vida. Quiero verte lo menos posible. En un resumen: ¡Déjame en paz! –digo borde, pero esta vez, dirigiendo una mirada fulminante hacia mi “padre”. Todos se quedan en silencio y puedo ver como mi padre hace una mueca por mis palabras. Mejor, así comprobará lo que sentimos nosotras cuando se fue.



Narra Noemí

Después de las palabras de mi hermana y ver en mi padre las señales de dolor en su cara, empiezo a sentir algo de aprecio hacia él. Quizá tenga sus motivos para hacer lo que nos hizo. No me gusta ver mal a las personas:
-   Ehm, esto… Papá, ¿a qué hora nos tenemos que ir? –le digo a mi padre, pero al decir papá, noto como mi hermana me mira ofendida- ¿Podemos estar un rato con las chicas fuera para despedirnos, por favor?
-   Claro chicas, iros pero solo tenéis veinte minutos o perderemos el avión, ¿vale? –dice nuestro padre despeinándose un poco la cabeza y yendo hacia la cocina- Yo voy a llamar al taxista y a vuestros tíos para que nos ayuden con su coche a llevar las cosas al aeropuerto que no nos entra todo en un coche. No tardéis –al terminar de decir eso, desaparece de nuestra vista.

Nosotras, salimos de la casa, yo abrazada a Pau y Ana y mi hermana a Hele y Ruth, nos sentamos en el bordillo de nuestra casa y comenzamos a hablar, sobre a dónde nos iríamos, que podríamos, al menos, conocer a One Direction, y cosas por el estilo, ellas quieren animarnos. Cuando sólo quedan cinco minutos para que nos tengamos que ir, las lágrimas son inevitables. Todas empezamos a llorar mientras nos abrazamos, nos echaríamos mucho de menos. Llevábamos siendo amigas desde que éramos pequeñas, eran nuestras mejores amigas, eran como nuestras hermanas y no sé que haremos sin ellas en Londres, será algo realmente duro. Al rato llega el taxi y aparece por la puerta nuestro padre, se le nota incómodo al vernos llorar. Saluda al taxista y comienza a meter las cosas en el maletero. Nosotras nos terminamos de despedir mientras nuestro padre guarda las cosas en la maleta, no nos queremos separar de ellas. En ese momento llegan nuestros tíos, nos dan un beso y se meten en casa a ayudar a nuestro padre.
-   Bueno, chicas. Llegó el momento… tenemos que irnos ya –digo yo intentando aguantarme las ganas de llorar. Nunca nos habíamos separado ni un mes. Y ahora tendríamos que estar demasiado tiempo sin vernos. Mis amigas me cogen fuerte de la mano.
-   Está bien… Cuando lleguéis a Londres, ¿nos podríais llamar para saber que está todo bien, por favor? –dice Hele mientras se acerca a mi- Adiós pequeñaza. Que sepas que a ti también te echaré mucho de menos , ¡eh! –me dice Hele después de abrazarme.
-   Y yo también a ti. Y a todas, no sé como nos apañaremos sin vosotras –le digo yo mientras la abrazo a ella y después a Ruth.
Después de estar alargando la despedida, finalmente las chicas se van, nosotras montamos en el coche, sin evitar llorar y el coche arranca. Mi hermana y yo volvemos la vista atrás para ver por última vez nuestra casa en mucho tiempo y cuando la perdemos de vista volvemos la vista al frente, nos ponemos el cinturón y yo me pongo mi iPod para escuchar a One Direction. Lo único bueno que veo todo de todo esto, es que puede que llegue a conocerlos.


 
Narra Patri

Mientras estamos en el coche, veo a mi hermana ponerse el iPod y yo me pongo el mío. A los veinte minutos llegamos al aeropuerto, bajamos del taxi en el que vamos. Nuestro padre paga al taxista después de sacar las cosas del maletero y comenzamos andar con todas las maletas en mano. Al llegar a la Terminal, mientras nuestro tío y nuestro padre ponen las cosas en las cintas para que las metan en el avión, nosotras hablamos con nuestra tía y nos despedimos.
-   Prometedme que llamareis y que vendréis a vernos -dice nuestra tía casi llorando. Ella era nuestra tía favorita y con la que más tratábamos. La queríamos muchísimo, ella ayudó mucho a nuestra madre con nosotras cuando nuestro padre se fue.
-   Claro que si, tía. Te echaremos mucho de menos – le digo a nuestra tía. Y a continuación mi hermana y yo le damos un fuerte abrazo y dos besos.
Al rato viene nuestro tío, cuando ya ha terminado de dejar las cosas en la cinta, así que nos despedimos de él y nos vamos directos a la zona de espera para montar en el avión.
A la media hora, subimos al avión y me siento junto a mi hermana, me quedo dormida durante el vuelo y cuando ya va a aterrizar el avión mi hermana me despierta.
-   Patri, despierta –me susurra moviéndome suavemente.
-   ¿Qué pasa? –le pregunto sin mucha orientación.
-   Nada, que vamos a aterrizar en breves y están dando la orden de que nos pongamos el cinturón de seguridad –al oír aquello, me incorporo en la silla y me coloco el cinturón.
Cuando aterrizamos, esperamos a que el avión se coloque en su sitio y vamos bajando de él. Cuando estamos dirigiéndonos a por nuestras maletas, vemos a nuestro padre acercarse a un hombre vestido con un traje negro y unas gafas, tenía pinta de ser muy serio. Le da la mano al hombre y luego éste nos dice:

(CHICAS, ANTES DE NADA QUEREMOS ACLARAR QUE EN ESTA NOVELA, NOSOTRAS VAMOS A HABLAR EN INGLÉS  CON LA GENTE DE UK, Y QUE CONTROLAMOS LO JUSTO DEL INGLÉS PARA MANEJARNOS, PERO NO LO HABLAMOS CON FLUIDEZ.
TODAS LAS CONVERSACIONES, EXCEPTO ENTRE NOSOTRAS Y CON NUESTRO PADRE, SERÁN EN INGLÉS. Y SI HAY ALGUNA EXCEPCIÓN EN LA QUE HABLEMOS EN ESPAÑOL, LO DIREMOS)

-   Buenas tardes señoritas- nos dice mirándonos con una sonrisa.
-   ¿Señoritas? What the fuck? -digo yo sorprendida y escapándoseme la palabra, mi hermana se ríe por lo bajo.
-    Hola soy Noemí y esta mal educada es mi hermana, Patri -dice mi hermana sonriendo un poco.
-    Él es uno de los hombres que trabaja para mí. Se llama Dean, y os podrá llevar cuando lo necesitéis, donde necesitéis, ¿vale chicas? -dice nuestro padre mirándonos. Mi hermana asiente y yo paso de lo que dice, me dirijo a las cintas para coger mis cosas, mi hermana me sigue pero Dean coge su maleta, y cuando voy acoger la mía se acerca mi padre.
-    Espera que te ayudo –me dice yendo a cogerla.
-   No, gracias –le digo secamente después de apartarme de su alcance. Al ver que pone cara de sorprendido, le doy la espalda y comienzo a andar.



Narra Noemí

Después de que Dean cogiese mi maleta, él y yo comenzamos a andar y  mi hermana y mi padre iban un poco por detrás de nosotros. Seguro que mi hermana ya había vuelto a ser borde con él. Bueno, ya le perdonará, yo estoy empezando a hacerlo, al fin y al cabo, si no le importásemos, le habría dado igual que hubiésemos acabado en un orfanato y él no lo ha permitido.
Al salir del edificio del aeropuerto, Dean para al lado de un coche negro muy grande, tenía pinta de ser realmente caro. Al parecer nuestro padre aquí tenía bastante dinero. Dean saca las llaves del coche, lo abre y empieza a meter las cosas en el maletero. Al terminar, nos dice que montemos en el coche, mi padre monta en la parte del copiloto, nosotras en la parte de atrás, es realmente lujoso: con asientos de cuero, posavasos, aire acondicionado propio y el sillón tenía masaje.
Después de unos veinte minutos en coche, tiempo en el que mi hermana y yo no paramos de mirar por la ventana, sorprendidas por la belleza de Londres, Dean abre con un mando una gran puerta metálica y a continuación, conduce por un estrecho camino hasta que llegamos a una increíble casa: 


Mi hermana y yo no salimos de nuestro asombro, Dean aparca, se quita el citurón y comienza a sacar las cosas del maletero, mientras mi hermana y yo no nos movemos del coche, sencillamente nos quedamos mirando esa increíble casa con la boca abierta:
-   Papá, ¿esta va a ser nuestra casa ahora? –digo yo cuando recupero el habla.
-   Sí, esta va a ser vuestra casa a partir de ahora. ¿Os gusta? –dice nuestro padre volviéndose hacia nosotras, ya que él no había salido del coche, se había quedado esperando a que reaccionáramos.
-   Es… increíble –dice mi hermana mirándome a mí. Uy, esto si que es raro, ¡Le ha hablado bien! Londres debe de estar afectando a mi hermana.
-   Pero papá, ¿Cómo puedes pagar esta casa? –le digo yo sin llegar a creérmelo.
-   Bueno, cuando me vine aquí fundé una empresa, me fue muy bien y gracias a ella he fundado aún más y me va bien el negocio –dice mi padre sonriendo- Bueno… ¿salís y os enseño la casa por dentro? –dice mi padre mientras abre la puerta del también increíble coche y sale. Vemos como se pone a hablar con Dean y coge una maleta de mi hermana y otra mía, una con cada mano.



Narra Patri

Salimos mi hermana y yo del coche, mirando todo a nuestro alrededor, sin perdernos detalle de aquella casa tan grande. Vemos como Dean y nuestro padre comienzan a andar hacia la casa:
-   Chicas, ¡venid! Entrar en casa, no os quedéis ahí paradas -dice nuestro padre mirándonos y riéndose al ver como miramos todo.
Mi hermana echó a andar hacia ellos y yo la seguí. Cuando entramos dentro me quedé perpleja, era enorme, más aún, y absolutamente increíble por dentro.
-   ¡Oh! Esta casa no parece que la haya adornado él. Papá no tiene tan buen gusto -dice mi hermana riendo.
-   ¡Eh, que estoy delante de vosotras y te he oído! Pero no, tienes razón. No la he decorado yo. La ha decorado una diseñadora de interiores muy famosa aquí -dice nuestro padre acercándose. Yo no paro de mirar boquiabierta hacia todos los lados, observando todo lo que tengo ante mis ojos.
Nuestro padre nos enseña la planta baja, en la que estaba:
El salón, con una gran televisión de plasma, un sofá de cuero, un escritorio con ordenador portátil, una estantería con algunos libros y varias cosas más sin demasiada importancia.
El comedor, está al lado del salón, tiene una gran mesa de madera en el centro y ocho sillas alrededor,  que parecen ser realmente cómodas. En la pared hay algunos cuadros de lugares y cosas por el estilo y unos altavoces para poder oír música mientras se comía.
El jardín, que consta de dos partes:
La piscina, que está a unos 100 m de la puerta que da al patio exterior. Es de agua salada y gigantesca, puede ser tanto climatizada para el invierno, como exterior para el verano. En el centro de la piscina, hay una pequeña isla artificial, en la que caben como seis personas, a la que podremos subirnos a tomar el sol, y una cascada de unos dos metros de altura.
Y el jardín que rodea a la piscina y se extiende hasta por lo menos 500 metros más. Está formado de arbustos, árboles frutales y flores, un montón de flores. También tiene enredadoras con diversas formas. Al terminar de enseñarnos la piscina y el jardín, volvemos a la casa y subimos a la primera planta en la que estaban:
La sala de juegos, en esta parte mi hermana y yo nos volvimos completamente locas, tenía unos grandes altavoces HD, conectados a un gran equipo de música y a una mesa para pinchar. También hay una mesa de billar profesional, una diana de gran calidad, otra televisión de plasma grandísima con otro sofá de cuero, a la tele hay conectada una Wii. Es completamente increíble, nuestro padre nos ha dicho que esto lo mandó decorar desde España sólo para nosotras.
 


Narra Noemí

Al salir de la sala de juegos, yo estoy completamente eufórica y mi hermana no deja de poner mala cara pese a todo lo que está viendo, debido a que ella piensa que no se la puede comprar con objetos. Nuestro padre nos lleva finalmente a nuestras habitaciones, que también ha mandado decorar mientras estaba en España con nosotras. Primero vamos a la de mi hermana, las paredes son de color lila. En la pared de enfrente está la cama, es de matrimonio y tiene dosel, las cortinas son de color blanco. A la izquierda tiene un sofá biplaza morado con forma de labios, un espejo de forma irregular de cuerpo entero, una ventana que da hacia la parte lateral de la casa, es decir, hacia los jardines. A la derecha tiene un armario empotrado que ocupa toda la pared. Y en la pared que hay nada más entrar hay un gran marco de fotos con muchos subapartados para diversas fotos en la parte izquierda y en la derecha está el escritorio, de color rosa palo, casi blanco con un ordenador portátil y unos altavoces de HD, conectados al ordenador y encima del escritorio, varias estanterías colgadas para poder guardar los libros que tenga. 

  
                                                           Sofá de Patri


Dejamos a mi hermana en su habitación, en la que ya están todas sus posesiones y mi padre me acompaña a la mía, que es semejante a la de mi hermana. Al verla me quedo boquiabierta: hay una cama de matrimonio en el centro, con una colcha de color morado, es preciosa. La pared de la cama está empapelada con una imagen de una playa paradisíaca. La parte izquierda es todo un armario empotrado con espejos. En la parte de la derecha hay un gran ventanal que da hacia la piscina y un escritorio negro de dos metros con un portátil y estanterías para que pueda guardar mis libros. La pared de la habitación es de color celeste, excepto la de la cama. La pared en la que está la puerta que da la entrada hacia la habitación, hay varios marcos de fotos, algunos adornados con lugares conocidos del mundo y otros con subapartados que están vacíos debido a que mi padre quiere que ponga las fotos que yo quiera y un sofá de color blanco con detalles morados y cojines blancos y negros. Le doy las gracias a mi padre por las molestias de nuevo, me da un beso en la frente y se retira para que pueda dormir. Yo, agotada, dejo mi mochila en el suelo, bajo la persiana, ya que sólo son las siete de la tarde, me meto en la cama y al instante me sumerjo en un tranquilo y profundo sueño.


Sofá de Noemí 

domingo, 24 de junio de 2012

Capítulo 2: Regresa, te necesitamos


Narra Patri
-   Dígame doctor. ¿Qué ha pasado, está bien?-digo de carrerilla, intranquila.
-   Está más o menos igual, pero ha despertado y quiere veros -dice el médico.
-  Menos mal que ha despertado. De acuerdo, enseguida vamos para allá –al colgar el teléfono, le explico todo a mi hermana, ya que no ha podido oír todo.
Nos  vestimos rápidamente y nuestro tío nos lleva hasta el hospital. Cuando llegamos, vamos rápidamente a la habitación. Antes de entrar nuestra tía nos dice que nos calmemos  para que no se alterase nuestra madre. Nos quedamos cinco minutos en la puerta y cuando conseguimos calmarnos todo lo que permitía aquella situación, pasamos y nos acercamos a la camilla. Al verla, ella hace un esbozo de sonrisa, pero apenas puede moverse por las contusiones. Nosotras la rodeamos y le damos un suave pero cariñoso abrazo.
-   Mamá, siento mucho lo de esta mañana, de verdad. Tú no tienes la culpa de lo que nos ha hecho papá y ahora estás así por mi culpa. Si no hubiésemos discutido, nada de esto habría pasado –no puedo aguantar más y me pongo a llorar. No puedo evitar los remordimientos- Esto es todo por mi culpa, tú no te mereces estar aquí. Yo soy la que debería estar tumbada en esa camilla por haberte hablado así –mi madre levanta lentamente su brazo y me tapa la boca. Noto por su expresión que le ha costado muchísimo hacer ese movimiento.
-   Eh, Patri, no digas tonterías. Tú no tienes absolutamente la… culpa de nada lo que me está pasando a mí, ¿de acuerdo… cariño? No te sientas culpable porque no… no lo eres. No recuerdo exactamente cómo fue… el accidente, pero te puedo asegurar que tú… tú no tienes nada que ver –dice en voz muy baja, apenas puede hablar. Mi hermana sigue abrazando a mi madre, está llorando. Se hace la dura, pero sé que esta situación la supera. La verdad es que nuestra madre tiene realmente mala pinta. Su voz es apenas un susurro, está completamente llena de moratones y heridas y con el collarín. No soporto verla así –Oye Sofía, ¿podrías dejarme un momento… con las niñas a solas para poder hablar… con ellas? –dice mi madre acariciando la cabeza de mi hermana y mirando a nuestra tía.
-   Claro Cristina, estoy en el pasillo. Si necesitáis algo, sólo llamadme –mi tía se acerca a mi madre, le coge la mano un momento y sé va. Al mirarle los ojos, puedo alcanzar a ver que está llorando. Y eso me preocupa, y mucho.
-   Mamá, ¿por qué llora la tía Sofía ahora que estás despierta? –digo yo intentando comprender.



Narra Noemí
Al oír aquellas palabras, levanto la cabeza y me seco las lágrimas.
-   ¿Estaba llorando la tía? –digo sentándome en la camilla.
-   Sí. Mirad chicas, tenéis que ser fuertes. Veréis, los… médicos me han diagnosticado una hemorragia interna.  No me la han podido ver hasta que he despertado –en ese momento empieza a toser. Yo me levanto, sirvo un poco de agua en un vaso y se lo doy- Y… ya es demasiado tarde, he… perdido mucha… sangre –nuestra madre cada vez habla más despacio y más bajo. Sus palabras son meros murmullos, apenas comprendemos lo que nos dice- Chicas… me quedan apenas unas horas de vida. No saben… exactamente cuanto me queda.
-         ¡NO! No puede ser mamá, por favor. Dinos que no es verdad, que es sólo un error o una horrible pesadilla. ¡MAMÁ! No nos puedes dejar solas, no puedes, simplemente… –no puedo terminar de decir la frase. No paro de llorar. Me temía lo peor, y finalmente, ha llegado. Oigo como mi hermana también se echa a llorar
-         Shh, chicas. Lo... siento muchísimo. Pero… os tenéis que ir con vuestro padre. Los tíos no… no… pueden hacerse cargo de vosotras, ya han… hablado con él. Está de… camino. No sé cuando llegará. Tenéis que… ser fuertes, disfrutar y ser felices. Tenéis que hacerlo… por mí. Hacer lo que siempre habéis querido y nunca… dejéis que os digan que no podéis hacerlo. Yo siempre… os estaré cuidando a donde quiera que vaya, pero tenéis que… tenéis que cuidaros entre vosotras. Y, por favor, intentar perdonar a vuestro… padre. Él está muy arrepentido, no le hagáis sentir peor. Os… quiero, nunca… lo olvidéis –al acabar de decir esto, mi madre cerró los ojos. Se había quedado dormida. Le había costado demasiado esfuerzo decir aquello. Mi hermana y yo no nos podíamos creer que nos estuviese pasando esto. No parábamos de llorar.
Al cabo de casi tres horas, vemos que entraba alguien en la habitación. Nuestros ojos no pueden dar crédito a lo que ven, el que acaba de entrar en la habitación es nuestro padre:
-   Hola… chicas –dice nuestro padre, dirigiéndonos una mirada- Siento que sea en esta situación como nos tengamos que ver –en ese momento vemos que se acerca a nosotras.
-   Esto… Hola –le digo yo, intentando parecer amable. Lo hago por mi madre, se lo prometí. Se acerca a mí y me acaricia la mejilla, empiezo a sentir pena por él. Me parece ver arrepentimiento en su mirada. Al acercarse a Patri, ella le quita la cara para que no la toque.
-   Chicas… de verdad. Siento haberos hecho lo que os hice. Sé que no os va a servir de nada, pero si pudiese volver atrás, lo habría hecho.




Narra Patri
Cuando veo a ese señor,"nuestro padre",  entrar en la habitación se me pasan por la mente mil formas de echarle, pero me quedo callada por mi madre. No le dirijo ni una simple mirada. Después de un rato de incómodo silencio, veo como mi madre comienza a despertase. Mi hermana y yo nos acercamos de nuevo a la camilla y nuestra madre nos hace un intento de sonrisa. Después dirige su mirada hacia el otro lado se da cuenta de que nuestro padre a llegado.
-   Mario… ya llegaste -dice en voz muy bajita. Nuestro padre se acerca y le coge la mano- Chicas… tengo que hablar… con vuestro padre, iros un momento… con vuestra tía –dice nuestra madre en leves murmullos. Nosotras hacemos caso omiso de sus palabras, no queremos separarnos de su lado- Chicas, por favor… ¿podéis salir de la habitación? -vuelve a decir nuestra madre casi sin poder hablar.
-    Pero mamá, queremos estar contigo –digo yo, negándome a irme- Por favor, Patri ahora… ahora entráis de nuevo serán sólo… unos minutos –dice nuestra madre. Nosotras, finalmente desistimos, asentimos con la cabeza y salimos de la habitación dejándolos a los dos que hablaran.
Al encontrar a nuestra tía, nos abraza y entra ella también en la habitación. Nosotras nos sentamos en la sala de espera, después de algo más de diez minutos, nuestro padre sale de la habitación y nos indica con un gesto que ya podemos entrar a verla. Nada más entrar nos acercamos a nuestra madre.
-   Hijas, he hablado con vuestro padre…hemos decidido que lo mejor… es que os vayáis a vivir a  Londres con él. Veréis como estáis bien… él os cuidará y os dará lo que necesitéis –dice nuestra madre, casi sin poder respirar.
-   Pero mamá, nos tendremos que ir de aquí. No, por favor, no queremos ir con él. Queremos quedarnos contigo- empezaron a caer lágrimas por mi cara, al mirar a mi hermana veo que ya está llorando.
-   Por favor… Patri, no lo pongas más… difícil. Hacedlo por mí, intentaros llevar… bien con él –dice ella casi sin aliento y tosiendo a veces.



Narra Noemí
-   ¿Mamá, estás bien? –digo acercándome a mi madre. Al acercarme, compruebo que no puede respirar casi.
Mi madre no contesta, está haciendo ruidos muy extraños, se está ahogando. Empieza a toser y le dan pequeños espasmos, cada vez tose con más intensidad y más ruidosamente, hasta que le comienza a salir sangre por la boca. De repente, las máquinas comienzan a pitar con gran estruendo. Mi hermana y yo comenzamos a gritar pidiendo ayuda. Instantes después llegan los médicos corriendo y una enfermera nos echa de la habitación. Cuando salimos, nos tiramos el suelo a llorar y vienen corriendo nuestros tíos y nuestro padre, se tiran al suelo con nosotras y nos abrazan. Mientras, oímos dentro a los médicos gritar cosas. Las máquinas no cesan de sonar en ningún momento. Mi madre se está muriendo, lo puedo notar. Algo en mi interior me lo dice. Yo no puedo parar por un instante de llorar.
Cuando ya he perdido la noción del tiempo, los médicos salen de la habitación. Yo me pongo a gritar, ya sé que es lo que nos van a decir. No hace falta que me lo digan. Comienzo a gritar y a llorar, nuestra madre se ha ido. Ya no está con nosotras. Los médicos se acercan a mi padre, que estaba enfrente de nosotras, mirándonos, ya que nosotras no habíamos querido su consuelo, y le dicen que nuestra madre ha fallecido, yo no consigo para de llorar, apenas puedo ver lo que sucede a mi alrededor, mis lágrimas me lo impiden. Noto que alguien me coge en brazos, es mi tío. Me está sacando a la calle, para que pueda relajarme. Yo intento zafarme de sus brazos, quiero entrar a ver a mi madre por última vez. Quiero despedirme de su cuerpo. Mi tío me agarra más fuerte, impidiéndome soltarme. Puedo ver a mi hermana, sentada en el suelo, abrazada a sus rodillas mientras llora. Cuando llegamos a la calle, mi tío me deja en un banco, yo me levanto y comienzo a pegarle y a gritar, hasta que finalmente no puedo más y me echo a sus brazos a llorar. No paro de preguntarme el por qué ella. El por qué nos ha tenido que abandonar, ella no se merecía irse ya.




Narra Patri
Cuando salió el médico y nos dijo que nuestra madre había fallecido, caí al suelo. Me quedé en silencio como una persona sin alma, llorando, agarrando mis rodillas en una esquina. No me fijé en nada a mi alrededor, no veía nada. Sólo podía llorar, tirada en el suelo, sin poder moverme, sin saber qué hacer. Perdí la noción del tiempo y cuando se me acercó mi tía y me levantó, llevándome hacia la calle mientras me abrazaba, yo no dije ni una sola palabra. Seguía en estado de sock.

Pasaron dos semanas, mi hermana y yo seguíamos sin haber superado la pérdida de nuestra madre. Nuestro padre se había mudado con nosotras a nuestra cosa hasta que nos fuésemos con él. Por casa, todo nos recordaba a nuestra madre… Nos resultaba muy duro, no sabíamos qué hacer, cómo comportarnos con nuestro padre, ya que la última voluntad de nuestra madre fue que hiciésemos las paces con él, que le perdonásemos. Pero es que era demasiado difícil, no podríamos olvidar tan fácilmente aquello y mucho menos perdonárselo. Mi hermana era la que mejor le trataba, yo apenas le dirigía la mirada.
Quedaba sólo un día para irnos con nuestro padre. Para irnos con casi un completo desconocido. Aunque no quisiéramos irnos con él, no teníamos otra opción, no podíamos quedarnos con nuestros tíos. En el instituto, los profesores nos ayudaron mucho. Como nuestro padre les dijo que nos iríamos en breve a vivir con él a Londres, nos hicieron un examen global de todo, y básicamente nos regalaron el aprobado. No nos hicieron asistir a clase, ya que los compañeros no paraban de agobiarnos. Nos citaron por la tarde a las dos, nos hicieron los exámenes y nos despedimos de ellos. No los volveríamos a ver jamás.
Habíamos perdido casi por completo el contacto con nuestras amigas, mi hermana y yo sencillamente nos encerrábamos a llorar en nuestra habitación, recordando momentos con nuestra madre. Ya era por la noche y nuestro vuelo saldría a la una del mediodía, pero tendríamos que estar ahí sobre las once. Nuestro padre nos hizo una pequeña cena, nos la comimos en silencio y nos fuimos a la cama. Espero que las cosas cambien en Londres, sino, no sé si podré seguir así mucho tiempo, y mi hermana igual. Me metí en mi cama y me quedé dormida al instante, estos últimos días no había dormido bien, me había sumergido en una dolorosa rutina. Y esta canción, me recordaba completamente al momento que estábamos pasando mi hermana y yo ahora: 

 
 



viernes, 22 de junio de 2012

Capítulo 1: El peor día de nuestra vida


Narra Noemí
Después de despedirme de mi hermana, entré en mi clase y me senté en mi pupitre al lado de mi amiga Ana. Nos pusimos a hablar hasta que vino nuestro profesor de Lengua. Me puse a tomar apuntes sin ninguna gana. Acabábamos de empezar el día y lo único que quería era acabar ya. Además, tenía una extraña sensación. Como si algo malo fuese a suceder.
Por fin suena el timbre, indicando el final del instituto. Recojo mis cosas, las guardo en la mochila y salgo con mi amiga Ana de clase. Nos quedamos esperando a mi hermana en la zona en la que hemos quedado. A los diez minutos, aparece con sus dos amigas: Hele y Ruth. Justo en ese momento oigo que alguien me llama:
-   ¡Noemí! Esperadme, por favor –es Paula, mi otra amiga. Ella va un curso por debajo que Ana y yo, porque el año pasado tuvo problemas en casa con su familia y no pudo ir durante mucho tiempo- ¿Qué tal os ha ido el día, chicas? Yo estoy agotada y todavía estamos a martes. Ya estoy deseando que sea fin de semana, ¿qué vamos a hacer? –nos dice Paula a Ana y a mí de carrerilla. Es muy charlatana, pero es muy buena chica.
-   Pues nos ha ido como siempre, Pau. Aburrido –le digo a Paula mientras comenzamos a salir del instituto todas: mi hermana con sus amigas y yo con las mías. Siempre vamos a un parque que hay cerca del instituto y nos quedamos un rato hablando.



Seguimos hablando y cuando llegamos al parque, yo me voy con mis amigas a un banco a hablar tranquilamente y mi hermana se queda en otro:
-   Bueno Ana, ¿al final que pasó ayer con Pablo? –le digo a Ana después de sentarnos en el banco.
-   Pues… me dijo que me quería. No sé que hacer chicas. Quizá si intento algo con él, consigo olvidar a Fer. Todavía no le he olvidado. Me hizo mucho daño –nos dijo Ana mirándonos a Paula y a mí.
-   ¿En serio? Pues tía, enróllate con él –dice Paula sorprendida.

En ese momento viene mi hermana mi hermana corriendo hacia mí. Tiene la cara llena de lágrimas y sus amigas vienen detrás de ella, corriendo también. Yo me levanto corriendo y voy hacia mi hermana. Ella sin pensarlo me abraza. Apenas puede hablar:
-   ¿Qué pasa, Patri? No me asustes –le digo yo a mi hermana intentando mantener la calma. Pero ella no puede hablar. Entonces miro a sus amigas, ellas tienen los ojos llorosos y nos miran preocupadas.
-   Noemí… Es vuestra madre. Ha... –dice Hele, la amiga de mi hermana. Pero yo no le dejo terminar.
-   ¿Nuestra madre? ¿Qué es lo que ha pasado? ¡¿Qué pasa?! –digo yo comenzando a ponerme muy nerviosa.
-   Verás. Ha… ha… tenido un accidente de coche –dice entonces Ruth. Yo sin evitarlo me pongo a llorar. En seguida vienen mis amigas a abrazarme. Pero yo me niego, lo único que hago es abrazar más a mi hermana, que sigue tirada en el suelo abrazándome- Está en el hospital. Han llamado tus tíos a tu hermana para decírselo. Están viniendo a por vosotras para llevaros al hospital con ella.
-   ¿Qué? ¡NO! No puede ser. Ella no… -comienzo a hablar, pero no puedo terminar. Mis lágrimas comienzan a rodar por mis mejillas y se me corta la voz.

Las chicas no saben que hacer con nosotras. Cuando por fin, después de casi 15 minutos tiradas en el suelo llorando, intentando saber qué es lo que ha pasado, nos conseguimos calmar un poco y nuestras amigas nos ayudan a levantarnos del suelo y nos sentamos en el banco. Patri no para de llorar diciendo que es culpa suya, por haber discutido con ella esta mañana. Yo no puedo evitar dejar de llorar. No estoy preparada para perder a mi madre también. Ya lo pasé muy mal cuando mi padre se fue. No sé qué voy a hacer si mi madre se va, no creo que pueda soportarlo.
En ese momento llegan nuestros tíos y nosotras nos despedimos de nuestras amigas para ir al hospital. Pero ellas no quieren dejarnos solas, insisten en venir con nosotras. Como no caben en el coche, se van a la parada del autobús y nos dicen que nos vemos allí.
Nuestros tíos nos llevan hacia su coche y nosotras, sin parar de llorar, nos montamos en él sin mediar palabra. Vamos como sonámbulas. Sencillamente no podemos creernos que nos esté pasando esto.
Cuando por fin llegamos al hospital, nuestros tíos aparcan. Se bajan del coche, nosotras salimos también de él y comenzamos a andar hacia dentro. En cuanto llegamos a recepción, mi tía pregunta por mi madre. Le dicen que la están trasladando a una habitación. Nos dice donde está situada y enseguida mi hermana y yo salimos corriendo hacia donde nos ha indicado. Necesitamos verla, necesitamos poder ir con ella. Nuestros tíos nos siguen por detrás también corriendo para no perdernos de vista, pero cuando vamos a entrar en la habitación, nos retienen. Mi tía dice que primero quiere pasar ella para ver como está. En cuanto entra, oímos como se pone a llorar. Así que esquivamos a nuestro tío y entramos.
En cuanto la vemos nos quedamos sin aliento. Nuestra madre está metida en la cama, apenas respira y está conectada a un montón de máquinas. Mi hermana se pone a llorar sin parar y yo noto como me fallan las fuerzas y caigo al suelo. Desde el suelo me fijo bien en ella: está llena de magulladuras y heridas por todo el cuerpo y tiene puesto un collarín y un brazo completamente escayolado.
Cuando ya he perdido la noción del tiempo, entra un médico a la habitación. Mi tía se acerca a él y comienza a hablar con él. Yo intento calmarme para oír lo que dicen:
-   ¿Es usted familiar de Cristina Martínez? –le dice el médico a mi tía.
-   Sí, soy su hermana. Dígame, ¿qué es lo que tiene? –dice mi tía preocupada.
-   Verá señora, su hermana está en un estado muy grave. Le hemos tenido que inducir el coma. Tiene una contusión cerebral, un brazo roto y un traumatismo vertical. No sabemos si conseguiremos sacarla adelante. Ha sufrido demasiados daños y, si sale adelante, no sabemos los daños que podrán causarle la contusión cerebral. De momento lo único que podemos hacer es esperar. Las próximas 24h son decisivas para determinar si podrá salir adelante –le dice el médico a mi tía. Ella sin poder aguantar más, se pone a llorar- Lo siento mucho, de verdad señora. Lo mejor será que se lleve a las niñas del hospital. No creo que les haga bien ver así a su madre.
-   Perdone, pero ¿cómo sabe usted que somos sus hijas? –le digo yo al médico levantándome al oír la última frase de él.
-   Yo conozco a vuestra madre. Es amiga de mi mujer. Por eso lo sé –dice el médico mientras se acerca a mí y me da una palmada en la espalda. Al terminar de decir esto, él sale por la puerta para dejarnos intimidad.

No me puedo creer lo que ha dicho el médico. De repente, empiezo a notar que me falta el aire, me cuesta respirar. Me empieza a doler muchísimo el pecho y se me empieza a nublar la vista. Cuando me quiero dar cuenta, mis piernas se doblan y me caigo al suelo. Antes de que todo se vuelva de color negro logro alcanzar una última imagen: mi madre tumbada en la cama y mis tíos y mi hermana viniendo corriendo hacia mí.



Narra Patri
Estoy de pie, viendo a mi madre tirada en la camilla. No puedo evitar dejar de llorar, pensando que todo fue por mi culpa. Quizá si no hubiera discutido con ella… No paro de comerme la cabeza. Dios, ¿por qué a ella? Sigo llorando y cuando voy a mirar a mi hermana, la veo rara como si estuviera desorientada. De repente la veo flaquear y caer al suelo. Salgo corriendo hacia ella para cogerla.
-   Hermanitaa, ¿qué te pasa? ¡Despierta! ¡No me asustes! –en ese momento veo que el doctor vuelve a entrar en la habitación, supongo que al oír los gritos- Doctor, haga algo -digo gritando, sin parar de llorar.
-   ¿Qué le ha pasado? –dice el médico mientras se arrodilla a nuestro lado y le toma el pulso a mi hermana.
-   No sé, sencillamente, se desplomó. La miré y la noté rara, instantes después se cayó al suelo.
-   Está bien, tiene pulso. Se habrá desmayado por el disgusto –me mira y aparta mi mano de mi hermana. Pero yo, reacia a dejarle, la abrazo más fuerte.
-   Déjame cogerla, Patri. La voy a tumbar en ese sofá de ahí –dice el médico mientras guía su mirada a un sofá que hay en la habitación.
-   Es… es… Esta bien –digo yo intentando controlarme.
El médico coge a mi hermana en brazos y la tumba en el sofá. Al momento llegan mis tíos con unas enfermeras. Supongo que cuando mi hermana se ha desmayado, fueron a buscarlas. El médico comienza a dar instrucciones a las enfermeras. Pero yo no atiendo a lo que dice. Sólo sé que mi vida tal y como la conozco se desborda por momentos. Y yo, no hago más que llorar. Mis tíos se acercan a mí y me abrazan mientras me susurran palabras de consuelo, pero yo hago caso omiso de sus palabras, estoy ausente. Lo único que quiero es calmarme, intentar hacer algo para cambiar esta situación. Cuando el médico ha terminado de dar las indicaciones, nos dice que vuelve en diez minutos y se va. Yo, ya más calmada, me acerco a mi hermana y comienzo a hablarle y a menearla suavemente para intentar que vuelva en sí.



Narra Noemí
Todo está negro, no consigo ver nada a alrededor de mí. Lo único que me demuestra que estoy viva todavía es una voz. Es ella, mi hermana, me está llamando, pero la oigo muy lejana. Cuando intento recordar por qué estoy así, de repente sé por qué. Mi madre está en el hospital Y yo estoy con mis tíos y mi hermana en él. No puede ser, encima voy yo y me desmayo.
De repente abro los ojos y me intento incorporar rápido, pero mi hermana me sujeta y me vuelve a echar en el sofá:
-   Eh, ¿a dónde vas tan rápido, fiera? Te acabas de desmayar, ve un poco más despacio –dice mi hermana y, al terminar de decir la frase. Intenta sonreírme, pero se queda en una mueca. Un atisbo de sonrisa.
-   Pero, ¿qué me ha pasado? ¿Por qué me he desmayado? –le digo a mi hermana. Tengo que volver a apoyar la cabeza en el sofá, porque se me nubla la vista.
-   El médico dice que es muy probable que sea por el disgusto –y mira directamente a mamá. Yo no puedo evitarlo y me pongo a llorar.
-   Patri, no quiero que mamá también se vaya. No puedo, ella es lo único que tenemos. Ella no se lo merece.
-   Shh, tranquila Noemí. Ya verás como se va a poner bien –dice mi hermana intentando calmarme. Pero sé que está igual o más asustada que yo.



Narra Patri
Intento calmar a mi Hermana abrazándola, nos quedamos en la habitación con mi madre unos minutos sentadas y dando paseos por la habitación, cuando a los 15 minutos llegan mis amigas Hele y Ruth y las amigas de mi hermana Ana y Paula. Se acercan a intentar animarnos un rato, intentando distraernos contándonos otras cosas. Después de un rato, vuelve a aparecer el Doctor.
-   Chicas deberíais ir a descansar a casa o con vuestra tía -nos dice el doctor.
-    Si eso os vendría muy bien chicas -dice Hele.
-   No, no queremos irnos. Queremos estar junto a mamá. Si quieres vete tú, Noemí, y descansas un rato -digo yo mirando a mi hermana.
-   No Patri, yo también quiero quedarme -me dice mi hermana con cara de pena-
-   Venga chicas iros a comer algo y a daros una ducha a casa. Os sentará muy bien -repite el doctor- Además, no os preocupéis. Vendrá mi mujer, que es buena amiga de vuestra madre y se quedara con ella un rato -nos dice de nuevo. Se nota que conoce a nuestra madre. Ella haría lo mismo en estos casos.

Al final, entre nuestras amigas y el doctor, nos acaban convenciendo. Nuestra tía se queda con nuestra madre en el hospital y nuestro tío nos lleva en coche a nuestra casa.
Ya son casi las nueve de la noche cuando salimos del hospital, por lo que nuestras amigas también se van. Ellas en autobús, ya que no cabemos.



Narra Noemí
En cuanto llegamos a casa, no pude evitar llorar. Todo me recordaba a que mi madre estaba en el hospital. Mi hermana se fue a la ducha mientras que yo me relajaba y mi tío nos preparaba algo de cenar.
Al terminar de ducharnos y comer, mi tío nos obligó a echarnos un rato. Cuando llevamos dormidas casi dos horas, suena el teléfono. Mi hermana y yo salimos corriendo hacia él, lo coge mi hermana:
-         ¿Diga? ¿Quién es? –dice mi hermana nerviosa nada más descolgar el teléfono.
-         Patri, soy el médico. Es vuestra madre…
 

martes, 19 de junio de 2012


Introducción
Narra Patri

Suena la alarma del móvil: One Thing. Me desperezo y la apago. Subo la persiana y hago mi cama, cuando compruebo que mi hermana no está despierta. Ella duerme en la habitación de al lado y siempre está con música, desde que se levanta, hasta que se acuesta. Por eso sé que no está despierta. Entonces decido ir en silencio a su habitación y cuando estoy ya a un paso de su cama, me tiro encima de ella:
-   Venga enana, despierta. Que hoy nos lleva mamá al instituto -la digo mientras la despeino.
-   Jo, un ratito más. Porfi –dice Noemí mientras que me pone ojitos de niña buena.
-   No, que sino llegaremos tarde, como siempre -digo mientras la zarandeo un poco- levanta, levanta.
-   Vale, vale ya voy –me dice mientras se estira, coge su móvil y pone música.

Me levanto de su cama y me voy a dar una ducha mientras mi hermana arregla su habitación. Cuando salgo del baño, ya arreglada para ir al instituto, voy a cerciorarme de que Noemí no se haya vuelto a dormir. Y no, no está. Sonrío y bajo las escaleras mientras oigo a mi hermana y a mi madre hablar. Al entrar a la cocina, puedo comprobar que mi hermana está vestida y desayunando:
-   Dios, no sé como lo haces. Siempre me levanto antes que tú y siempre terminas antes que yo –le digo mientras cojo y me sirvo el desayuno de hoy: unos cereales con leche.
-   Ya, es que eres una lenta. Te tiras medio año mirándote en el espejo –dice mientras me saca la lengua y mi madre se ríe.
-   Eso es mentira, enana –me hago la indignada, pero no puedo evitar reírme con ellas. La risa de mi hermana es muy contagiosa.

Comencé a desayunar mientras charlábamos las tres tranquilamente:
-   Hijas, hoy no llegaré del trabajo hasta casi entrada la noche. Tengo que arreglar unos asuntos y me llevará tiempo. Pero no os preocupéis, llegaré para haceros la cena –dice nuestra madre mientras nos sonríe de forma tranquilizadora.
-   Vale, no pasa nada mami –le sonrío y le doy un beso en la mejilla- Oye enana, ¿hoy tienes clases de tu preciado clásico? –le digo esta vez a mi hermana, burlándome de ella cariñosamente.
-   Ja, ja, ja. Que graciosa eres. Ni que tus clases de funky fuesen mejores. Eres una mala influencia, que lo sepas –dice mientras imita uno de mis movimientos de baile- Y no, no tengo clase. Nos lo pasaron a pasado mañana, ¿y tú tienes clase de baile hoy?
-   Pues me alegro de saber que soy una mala influencia. Y no, yo hoy tampoco tengo clase. La tengo mañana –digo burlándome de ella. La mayoría de las veces estamos picándonos, como ahora- Eh, tú enana. Venga que son ya las ocho y llegaremos tarde –me levanto y le echo el último trago a mi Cola-Cao.
-   Siéntate, tranquila. ¿Has olvidado que hoy os llevo yo? –dice mi madre mientras también se levanta- Patri, cielo, siempre haces igual.
-   Normal, mamá. Siempre llega tarde –dice mi hermana, que es la única que sigue todavía sentada terminando de desayunar.
-   Anda, tú cállate. Ni que tú llegases pronto a todos los sitios –le digo a mi hermana. 


Dejo mis platos en el fregadero y me voy al baño. Al rato viene mi hermana también a lavarse los dientes. Cuando terminamos de arreglarnos, cogemos nuestras cosas y nos dirigimos con nuestra madre hacia el coche:
-   Me pido delante –dice mi hermana corriendo hacia el asiento de copiloto.
-   No, de eso nada. Tu detrás, que me toca a mi –le digo mientras le agarro de la mochila.
-   ¡Pero que mentirosa eres! Si fuiste el otro día –me dice mientras gira la cabeza hacia un lado y cruza sus brazos, en señal de indignación.
-   Ah, pero tú eres la pequeña. Así que tendrás que aguantarte –le digo mientras me río por el gesto de mi hermana.
-   Venga chicas, dejarlo ya –dice mi madre mientras se mete en el asiento del conductor- Noemí, deja que tu hermana se ponga delante, que tengo que comentarle una cosa.
-   No es justo, mami –se queja mi hermana. Me echa una mirada fulminante y entra en la parte de atrás del coche.
-   Venga, el próximo día te dejo –le digo sonriéndole.
-   ¿Sabes que parecemos niñas de 10 años, verdad? –dice mi hermana, y nos echamos a reír por su comentario. 


En cuanto el coche se puso en marcha, mi hermana se puso los auriculares y comenzó a cantar. Como no, las canciones de One direction. Les adoraba a más no poder, al igual que yo.

-   Bueno mamá. ¿Qué querías decirme? –le digo dirigiéndole una mirada interrogante.
-   Pues quería comentarte que… anoche llamó vuestro padre –dice mi madre dudosa, sin apartar la vista de la carretera- Sí, no me mires así, hija. Dijo que quería volver a contactar con vosotras, poder hablar alguna vez. Que se arrepentía de…
-   No, mamá. No sigas por ahí porque no –le digo sin dejarla terminar- Después de 10 años sin saber nada de él. No entiendo por qué ahora de repente quiere saber de nosotras, como si le importásemos. –dijo cada vez más enfadada y subiendo el tono de voz.
-   Vale, hija. Te entiendo, pero sé comprensiva –dice ella en voz baja. Puedo notar por sus facciones que ella también lo pasó muy mal cuando mi padre y ella se separaron y nos dejó a mi hermana y a mi.
-   Que sea comprensiva ni hablar. ¿Y que pasa con todas esas noches que preguntaba yo por él? ¿O que me pasaba llorando? ¿Y cuando me hacía falta tener a mi padre a mi lado? Para mí era como una puñalada el ver a mis amigas con sus padres. Con los dos, y yo y mi hermana solo te tenemos a ti. No me malinterpretes, eres la mejor madre del mundo y no te cambiaría por nada –noto como mis ojos se están empezando a humedecer. Pero no pienso permitirme llorar por él- Pero él, ese hombre desconocido que es mi padre. No quiero saber nada de él. Si él no quiso saber nada de nosotras en su momento, ahora que ya superé su ausencia, no va a venir a arruinarme la vida. Ni lo dudes un instante, mamá –trago saliva y me quedo mirándola en silencio.


En ese instante mi madre para el coche. Ya hemos llegado al instituto. Mi hermana se quita los auriculares y  nos mira. Al ver nuestras expresiones dice:
-         ¿Qué pasa, por qué discutís? –nos pregunta curiosa.
-         Por nada, enana. Déjalo, son tonterías –giro la cabeza hacia ella y le dirijo una pequeña y falsa sonrisa- Venga, vayámonos ya.


Mi hermana se baja. Yo, miro un instante a mi madre y a continuación salgo del coche sin ni siquiera darle un beso. Mi hermana se lo da, cierra la puerta y sale corriendo hacia mí, ya que yo había echado a andar hacia el instituto. Cuando llegamos a la clase de mi hermana, nos despedimos y quedamos en que iría a buscarla al acabar la mañana para volver juntas a casa.

domingo, 17 de junio de 2012

Personajes


Patri es alta (1’72), castaña oscura, casi morena, pelo largo, de tez blanca y ojos azules. Es simpática y tímida, pero solo al principio. Le encanta bailar y cantar (lo segundo solo lo hace a solas, es demasiado vergonzosa). Siempre está con una sonrisa en la cara y no suele enfadarse. Es muy buena dando consejos y le gusta ayudar a la gente. Le cuesta expresar sus sentimientos y es un poco alocada, pero con moderación.




Noemí, de estatura normal (1.65), es de tez dorada, castaña clara y de ojos marrones. Le encanta bailar, cantar y hacer poesías. Siempre que está mal, se desahoga bailando y haciendo poesías. Es una persona que antepone a las personas que le importan antes que a ella, y a veces ha salido mal parada por ello. Puede parecer enamoradiza, pero cuando se enamora, lo da todo por esa persona.




Caitlyn, tiene 19 años y mide 1.74, es morena, tanto de piel como de pelo y con el pelo rizado. Tiene los ojos de un color intermedio entre verde y marrón. Es casi imposible enfadarla, es muy buena amiga y siempre está al lado de las personas que la necesitan. Si necesitas hablar con alguien sobre algo serio, ella es la persona adecuada.




Selene, tiene 18 años, es alta (1.70), pelo largo, ondulado y moreno con puntas castañas. Tiene los ojos marrones y no es muy morena de piel, es divertida y muy simpática. Siempre está gastando bromas y haciendo el tonto. Le gusta bailar, no es nada tímida, y se relaciona con facilidad. 

 



Lucy tiene 17 años y mide 1.66. Tiene el pelo rubio y corto, sus ojos son azules rozando el gris. Su tono de piel es normal. Es simpática pero reservada por miedo a sufrir. Puede parecer borde pero es buena chica y también graciosa. Es orgullosa y alocada. Tiene una sonrisa muy bonita.
Le encanta comer y comprar ropa. Cuando está feliz le contagia la felicidad a todos los que están a su alrededor. 




Caroline, mide 1.70, tiene ojos azules y pelo moreno. Tiene 21 años.. Es muy celosa, no soporta que nadie se acerque a su novio. Es vengativa y arrogante. Si le has hecho daño, ella se asegurará de hacértelo a ti. No te fíes nunca de ella, porque tarde o temprano te traicionará y te dejará en ridículo. No le importa hacer daño a la gente, disfruta con ello.

 



Tiffany, tiene 18 años y mide 1.69. Su pelo es rubio y largo, tiene los ojos negros y es morena de piel. Es presumida y envidiosa, no acepta un “no” por respuesta. En el fondo es buena chica pero no quiere demostrarlo y por eso se hace la dura, para que no la vean débil. Nadie se atreve a meterse con ella, se cree la mejor y que todos los chicos la desean. Es algo traicionera.

 




Jenny, mide 1.69, es rubia, de piel muy blanquita y con ojos azules. Tiene 17 años. Adora la moda, le encanta hacerse su propia ropa. Quiere ser estilista. Su color favorito es el negro. Está siempre sonriendo, intenta hacerse la dura, pero es sensible y simpática. Acaba describiendo que es mejor persona de lo que ella misma pensaba.

  
 


Jake, tiene 18 años, es alto (1.75) y rubio con partes marrones con ojos verdes. Adora el deporte, no puede pasar ni un día sin practicarlo. Es un chico que adora ligar. Cuando ve a una chica que le gusta, no para hasta conseguir algo con ella. Es muy buen amigo y siempre les defiende, no le importa meterse en peleas por ellos.

 



Dylan tiene 18 años, mide 1.76. Su pelo es de color castaño oscuro y sus ojos de color verde. Es muy deportista, presumido y orgulloso. Defiende a los suyos y suele estar metido en peleas. Se cree que puede conseguir a cualquier chica con sus encantos. Se hace el duro pero en el fondo es tierno y adorable. Es uno de los más populares y, si te metes con él o con los suyos, acabarás arrepintiéndote.

 



Harry tiene 18 años y mide 1.78. Su pelo hace enloquecer a las chicas, lo tiene largo, castaño oscuro y rizado. Es muy coqueto, siempre va arreglado. Es fiel, sensible y muy buena persona. No soporta ver sufrir a las personas. Es muy alegre y adora ir desnudo. Tiene una voz preciosa, es cantante. Tiene una sonrisa perfecta, con unos hoyuelos que le hacen encantador. Es muy carismático. Le encantan los gatos. Forma parte de One Direction.

 



Liam, tiene 18 años y mide 1.78. Es castaño con el pelo largo, lo tiene rizado, pero siempre se lo alisa. Sus ojos son de color marrón y su piel es normal, ni muy blanca ni muy morena. Tiene una pequeña mancha en el cuello. Es una de las mejores personas del mundo. Estará siempre a tu lado cuando le necesites. Él de pequeño sufrió mucho, y aún así siempre está con una sonrisa en la cara. Es una persona muy alegre y canta muy bien. Le gustan mucho las tortugas y tiene miedo a las cucharas. Forma parte de One Direction.




Niall, tiene 18 años y mide 1.71. Es rubio y tiene los ojos azules, de piel muy blanquita. Es un chico muy sensible y le afecta todo lo que le dices o le haces. Es irlandés y una buenísima persona. Adora comer, tiene hambre a todas horas. Es belieber y un chico con gran sentido del humor. Es una persona muy dulce, dan ganas de abrazarle. Toca la guitarra y es cantante, forma parte de One Direction



Louis tiene 20 años, mide 1.75, tiene ojos azules y pelo marrón. Es súper simpático, amable y bromista. Siempre hace reír a los demás y súper divertido. Con él no te puedes deprimir. Pero cuando es necesario es serio y sabe escucharte. Es muy buen amigo y le encantan las zanahorias. Tiene una voz preciosa. Forma parte de One Direction.

 



Zayn tiene 19 años y mide 1.75. Su pelo es negro y es moreno de piel. Tiene ojos color café, es muy presumido y coqueto. Parece un chulito pero es muy buen chico. Es simpático, adorable y tierno. Es un caballero con las chicas. Es algo tímipo al principio, es divertido y defiende a sus amigos siempre. Se enfada muy pocas veces, le cuesta confiar en las personas y si le mientes no volverá a confiar en ti. Tiene miedo al agua, no sabe nadar. Canta genial y también forma parte de One Direction.