Narra
Patri
Escucho el timbre y veo a mi hermana salir corriendo
escaleras abajo. Me doy los últimos retoques,
salgo de mi habitación y bajo las escaleras algo nerviosa. Cuando llego, veo a
Zayn abajo, hablando con mi hermana. Está increíble: con un traje azul oscuro, corbata
y bien peinado, va guapísimo. Al verme, me mira algo sorprendido pero luego me
sonríe.
Se acerca a mí y me ofrece su brazo. Yo lo agarro y termino
de bajar las pocas escaleras que me quedan. Cuando las bajo, se acerca a mí y
me da un dulce y lento beso en la mejilla.
- Estás
muy linda. Aunque siempre lo estás…. –me dice él en un susurro, con una dulce
sonrisa. Yo le devuelvo la sonrisa feliz. Después caminamos hacia mi hermana.
- Bueno,
tener cuidado por el camino. Luego os veré. Por cierto, hacéis muy buena pareja
–dice ella sonriendo y guiñándome un ojo. Yo me sonrojo un poco.
- Claro.
Muchas gracias –dice Zayn educadamente.
- Sí,
pero ¿cómo vamos a ir? –le pregunto a Zayn mientras le miro. Al darme cuenta de
que él no tiene coche.
- No
te preocupes, está todo planeado. Ahora lo vas a ver –me dice sonriendo de
forma tranquilizadora.
- Bueno,
vamos, iros ya. ¡No perdáis más tiempo! –dice mi hermana echándonos. Nosotros
asentimos riendo, sobretodo Zayn, y salimos de casa. En cuanto salimos, veo una limusina enorme, muy lujosa y de color negro. Yo me paro
sorprendida, sin creérmelo. Después miro a Zayn y a mi hermana, que me miran
sonriendo y al verme comienzan al reírse por mi expresión.
- ¿Vamos
a ir en esa li-li…? –digo sin poder terminar la frase, tragando saliva.
- Limusina,
Patri. Y sí, vais a ir ahí –dice mi hermana riéndose a carcajadas. Zayn me mira
sonriendo.
- Bueno,
vamos –me dice él.
- Pero…
podríamos esperar a Harry y así vamos los cuatro en ella. Es muy grande y
podemos disfrutarla todos –les digo sonriendo. Zayn mira a mi hermana.
- No,
no podéis. Tenéis que irnos ya o si no, llegaréis tarde por nuestra culpa. No
te preocupes, ¿vale? –dice mi hermana rápidamente.
Finalmente asiento con la cabeza y
comenzamos a andar hacia la limosina. El chófer me abre la puerta de la
limusina educadamente, Zayn me da la mano para ayudarme a entrar y después
entra él:
- ¿Te
gusta la limusina? –me pregunta, viendo cómo observo todo con detalle.
- Sí,
me encanta. ¡Es increíble! –digo emocionada, sonriendo- Espero no hacer el
ridículo en esa fiesta… -digo algo preocupada. Él me mira un segundo con mirada
interrogante, después asiente y se ríe.
- No
lo creo. Eres perfecta. No creo que vayas a hacer ningún ridículo y, si lo
hicieras, me da igual –me dice sonriendo de esa forma que tanto consigue
relajarme.
Damos una vuelta en la limusina
por todo Londres y después de algo más de cuarenta y cinco minutos (que se me
pasan volando), Zayn le hace una señal al chófer, que cambia de dirección.
Estoy un poco nerviosa por la fiesta pero junto a Zayn me siento segura y él
consigue que me relaje:
- ¿Quieres
champagne? –me pregunta él cogiendo una pequeña botella de la mini nevera.
- Oh…
Bueno, vale –le digo sonriendo. Él comienza a abrir la botella- Esta limusina
tiene de todo. Dios, es increíble… -le digo asombrada aún por la limusina. Zayn
termina de abrir la botella y sirve un poco en dos copas.
- Brindamos
por ti –me dice mirándome con una sonrisa, acercando su copa a la mía.
- No,
por nosotros –le corrijo yo, haciendo chocar mi copa con la suya. Después le
doy un trago y nos quedamos mirando fijamente con una sonrisa.
Al cabo de aproximadamente media
hora más en la limusina, Zayn me enseña un pañuelo.
- Patri,
ya estamos llegando, quedan cinco minutos. ¿Te podrías poner esto en los ojos, por favor?
–dice enseñándome aún el pañuelo.
- ¿Y
eso por qué? –le pregunto extrañada.
- No
preguntes. Hazlo por mí. ¿Confías en mí? –me pregunta él, mirándome a los ojos.
Yo, finalmente, asiento con la cabeza. Zayn me sonríe y me pone el pañuelo en
los ojos.
Narra
Harry
En cuanto dejo a Zayn en la limusina, me voy de vuelta a
casa. Me doy una ducha y me pongo una ropa algo más… elegante para estar con
Noemí. Me echo el perfume que sé que tanto la gusta, me despido de los chicos y
salgo de casa. He quedado con ella en veinte minutos y es más o menos el
tiempo que se tarda de nuestra casa a la de Patri y Noemí. Me paso el camino
cantando y deseando llegar, para poder ver a Noemí. Aparco el coche en el
recinto de la casa y salgo de él. Cuando llego a la puerta, llamo. Oigo a
alguien correr y me abren la puerta. Es Noemí, con esa sonrisa tan alegre de
siempre:
- ¡Harry!
–dice lanzándose a abrazarme.
- Hola,
princesa –le digo dándole un dulce beso. Después ella se separa de mí,
sonriendo. Y es entonces cuando me fijo en su ropa- ¿A dónde vamos a ir? ¿Por
qué vas tan arreglada? –le pregunto confuso- ¿no nos íbamos a quedar en tu
casa?
- ¿No
te gusta cómo voy? –dice dándo una vuelta para que la vea bien. Yo me quedo
embobado mirándola- Vale, me tomaré eso como un sí –dice riéndose al ver mi
cara- Voy así porque he tenido que engañar a mi hermana para que se arreglara
para lo de Zayn. ¿Sabes que vamos a ir a una fiesta? –dice riéndose. Esa
sonrisa que tanto me encanta, que me recuerda al canto de un ángel.
- Uhm…
¿una fiesta? –digo yo sonriendo- Podemos montar la fiesta en casa si quieres…
-le digo acercándola a mí para a continuación darle un beso.
- Bueno,
venga, pasa –dice cuando nos separamos de nuevo. Yo paso y nos vamos los dos al
salón- ¿Qué quieres que hagamos? –dice ella sonriéndome. Yo le sonrío y me
muerdo los labios.
- Lo
que tú quieras… -le respondo sonriendo aún.
- Uh,
Harold, eso me suena muy provocativo… -dice ella acariciando mi pecho con el
dedo índice de su mano derecha. Yo me río y la acerco a mí para besarla. Ella
me sigue el juego y en cuanto la cosa sube bastante de temperatura, ella se
separa de mí y comienza a reírse- Aguantas muy poco, ¿eh? –dice mirándome. Al
ver la cara que pongo, comienza a reírse mucho más fuerte.
- Eres
cruel conmigo. No me puedes hacer esto… -digo poniendo carita de pena. Ella se
ríe y me da un dulce beso.
- ¿Yo?
Si no hago nada. Soy una niñita inocente… -me dice sonrojándose un poco y
poniendo cara de buena.
- Lo
que eres es una enana. Eres mi enana –digo dándole énfasis a la palabra “mi”.
- No
soy tan enana –dice levantándose del sofá e irgiéndose. Yo me levanto también y
bajo la cabeza para mirlarla. La saco más de media cabeza. Me río y la miro sonriendo-
Bueno, es que tú eres alto… -dice bajando la cabeza al suelo. Yo le doy un beso
en la coronilla, la acerco a mí y le levanto la cara para que me mire.
- ¿Sabes?
Dicen que todo lo bueno, viene en frascos pequeños. Y contigo, no se han
equivocado –le digo mirándola a esos ojos que me hipnotizan. Ella enseguida me
regala una sonrisa.
- Es
imposible no quererte… -me dice ella sonrojada.
- Claro.
Es que soy el más sexy del mundo –digo sonriendo de manera presumida.
- Bueno,
presumido… No te lo creas tanto –dice ella riéndose y sacándome la lengua. Yo
la miro fingiendo enfadarme- Aunque claro, para mí sí que eres el más sexy del
mundo… -dice riéndose.
- Ah,
bueno… -digo riendo para después besarla- Oye, ¿me enseñarías tu habitación? Me gustaría verla
–digo sonriendo alegre. Ella se me queda mirando con los ojos entrecerrados- No
pienses mal, pequeñaja… -ella se comienza a reír, me coge de la mano y me
empieza a guíar por la casa.
Cuando llego a su habitación,
ella me suelta y sale corriendo. La sigo con la mirada y me comienzo a reír al
ver que hay una pared que está plagada de pósters nuestros. Tiene mínimo veinte
pósters y en seis salgo yo solo. Al ver que comienza a quitarlos, me acerco a
ella y la agarro.
- ¿Por
qué los quieres quitar? –le digo girándola para que me mire. Está muy
sonrojada.
- Me
da vergüenza. Parezco una obsesionada, sobretodo contigo… Se me olvidó
quitarlos… -dice bajando la mirada al suelo sonrojada. Yo me comienzo a reír.
- ¿De
verdad crees que voy a pensar eso de ti por ver que tienes pósters de nosotros?
Noemí, eres directioner, es normal que tengas pósters. Además, en este salgo
muy guapo… -digo riéndome mientras señalo un póster que hay mío. Ella se
comienza a reír.
- Tú
siempre sales guapo, bobo… -dice despeinando mis rizos.
- Tendrías
que ver mi cara por las mañanas. Ahí no salgo guapo –digo yo riéndome.
- La
veré. Y estoy segura de que me gustará tanto o aún más que la de ahora. Si eso
es posible… –dice ella sonriéndome. >>Definitivamente, es
perfecta<<
Narra
Zayn
La coloco la venda y en un impulso, la beso la mejilla
>>Dios, es preciosa. Y ese vestido le sienta genial. Es tan
especial…<< Me quedo mirándola y sonriendo como un tonto >>Menos mal
que lleva la venda y no me ve<< Miro el reloj y veo que ya son las siete
y media de la tarde. Dentro de nada comenzará a anochecer, así todo será más
romántico. Después de algo más de diez minutos (debido al tráfico), llegamos al
lugar. El chófer nos abre la puerta, salgo y ayudo a Patri a salir, sujetándola
de las manos. Le digo unas cosas al chófer y luego entramos dentro del edificio y subimos al
ascensor. La tengo sujeta con una mano de la cintura y con la otra de la mano
acercándola a mí:
- ¿A
dónde vamos? –me pregunta ella intrigada.
- Ahora
lo verás –la respondo mirándola. El ascensor, después de un tiempo, llega a la
última planta, el ático. Las puertas se abren y salimos del él. Estamos frente
a una puerta:
- Princesa, por favor, no mires nada. ¿Vale?
Espérame aquí un momento. No te muevas ni te quites la venda. Y no preguntes,
ahora lo verás -le digo algo nervioso. Ella asiente y entro un momento. Hago
una cosa que dejé para lo último y salgo de nuevo- Ya, ¿estás lista? –la
pregunto sonriendo.
- Sí,
desde hace mucho. Me tienes con una intriga… -me responde sonriedo.
La agarro de la cintura y la
llevo dentro. Cuando hemos andado unos pasos, la paro. En cuanto le quito la
venda, ella pone una cara increíble de sorpresa.
- Aw…
Zayn. ¿Qué… qué es todo esto? –me pregunta mirando todo a su alrededor. En la
sala hay un camino de rosas y velas, que llevan hasta una enorme terraza. Toda
ella está decorada con velas encendidas y pétalos de rosas rojas rodeando la
mesa y todo el camino. En la mesa está todo lo necesario para una cena
romántica y el camino de rosas, la rodea formando un corazón.
- ¿No
te gusta? –le pregunto preocupado.
- Sí,
claro que me gusta. Es perfecto. Dios, no me gusta, ¡me encanta! –dice
ilusionada, con los ojos algo húmedos- Pero… ¿por qué todo esto? –me dice
mirándome interrogante.
- Para
demostrarte lo especial que eres para mí. Bueno, ven –le digo cogiéndola de la
mano. Pasamos los dos juntos por el camino de rosas y velas y llegamos a la
terraza. Nos acercamos a la barandilla. Desde ahí se puede ver casi todo
Londres, ya que estamos en la azotea de uno de los edificios más altos-
- Qué
vistas más increíbles. Es precioso todo esto. Zayn, gracias por traerme aquí.
Pero aún no entiendo muy bien, ¿por qué? –me pregunta mirándome a los ojos. Y
luego vuelve de nuevo la vista hacia todo aquel maravilloso lugar. Ya está casi
oscuro, aunque aún se ve un poco de la puesta de sol.
- Porque
te lo mereces. Te mereces esto y mucho más. Eses una chica maravillora y, lo
irás entendiendo durante la noche –le contesto con un sonrisa.
Después, disfrutamos juntos de
estas preciosas vistas. No podría haber un día mejor que el de hoy, a su lado.
Después de un rato en silencio, giro mi cabeza hacia ella para mirarla. Para
ver esa preciosa sonrisa y ver cómo el viento londinense le mueve el cabello.
Esas vistas son aún mejores que las de la ciudad.
- Zayn,
¿qué me miras? ¿tengo algo? –me pregunta sacándome de mi embobamiento. Yo me
sonrojo.
- No,
claro que no. Bueno sí… que… eres perfecta –le digo mirándola a los ojos. Esos
ojos tan increíbles.
- No
es para tanto –me dice riéndose. Después escucho sonar el timbre del ático.
- Linda,
espera aquí un momento –le digo sonriendo.
Ella asiente y vuelve a mirar el
paisaje. Me cuesta separarme de ella un solo segundo, pero me dirijo a la
puerta. La abro y veo a los cocineros que contraté. Los dejo pasar y se van
directos a la cocina a hacer la cena. Yo me dirijo de nuevo a la terraza y,
desde la entrada la observo unos instantes con una sonrisa inevitable en mi
cara. Después me acerco a ella por detrás y la agarro por la cintura:
- Si
te vieras como te veo yo. Desde aquí, tan linda… -la susurro sin ninguna
vergüenza. Con ella me siento tan agusto... Quiero estar siempre con ella. Noto
que se sonroja un poco.
- Dios,
Zayn. Eres perfecto, en serio. Eres tan mono… Cómo no voy a confiar en ti –me
dice ella con una sonrisa tímida. Yo escucho esas palabras con una sonrisa de felicidad.
Narra Noemí
Harry se me queda mirando con esa preciosa sonrisa que tanto
me gusta. Después se acerca a mí, me agarra suavemente de la cintura
acercándome a él y me da un dulce y apasionado beso. Yo le respondo encantada
al beso. Rodeo su cuello con mis brazos y me pongo de puntillas para poder acercarme
más a él. Harry, al ver mi gesto, no puede evitar una risilla sobre mis labios.
Yo reacciono dándole un pequeño mordisco en el labio inferior:
- Mi
enana… -dice separándose de mí y acariciando cariñosamente mi mejilla. Yo
cierro los ojos para disfrutar de su contacto, de las sensaciones que él me
provoca.
- Te
quiero, mi gigante… -le digo en un susurro, abriendo los ojos.
- Yo
más –me dice con esa sonrisa traviesa que hace que me sienta en el cielo.
- No
lo crees ni tú –digo riéndome- Bueno, ¿qué te apetece hacer? –le digo
sonriendo.
- Pues…
la cama tiene pinta de ser muy cómoda –me dice sonriendo. Al ver la cara que
pongo, se comienza a reír- No piensas mal, enana, no pensaba hacer nada.
¿Podríamos ver una peli ahí, en tu camita? –dice él sonriendo inocentemente. Yo
enseguida me río.
- Claro
que sí. ¡Una de amor! Para dar envidia a la protagonista de la película, porque
tengo el mejor novio del mundo –digo dando un saltito de alegría.
- Olvidaste
el más sexy… -dice riéndose.
- Uhm… te voy a enseñar a Mario Casas, lo mismo
luego no piensas lo mismo –le digo para picarle. Al ver la cara que pone, no
puedo evitar reírme- Es imposible ser más sexy que tú. Bueno, sólo hay cuatro
personas que te pueden igualar -al ver la cara que pone, se me escapa una pequeña risita- Y para mí, aún así, tú eres más sexy… -digo
pensando en los chicos.
- Eres
demasiado malvada conmigo… -dice riéndose- ¿Qué película te apetece ver?
- Mmm…
¡Peter Pan! –digo sonriendo ilusionada.
- ¿Peter
Pan? El de las películas de Disney es Liam –dice levantando una ceja.
- Bien,
entonces, si quieres llamo a Liam –digo yendo a por mi móvil. Él enseguida me
coge de la cintura y me carga como un saco de patatas.
- ¿A
dónde crees que vas? Me da igual qué película ver, si es contigo, me da igual
qué hacer –dice acercándose, conmigo en brazos, a la cama. Cuando llega, me
deja suavemente en ella.
- Está
bien, pero si no me sueltas, no puedo ir a por la peli… -digo sonriendo
traviesa. Él me mira sonriente y se tumba a mi lado.
- Uhm…
es una idea tentadora… -dice acariciándome por la parte baja de la espalda. Él está tumbado a mi
lado y yo, en sus brazos.
- Ahora
en cuanto ponga la película, nos volvemos a tumbar así. Pero además, tengo
hambre… -digo poniendo ojitos.
- Cada
vez te pareces más a Niall, comilona. –dice dándome un beso y, a continuación,
separándose de mí.
- Puede
que tengas razón. Pero también tengo hambre de ti –digo mordiéndome la lengua
divertida.
- Será
mejor que vayamos a por la película porque si no, yo sí que te voy a comer,
enana –dice levantándose y ofreciéndome sus manos para ayudarme a levantarme.
Yo hago caso omiso de sus manos y me pongo de pie en la cama.
- Já,
¿ahora quién es el enano? –digo poniendo los brazos en jarras.
- Tú,
sigues siendo igual de enana –dice riéndose- Anda, súbete a mi espalda –me dice
girándose. Yo me subo a su espalda y rodeo su torso con mis piernas y su cuello
con mis brazos- Eres como un pequeño monito… -me dice comenzando a andar. Yo le
doy un beso en el cuello, que le provoca un pequeño escalofrío. Yo me comienzo
a reír. Cuando vamos por las escaleras, se para- ¿Dónde está la película?
- Está
en el salón –le respondo riéndome. Él empieza de nuevo a andar y en dos minutos
estamos en el salón. Me bajo de su espalda, voy corriendo a por la película y
vuelvo a su lado.
- Ya
solo nos queda algo de comer… -digo entrelazando mis dedos de la mano con los
suyos.
Le guío por la casa de nuevo y
llegamos a la cocina, donde está Abbie. Harry, al verla, me suelta
vergonzosamente la mano y la saluda educadamente. Yo me río y pongo una bolsa
de palomitas en el microondas. Mientras se hacen, hablamos tranquilamente con
Abbie y, a la vez, preparo también algo de beber. En cuanto las
palomitas están hechas, las echo en un recipiente y Harry coge la bandeja con
la bebida y las palomitas. Nos despedimos de Abbie y nos vamos a mi habitación.
Chicas! Son todos tan hwgeidigwhdosgjso
ResponderEliminarQue pasara con Zayn y Patri?
Me encanta la pareja que hacen Harry y Noemí :)
Os quiero <3