domingo, 28 de octubre de 2012

Capítulo 35: El mejor regalo de cumpleaños (III)



Narra Zayn
Seguimos así durante no sé cuanto tiempo. Lo único que me importa es sentir su calor, sentirla entre mis brazos. Nos separamos para coger aire, para sonreírnos y susurrarnos palabras de amor al oído. Después de mucho tiempo así, nos levantamos y yo la abrazo por detrás. Nos quedamos en silencio, hasta que comienzo a susurrarle la letra de “More Than This” en su oído. Noto cómo un escalofrío recorre su espalda. Son tantas las sensaciones que me hace sentir… No quiero que este momento acabe, pero me separo de ella a regañadientes para ver la hora. Son las once y media pasadas >>¡Espera! ¡¿Las once y media pasadas?! Dios, el tiempo con Patri pasa volando. Es increíble lo rápido que se pasa<< Cuando le digo la hora a Patri, ella apenas se lo puede creer tampoco. Guardo todas las cosas dentro y nos vamos del ático. Obviamente, ya es noche cerrada, así que opto por llevarla a dar un paseo a un parque que hay a cinco minutos de ese ático. Bajamos en el ascensor y, cuando llegamos a la calle, la doy mi chaqueta al ver que tiene frío. Después, comenzamos a andar hacia el parque pero de repente me doy cuenta de algo. Agarro a Patri suavemente de la muñeca y la giro para que me mire:
-     Princesa… No te he preguntado algo que me gustaría saber… Algo que me encantaría que sucediese –le digo mirándola a los ojos. Ella me mira interrogante e inclina un poco la cabeza.
-     ¿Qué es lo que quieres saber, Zayn? –me pregunta ella a su vez, con una bonita sonrisa en la cara.
-     Quiero saber si… -la agarro de nuevo la mano y entrelazo mis dedos con los suyos- Patri, ¿quieres ser mi novia? –le pregunto algo nervioso. Ella se queda un momento sorprendida y, después esboza una preciosa sonrisa.
-     ¿De verdad me lo preguntas? ¡Claro que quiero! Zayn, te quiero. Quiero ser tu novia y estar contigo tanto en los buenos momentos, como en los malos –me responde ella alegre. 

Yo me río y me acerco a ella hasta que nuestros labios se juntan. Después, nos volvemos a separar y comenzamos a caminar de nuevo por el parque, cogidos de la mano con la única presencia de la luna. Cuando llevamos paseando cerca de media hora, iniciamos el regreso de vuelta al ático, ya que he quedado a las doce y cuarto en la puerta del edificio con el chófer de la limusina. Cuando llegamos al edificio, la limusina está ahí esperándonos. Entramos y el chófer arranca. Nos quedamos en la limusina, abrazados con algo de música ambiente. Es increíble lo bien que estoy con ella.
Pasados unos cuarenta minutos, llegamos a la casa de Patri. Nos despedimos del chófer, nos bajamos de la limusina y entramos en su casa. Está completamente en silencio y la casa a oscuras, Abbie ya no está (como era de esperar) en la cocina y no hay ni rastro de Harry y Noemí >>¿Dónde se habrán metido estos dos?<< Subimos las escaleras y vemos una tenue luz procedente, según me acaba de decir Patri, del cuarto de Noemí. Nos acercamos a mirar y vemos a Harry abrazando a Noemí, los dos dormidos. En cuanto vemos eso, no podemos evitar reírnos en voz baja. Patri sale corriendo y vuelve instantes después con su cámara de fotos, les tira una y después abre el armario de su hermana, saca una manta para taparles y, cuando lo hace, les apaga la luz y sale de la habitación, cerrado la puerta a sus espaldas:
-     Me parece que te vas a tener que quedar tú aquí también. Como comprenderás, no te voy a dejar que te vayas solo a estas horas. Y menos sin tener coche –me dice ella en voz baja, comenzando a andar por el pasillo. Yo la sigo y llegamos a una habitación.
-     ¿Y dónde pretendes que me quede? –le pregunto a Patri curioso. En cuanto llegamos a esa habitación.
-     Aquí, conmigo. Mi cama es muy grande. Cabemos los dos –me dice con una sonrisa, señalando lo que parece ser su cama. Yo la miro sorprendido
-     En serio, no quiero molestar… -le respondo yo.
-     Zayn, tú nunca molestas. Y dejemos la conversación, te quedas y punto –dice acercándose y dándome un pequeño beso, dando por acabada la “discusión”. Después se acerca al armario que hay y saca algo de ropa- Ponte cómodo. Voy a cambiarme al baño –me dice saliendo de la habitación. 

Yo mientras, observo todo a mi alrededor. Me siento en la cama y a los poco minutos aparece Patri vestida con un pantalón largo y rosa de ositos y una camiseta de tirantes rosa. Está tan mona…
-     ¡Qué guapa!  -le digo sonriendo, levantándome de la cama. Me acerco a ella y veo que está sonrojada. La agarro de la cintura y ella me sonríe, rodeando mi cuello con sus brazos y besándonos tiernamente.
-     Espera aquí un momento –me dice y a continuación, sale corriendo y vuelve al poco con una pantalón en la mano- Toma –me dice extendiendo su mano en la que lleva el pantalón- Es de mi padre. Estarás más cómodo y a él no le importará –dice sonriendo. Me enseña el baño, me pongo el pantalón en un momento y vuelvo con Patri a la habitación, que ya está tumbada en la cama.
-     ¿Te importa si duermo sin camiseta? –la pregunto acercándome a la cama. Ya estoy sin camiseta.
-     Eh, no. Claro que no –me responde mirándome y sonrojándose. Yo sonrío al ver su reacción y me tumbo en la cama, a su lado.
-     Nunca una chica me ha metido en su cama tan rápido –la digo riéndome. Ella me mira muy roja y sorprendida-
-     Ala… oye… yo… no… -yo me empiezo a reír.
-     Tranquila, preciosa, sólo era una broma –al oír aquello, Patri me echa una mirada fulminante.
-     No quería que te fueras sólo a casa tan tarde. Y menos aún sin coche… -dice bajando su cabeza.
-     Princesa, que era una broma. Sé por qué lo has hecho –le digo sonriendo y dándola un beso en la mejilla. Ella me sonríe- Ven aquí, linda –la digo haciéndola señas para que se recueste en mí. 

Ella me sonríe y se tumba a mi lado, abrazándome. Yo la rodeo con el brazo y nos quedamos en silencio. Comienzo a jugar con su cabello lentamente mientras hablamos hasta que ella se queda dormida. Yo sonrío mirándola >>Dios, que mona es durmiendo. Cómo la quiero… Me siento tan especial a su lado… Me hace ser el hombre más feliz del mundo<< La arropo un poco con la manta que hay y, abrazado junto a ella, me voy quedando poco a poco dormido.



Narra Noemí
Me despiertan unas cosquillas en el cuello. Abro los ojos y veo a Harry recorriéndolo con sus dedos, mirándome a los ojos:
-     Buenos días, princesa. Nos quedamos dormidos anoche –me dice él en voz baja y sonriente, mientras sigue recorriendo mi cuello.
-     Buenos días, príncipe. Me encanta despertarme y verte a ti. Eres el mejor despertador del mundo –le respondo incorporándome y dándole a continuación un dulce beso en los labios.
-     También puedo ser tu desayuno… -me responde él mientras sigue dándome besos. Yo me río y me apoyo en su pecho, acercándome más a él. Seguimos besándonos y acariciándonos hasta que oímos un carraspeo a nuestras espaldas, lo que provoca que nos separemos tan rápido que, de no ser porque Harry me sujeta, me habría caído al suelo.
-     Sentimos interrumpir… -dice Zayn divertido por la escena. Mi hermana y él están agarrados de la mano.
-     Noemí, por favor, hay gente en casa. Las cochinadas cuando no haya nadie… -dice mi hermana riéndose. Yo la fulmino con la mirada, le doy un corto beso a Harry y me levanto de la cama.
-     ¿Qué queríais? ¿No sabéis llamar a la puerta antes de entrar? Nos habéis asustado… -digo cruzándome de brazos. Harry se me acerca por la espalda y me abraza.
-     Ya, claro… Asustado… -dice Zayn mordiéndose la lengua y después le da un dulce beso a Patri.
-     Veníamos para despertaros para que fuéseis a desayunar. Pero ya vemos que estáis muy despiertos… -me responde mi hermana sacándome la lengua, después de besar a Zayn.
-     Pues sí. Estamos despiertos. ¿Vamos a desayunar, Hazza? –le pregunto mirando hacia arriba para mirarle a los ojos. 

Él asiente con la cabeza y se separa de mí. Bajamos los cuatro a desayunar, pero esta vez desayunamos en el comedor en vez de en la cocina con Abbie. Desayunamos tortitas con chocolate y nata. Al terminar, nos vamos al salón a hacer el loco, que es lo que mejor se nos da. Nos empezamos a tirar cojines y a saltar sobre el sofá, como si fuésemos niños pequeños. Cuando nos cansamos, nos tumbamos Hazza y yo en un extremo del sofá y Patri y Zayn en el otro.
Cuando ya es la una y media de la tarde, oímos a alguien abrir la puerta. Es nuestro padre. Nos levantamos los cuatro para ir a saludarle:
-     ¡Buenos días, papi! –digo acercándome a él y dándole un beso en la mejilla. Él me da otro beso en la mejilla y se queda sorprendido al ver a Zayn y a Harry en casa.
-     Hola, chicas veo que tenéis visita. ¿Qué tal estáis, chicos? –pregunta mi padre amablemente.
-     Buenos días, señor. Nosotros estamos bien. ¿Qué tal usted? –pregunta Harry educadamente.
-     Bien, bien. Cansado, pero bien. Pero, por favor, llamadme Mario –responde nuestro padre sonriendo.
-     De acuerdo, Mario –dice Harry algo tímido.
-     Esto… nosotros nos tendríamos que ir yendo ya, Harry –dice Zayn bastante tímido.
-     ¿Iros ya? ¿Por qué? –pregunta mi hermana mirando a Zayn.
-     Pues porque tenemos que arreglarnos y comer algo antes de que nos vayamos todos a hacer algo, ¿no os apetece o qué? –pregunta Zayn sonriendo. Yo al oír aquello comienzo a asentir con la cabeza como loca.
-     ¡Entonces vale! ¿Me llamas luego y nos dices a qué hora y dónde quedamos, Hazza? –pregunto mirándole.
-     ¡Claro! Bueno, pues vámonos ya, Zayn –dice Harry mirándole- Luego os llamaremos. Hasta dentro de un par de horas –dice Harry acercándose a mí. Me mira interrogándome con la mirada, no sabe qué hacer delante de mi padre. Yo me río, doy el último paso que me separa de él y le doy un corto beso. Zayn, en cambio, es más discreto y le da un beso en la mejilla a Patri. Después, se despiden de nuestro padre y se van de casa.



Narra Patri
Después de que se marchen los chicos, nosotras nos sentamos con nuestro padre en la mesa y hablamos animadamente mientras Abbie coloca todo para comer:
-     ¿Qué tal os fue el día ayer, chicas? -nos pregunta nuestro padre mirándonos a las dos.
-     Pues genial, papá, por lo menos por mi parte -dice mi hermana con gran entusiasmo y una sonrisa.
-     Sí, estuvo genial -digo yo con una sonrisa, pensando en el día anterior. Mi padre y mi hermana se ríen.
-     Sí, pues me tienes que contar todo, eh –dice mi hermana riéndose aún de mí.

Yo me sonrojo y asiento tímidamente con la cabeza. Luego Abbie trae la comida y comenzamos a comer mientras conversamos y, sin darme cuenta, estoy teniendo una conversación normal con mi padre >>Dios, ¿qué me pasa? Mi hermana tenía razón. Zayn me está cambiando…<< Cuando terminamos de comer, mi hermana y yo subimos a mi habitación. Mientras yo voy eligiendo lo que me voy a poner, mi hermana se sienta en mi cama y, cuando termino de elegir la ropa, me giro y la veo que me está mirando expectante.
-     Venga, no te hagas esperar… ¡cuenta! –me dice sonriendo traviesa.
-     ¿Qué quieres que cuente? –digo haciéndome la tonta, lo que provoca que me mire mal.
-     ¡Venga! –me grita impaciente. Yo sonrío y me siento rápidamente a su lado. Comienzo a contarle todo lo de ayer, haciendo que se sorprendenda más a cada momento.
-     Dios, ¡qué bonito! -dice tiernamente con una sonrisa. Después le enseño la pulsera que Zayn me regaló- Waw, ¡es precisa! -me dice entusiasmada mientras la mira.
-     Sí, el día de ayer fue maravilloso… tan perfecto… -digo alegre, mirando la pulsera con una sonrisa tonta.

Mi hermana se ríe de mí pero antes de que pueda responder, le suena su móvil. Ella lo coge y comienza a hablar, al escuchar su forma de hablar y ver su cara, sé instantáneamente que está hablando con Harry. Después de un par de minutos más, mi hermana se despide de él con un “Adiós, cielo, ¡te quiero!”.
-     En una hora vienen a por nosotras, así que no tardes, eh –dice con una sonrisa. Y, sin esperar mi respuesta, sale de mi habitación.

Yo me río y me voy al cuarto de baño a ducharme. Cuando acabo, salgo de él vestida con unos pantalones pitillo largos y azules, una camiseta ajustada de tirantes blanca que tienen puesto “I ♥ you” y unas converse blancas. Al entrar en mi cuarto está mi hermana esperándome, vestida con una camiseta de manga corta y caída de color rosa palo, unos vaqueros pitillo negros y unas vans rosas también. Encima de la camiseta lleva puesta una chaqueta universitaria blanca y rosa.
-     Bueno, ya era hora… Están a punto de venir. ¡Eres una tardona, Patri! –me dice Noemí riéndose. En ese instante suena el timbre de casa- Voy a abrir, no tardes en bajar –dice antes de desaparecer rápidamente de mi vista. Yo me doy los últimos retoques y salgo de mi habitación.



Narra Harry
Momentos después de que suene el timbre de la casa, nos abre la puerta una sonriente Noemí, provocándome una feliz sonrisa en la cara:
-     ¡Hola chicos! –dice Noemí sonriendo y acercándose a mí después de saludar a todos.
-     ¿Me dejas a mí el último? –le pregunto poniendo carita triste.
-     Es que así te aprovecho más –dice poniendo cara traviesa y a continuación, besándome. Nos separamos debido a las risas de los demás.
-     Pasad, mi hermana no creo que tarde mucho, espero… -dice Noemí riéndose. En cuanto entramos y ella cierra la puerta, oímos a Patri bajar las escaleras. En cuanto llega, besa dulcemente a Zayn. Todos, excepto Noemí y yo que ya lo sabemos, empiezan a hacer preguntas alocadamente.
-     ¿Pero estáis juntos? –dice Liam sorprendido.
-     ¿Desde cuando estáis juntos? –pregunta Niall.
-     ¡Ya era hora, tortolitos! –dice Louis riéndose al verles besándose.
-     ¡Oh! Qué bonito… -dice Lucy alegre, con una sonrisa en la cara. Zayn y Patri se giran hacia nosotros, sonriendo muy alegres.
-     Sí, estamos juntos –dice Zayn alegre y Patri se sonroja. Después de eso, Patri nos saluda a todos y nos vamos de casa. Antes de montar en el coche, me acuerdo de algo.
-     Eh, Zayn, ahora que ya estamos oficialmente con novia los dos, tenemos algo que hacer, ¿no crees? –pregunto mirando a Zayn. Él se queda unos instantes en silencio y después asiente.
-     Tienes razón –responde Zayn sonriendo. Noto que Noemí me mira interrogante, al igual que Patri a Zayn- Tenemos que decirles a nuestras fans que somos afortunados de tenerlas a ellas, dijimos que serían las primeras en enterarse –dice Zayn sonriendo alegre y cogiendo su móvil. Zayn se hace una foto con Patri, abrazándola y mirándose tiernamente y la sube a Twitter poniendo: “Os prometimos que seríais las primeras. Quiero presentaros a Patri, por ella soy feliz cada día. Espero que sea aceptada, ella os adora xx” y después nos hacemos Noemí y yo una foto, dandónos un dulce y tierno beso y lo subo a mi Twitter poniendo: “Aquí tenéis a Noemí, mi novia, muchas ya la conoceréis, pero quiero que sepáis que gracias a ella soy feliz. Ella es única. Respetadla, por favor”. Una vez avisadas las fans, nos vamos andando a un parque que hay cerca de su casa y cuando llegamos, nos sentamos en unos bancos mientras hablamos animadamente.

sábado, 20 de octubre de 2012

Capítulo 34: El mejor regalo de cumpleaños II.



Narra Patri
Esto es tan maravilloso… ¿Cómo puede darme este regalo tan perfecto? Todo él es perfecto. Me tiene agarrada por la cintura, detrás de mí. Sé que puedo confiar en él. Nos quedamos así, abrazados, durante un buen rato, hasta que oímos un carraspeo a nuestras espaldas. Es entonces cuando sé que perdimos la noción del tiempo:
-     Disculpen, pero la cena ya está lista –dice un hombre con un uniforme de camarero. Zayn y yo le miramos.
-     ¿Quién es él? –le pregunto a Zayn mirándole.
-     Es un chef. Bueno, y varios camareros. Los contraté para que nos cocinaran. Son los que llamaron antes a la puerta –me dice sonriendo- Bueno, muchas gracias. Dejen todo ahí encima, por favor. Ya pueden irse –dice él acercándose al camaero y dándole dinero.

En cuanto se van, Zayn me retira la silla, me siento y me acerca a la mesa. Después el se siente enfrente de mí. Todo está hermoso. Y ahora aún más que es de noche. Serán las nueve más o menos. La única iluminación que teníamos era la de las velas, las estrellas y el precioso brillo de la luna. Algo que le daba un ambiente realmente mágico y romántico. Algo que me encanta:
-     ¿Un poco de vino? –me pregunta Zayn cogiendo la botella. Yo asiento.
-     Si, bueno… -le digo sonriendo.
Él me echa un poco en la copa y luego se sirve a él. A continuación, se levanta y pone los platos que había dejado el camarero en un carrito a nuestro lado. Se vuelve a sentar y comenzamos a cenar mientras charlamos animadamente:
-     Sigo sin creerme que hayas hecho todo esto para mí –le digo dejando de comer unos instantes para mirar a sus preciosos ojos.
-     Por ti haría lo que hiciese falta. Me iría al fin del mundo por ti. Lo único que quiero es verte feliz, hacerte feliz. Ser capaz de hacerte sonreír como tú te mereces. Quiero ser una de las personas más importantes de tu vida, que esperes con ilusión el momento en el que nos vayamos a ver –dice en voz baja, íntima. Muy cerca de mí. Ya que la mesa era bastante pequeñita y acogedora.
-     Zayn… ya espero con ilusión el momento en el que te pueda ver. Desde que vi tu sonrisa en persona, incluso desde antes, lo he hecho.
-     Eres increíble, Patri. Jamás pensé que encontraría a alguien como tú. A alguien con la que tuviese tanta felicidad de proteger, de hacer feliz, de estar a su lado. Tú me estás demostrando qué es estar atrapado... atrapado en el amor… -me dice él tímidamente.
-     Me tienes en demasiada estima. Espero no decepcionarte… -digo yo insegura.
-     Estoy convencido de que no lo harás. Hagamos un trato: tú no volverás a dudar de ti misma, de dejarte llevar por tus inseguridades y yo… yo sencillamente te trataré como lo que eres, como lo mereces –dice sonriéndome cálidamente. Yo le respondo con otra sonrisa. Una sonrisa ilusionada y llena de sentimientos.
-     Está bien. Me controlaré, por ti –le digo en voz baja.
Después de eso, seguimos cenando mientras nos conocemos un poco más. Yo le cuento cosas mías y el, cosas suyas (las que aún no sé). Y, cuando hemos acabado el postre y, en resumen, de cenar. Él se levanta y recoge las cosas, sin dejarme a mí ayudarle:
-     Ahora vengo.  Tengo otra sorpresa para ti, la última –dice cuando ha terminado de recoger. 

Desaparece un momento de mi vista, internándose en el interior de la casa. Vuelve minutos después con una pequeña cajita de terciopelo elegante, negra. Mueve la silla, poniéndola a mi lado, y después se sienta:
-     Feliz cumpleaños… con atraso –dice entregándome la cajita. Yo me quedo soprendida.
-     No… no sé que decir… -digo yo mirando la caja y a él, alternativamente.
-     No digas nada. Sencillamente ábrelo, quiero saber si te gusta… -dice mirándome. 

Yo asiento y miro la cajita un instante. Acaricio despacio la caja, la suavidad del terciopelo y, después la abro. Dentro hay una pulsera preciosa. Es de plata, con piedras de swaroski de color azul y tiene pequeños delfines.


-     Oh, Zayn, es… absolutamente increíble. No tendrías que haberte molestado, de verdad. El mejor regalo ha sido estar contigo. Tu compañía ha sido el mejor regalo que he tenido nunca… -digo yo mirándole sinceramente a los ojos.  >>Le quiero, no lo puedo negar<<
-     ¿De verdad te gusta? Es que… vi ese color azul tan bonito y… me recordó a tu color de ojos. El color azul más bonito que he visto nunca –me responde él en un susurro. A pocos centímetros de mis labios- Además, quiero que tengas algo que te recuerde siempre a mí. Que, al verlo, te haga sonreír al acordarte de mí –dice cada vez más cerca de mis labios.
-     Zayn, jamás te saco de mi mente. Eres lo primero en lo que pienso cuando me levanto y lo último en lo que pienso –le respondo en susurros >>Este momento es demasiado bonito para ser verdad. Creo que estoy soñando. Es perfecto<< Él me sonríe y, finalmente, acorta la poca distancia que nos queda, fundiéndonos en un tierno y apasionado beso que deja salir a la luz lo que sentimos. En un solo beso, nos estamos demostrando la necesidad que tenemos de nosotros. Le quiero y le querré por siempre. Nuestras lenguas juegan a encontrarse, yo le rodeo el cuello con los brazos y él me agarra con una mano por la cintura y con la otra me acerca más a él.



Narra Harry
Cuando llegamos a la habitación de Noemí, dejo la bandeja en su escritorio mientras ella pone la película en el ordenador portátil. Mientras se enciende el ordenador, ella se gira y me mira:
-     Me voy a poner algo más cómodo que este vestido –dice mirándome sonriente.
-     ¿Por qué? Me encanta cómo vas… -digo acercándola a mí por la cintura para darla un beso.
-     Pero no es lo más adecuado para quedarme tumbada en la cama. Se va a arrugar. Un día que salgamos, me lo pongo para ti, ¿vale? –dice sonriendo y poniéndose de puntillas para darme un dulce beso. Después se separa de mí y yo asiento embobado con su mirada.
-     ¿Por qué me miras así? ¿Tengo algo? –dice ella tocándose la cara.
-     Sí. Tienes mi perdición –le respondo yo.
-     Aw… Y tú la mía… -dice sonriendo. Después se va hacia el armario que tiene y se queda mirándolo. Me acerco a ella para ver qué elije- No sé qué ponerme… -dice mirándome un instante. Yo me río y miro su armario. Le cojo una camiseta de color azul de tirantes y unos vaqueros largos, ya que hace frío.
-     Ale, ya tienes que ponerte –le digo dándoselo. Ella se ríe, me da un beso y se va corriendo al baño. En poco más de cinco minutos, está de vuelta en la habitación. Guarda su vestido en el armario, deja el portátil encima de la cama, coge las palomitas y se sienta impaciente en la cama.
-     Primero nos comemos las palomitas y luego ya nos abrazamos… Que sino, veo las palomitas esparcidas por toda la habitación –me dice ella sonriendo traviesa. >>Me pierde su sonrisa. Su forma de hacer feliz a los demás<<
-     Vale, pequeña glotona… -digo sentándome a su lado y acariciando su mejilla derecha.  

Ella me ofrece palomitas y yo cojo unas pocas. En cuanto nos terminamos las palomitas, o más bien, se termina las palomitas, ella deja el recipiente encima de su escritorio y se acurruca en mi pecho mientras vemos la película. Es como una niña pequeñita, y eso me encanta. Se sabe la película entera, aunque obviamente, en español. Ella dice las frases en español y yo me quedo embobado escuchando su preciosa voz, que es aún más perfecta cuando habla en español. Mientras vemos la película acurrucados en su cama, yo juego con su pelo y ella dibuja círculos en mi pecho. Cuando terminamos de ver la película son las ocho y diez de la tarde. Apagamos el ordenador y nos volvemos a quedar abrazados en la cama:
-     Noemí, cuéntame cosas de ti… Tú sabes casi todo de mí y yo no se apenas nada de ti… -le digo apartándole un mechón de pelo que le tapa parte de la cara.
-     Mmm… ¿qué quieres saber? Mi vida era muy aburrida y monótona hasta que… pasó lo que pasó… -me responde ella con la mirada triste. Yo me acerco a ella y la doy un dulce beso.
-     Ahora no pienses en eso, princesa. No quiero que te pongas mal. No sé… cuéntame sobre tus amigos en España, de qué parte eres, tus gustos... Quiero saber todo de ti. Tú me sacas ventaja -le digo sonriéndola. Ella se ríe y se incorpora un poco, pero sin dejar de abrazarme.
-     Está bien… Mis mejores amigas se llaman Ana y Paula. Soy de Madrid, la capital. Y, la verdad, las echo muchísimo de menos. A ellas, a mis tíos y a mis otros amigos. Me encantaría ir a verles pronto, pero sé que es imposible. Apenas llevamos un mes en Londres… Y bueno… gustos… baile, poesía, animales y música… Y obviamente, tú… -dice sonrojándose un poco. 

Yo me río y la beso. Sigue contándome cosas hasta que me sé casi su vida entera (cosa que me encanta). Entonces, comienza a darme besos suaves por el cuello.  >>Me pierde. No soy capaz de controlarme con ella. Me hace perder la razón<< Yo la agarro la barbilla y la doy un dulce beso,  pero tengo más ganas de ella. Nunca es suficiente. Sigo besándola y ella me sigue mientras acaricia mi pecho, yo la empujo suavemente hacia mí para sentir su calor. Ella me empuja y me tumba en la cama, comenzando a besarme con más pasión. >>Harry, contrólate. No sigas, demuestra que tienes fuerza de voluntad. Demonios, ¿a quién quiero engañar? Es imposible que me controle teníendola a mi lado, besándome<< Yo la acaricio la espalda y juego con su pelo, mientras la temperatura cada vez sube más. No quiero presionarla a hacer nada. Y menos, después de lo que me ha contado de su ex-novio. De que la dejó porque no quiso dar un paso más en la relación. Quiero que sepa que la quiero por lo que es. Con toda la fuerza de mi voluntad, me separo de ella unos centímetros y le acaricio la cara, que ahora tiene un color más rosado. Ella me sonríe y se vuelve a acurrucar en mi pecho. Yo vuelvo a jugar con su pelo. Adoro su tacto y su olor. Huele a ella. Nos quedamos en silencio, aunque a veces es roto por temas de conversación breves. Podemos ver que ya es de noche. Miro de reojo el reloj y veo que son más de las nueve de la noche. Cuando veo que está demasiado callada, me incorporo un poco y veo que se ha quedado dormida. Me quedo abrazado a ella, reflexionando sobre las cosas que me ha contado. Dándome cuenta de lo fuerte que es. Dándome cuenta de hasta qué punto la quiero. Y, sin darme cuenta, yo también caigo en un profundo y dulce sueño, con ella entre mis brazos.

sábado, 13 de octubre de 2012

Capítulo 33: El mejor regalo de cumpleaños



Narra Patri
Escucho el timbre y veo a mi hermana salir corriendo escaleras abajo. Me doy los últimos retoques, salgo de mi habitación y bajo las escaleras algo nerviosa. Cuando llego, veo a Zayn abajo, hablando con mi hermana. Está increíble: con un traje azul oscuro, corbata y bien peinado, va guapísimo. Al verme, me mira algo sorprendido pero luego me sonríe.
Se acerca a mí y me ofrece su brazo. Yo lo agarro y termino de bajar las pocas escaleras que me quedan. Cuando las bajo, se acerca a mí y me da un dulce y lento beso en la mejilla.
-     Estás muy linda. Aunque siempre lo estás…. –me dice él en un susurro, con una dulce sonrisa. Yo le devuelvo la sonrisa feliz. Después caminamos hacia mi hermana.
-     Bueno, tener cuidado por el camino. Luego os veré. Por cierto, hacéis muy buena pareja –dice ella sonriendo y guiñándome un ojo. Yo me sonrojo un poco.
-     Claro. Muchas gracias –dice Zayn educadamente.
-     Sí, pero ¿cómo vamos a ir? –le pregunto a Zayn mientras le miro. Al darme cuenta de que él no tiene coche.
-     No te preocupes, está todo planeado. Ahora lo vas a ver –me dice sonriendo de forma tranquilizadora.
-     Bueno, vamos, iros ya. ¡No perdáis más tiempo! –dice mi hermana echándonos. Nosotros asentimos riendo, sobretodo Zayn, y salimos de casa. En cuanto salimos, veo una limusina enorme, muy lujosa y de color negro. Yo me paro sorprendida, sin creérmelo. Después miro a Zayn y a mi hermana, que me miran sonriendo y al verme comienzan al reírse por mi expresión.
-     ¿Vamos a ir en esa li-li…? –digo sin poder terminar la frase, tragando saliva.
-     Limusina, Patri. Y sí, vais a ir ahí –dice mi hermana riéndose a carcajadas. Zayn me mira sonriendo. 
-     Bueno, vamos –me dice él.
-     Pero… podríamos esperar a Harry y así vamos los cuatro en ella. Es muy grande y podemos disfrutarla todos –les digo sonriendo. Zayn mira a mi hermana.
-     No, no podéis. Tenéis que irnos ya o si no, llegaréis tarde por nuestra culpa. No te preocupes, ¿vale? –dice mi hermana rápidamente.

Finalmente asiento con la cabeza y comenzamos a andar hacia la limosina. El chófer me abre la puerta de la limusina educadamente, Zayn me da la mano para ayudarme a entrar y después entra él:
-     ¿Te gusta la limusina? –me pregunta, viendo cómo observo todo con detalle.
-     Sí, me encanta. ¡Es increíble! –digo emocionada, sonriendo- Espero no hacer el ridículo en esa fiesta… -digo algo preocupada. Él me mira un segundo con mirada interrogante, después asiente y se ríe.
-     No lo creo. Eres perfecta. No creo que vayas a hacer ningún ridículo y, si lo hicieras, me da igual –me dice sonriendo de esa forma que tanto consigue relajarme.

Damos una vuelta en la limusina por todo Londres y después de algo más de cuarenta y cinco minutos (que se me pasan volando), Zayn le hace una señal al chófer, que cambia de dirección. Estoy un poco nerviosa por la fiesta pero junto a Zayn me siento segura y él consigue que me relaje:
-     ¿Quieres champagne? –me pregunta él cogiendo una pequeña botella de la mini nevera.
-     Oh… Bueno, vale –le digo sonriendo. Él comienza a abrir la botella- Esta limusina tiene de todo. Dios, es increíble… -le digo asombrada aún por la limusina. Zayn termina de abrir la botella y sirve un poco en dos copas.
-     Brindamos por ti –me dice mirándome con una sonrisa, acercando su copa a la mía.
-     No, por nosotros –le corrijo yo, haciendo chocar mi copa con la suya. Después le doy un trago y nos quedamos mirando fijamente con una sonrisa.

Al cabo de aproximadamente media hora más en la limusina, Zayn me enseña un pañuelo.
-     Patri, ya estamos llegando, quedan cinco minutos. ¿Te podrías poner esto en los ojos, por favor? –dice enseñándome aún el pañuelo.
-     ¿Y eso por qué? –le pregunto extrañada.
-     No preguntes. Hazlo por mí. ¿Confías en mí? –me pregunta él, mirándome a los ojos. Yo, finalmente, asiento con la cabeza. Zayn me sonríe y me pone el pañuelo en los ojos.



Narra Harry
En cuanto dejo a Zayn en la limusina, me voy de vuelta a casa. Me doy una ducha y me pongo una ropa algo más… elegante para estar con Noemí. Me echo el perfume que sé que tanto la gusta, me despido de los chicos y salgo de casa. He quedado con ella en veinte minutos y es más o menos el tiempo que se tarda de nuestra casa a la de Patri y Noemí. Me paso el camino cantando y deseando llegar, para poder ver a Noemí. Aparco el coche en el recinto de la casa y salgo de él. Cuando llego a la puerta, llamo. Oigo a alguien correr y me abren la puerta. Es Noemí, con esa sonrisa tan alegre de siempre:
-     ¡Harry! –dice lanzándose a abrazarme.
-     Hola, princesa –le digo dándole un dulce beso. Después ella se separa de mí, sonriendo. Y es entonces cuando me fijo en su ropa- ¿A dónde vamos a ir? ¿Por qué vas tan arreglada? –le pregunto confuso- ¿no nos íbamos a quedar en tu casa?
-     ¿No te gusta cómo voy? –dice dándo una vuelta para que la vea bien. Yo me quedo embobado mirándola- Vale, me tomaré eso como un sí –dice riéndose al ver mi cara- Voy así porque he tenido que engañar a mi hermana para que se arreglara para lo de Zayn. ¿Sabes que vamos a ir a una fiesta? –dice riéndose. Esa sonrisa que tanto me encanta, que me recuerda al canto de un ángel.
-     Uhm… ¿una fiesta? –digo yo sonriendo- Podemos montar la fiesta en casa si quieres… -le digo acercándola a mí para a continuación darle un beso.
-     Bueno, venga, pasa –dice cuando nos separamos de nuevo. Yo paso y nos vamos los dos al salón- ¿Qué quieres que hagamos? –dice ella sonriéndome. Yo le sonrío y me muerdo los labios.
-     Lo que tú quieras… -le respondo sonriendo aún.
-     Uh, Harold, eso me suena muy provocativo… -dice ella acariciando mi pecho con el dedo índice de su mano derecha. Yo me río y la acerco a mí para besarla. Ella me sigue el juego y en cuanto la cosa sube bastante de temperatura, ella se separa de mí y comienza a reírse- Aguantas muy poco, ¿eh? –dice mirándome. Al ver la cara que pongo, comienza a reírse mucho más fuerte.
-     Eres cruel conmigo. No me puedes hacer esto… -digo poniendo carita de pena. Ella se ríe y me da un dulce beso.
-     ¿Yo? Si no hago nada. Soy una niñita inocente… -me dice sonrojándose un poco y poniendo cara de buena.
-     Lo que eres es una enana. Eres mi enana –digo dándole énfasis a la palabra “mi”.
-     No soy tan enana –dice levantándose del sofá e irgiéndose. Yo me levanto también y bajo la cabeza para mirlarla. La saco más de media cabeza. Me río y la miro sonriendo- Bueno, es que tú eres alto… -dice bajando la cabeza al suelo. Yo le doy un beso en la coronilla, la acerco a mí y le levanto la cara para que me mire.
-     ¿Sabes? Dicen que todo lo bueno, viene en frascos pequeños. Y contigo, no se han equivocado –le digo mirándola a esos ojos que me hipnotizan. Ella enseguida me regala una sonrisa.
-     Es imposible no quererte… -me dice ella sonrojada.
-     Claro. Es que soy el más sexy del mundo –digo sonriendo de manera presumida.
-     Bueno, presumido… No te lo creas tanto –dice ella riéndose y sacándome la lengua. Yo la miro fingiendo enfadarme- Aunque claro, para mí sí que eres el más sexy del mundo… -dice riéndose.
-     Ah, bueno… -digo riendo para después besarla- Oye, ¿me enseñarías tu habitación? Me gustaría verla –digo sonriendo alegre. Ella se me queda mirando con los ojos entrecerrados- No pienses mal, pequeñaja… -ella se comienza a reír, me coge de la mano y me empieza a guíar por la casa.

Cuando llego a su habitación, ella me suelta y sale corriendo. La sigo con la mirada y me comienzo a reír al ver que hay una pared que está plagada de pósters nuestros. Tiene mínimo veinte pósters y en seis salgo yo solo. Al ver que comienza a quitarlos, me acerco a ella y la agarro.
-     ¿Por qué los quieres quitar? –le digo girándola para que me mire. Está muy sonrojada.
-     Me da vergüenza. Parezco una obsesionada, sobretodo contigo… Se me olvidó quitarlos… -dice bajando la mirada al suelo sonrojada. Yo me comienzo a reír.
-     ¿De verdad crees que voy a pensar eso de ti por ver que tienes pósters de nosotros? Noemí, eres directioner, es normal que tengas pósters. Además, en este salgo muy guapo… -digo riéndome mientras señalo un póster que hay mío. Ella se comienza a reír.
-     Tú siempre sales guapo, bobo… -dice despeinando mis rizos.
-     Tendrías que ver mi cara por las mañanas. Ahí no salgo guapo –digo yo riéndome.
-     La veré. Y estoy segura de que me gustará tanto o aún más que la de ahora. Si eso es posible… –dice ella sonriéndome. >>Definitivamente, es perfecta<<



Narra Zayn
La coloco la venda y en un impulso, la beso la mejilla >>Dios, es preciosa. Y ese vestido le sienta genial. Es tan especial…<< Me quedo mirándola y sonriendo como un tonto >>Menos mal que lleva la venda y no me ve<< Miro el reloj y veo que ya son las siete y media de la tarde. Dentro de nada comenzará a anochecer, así todo será más romántico. Después de algo más de diez minutos (debido al tráfico), llegamos al lugar. El chófer nos abre la puerta, salgo y ayudo a Patri a salir, sujetándola de las manos. Le digo unas cosas al chófer y luego entramos dentro del edificio y subimos al ascensor. La tengo sujeta con una mano de la cintura y con la otra de la mano acercándola a mí:

-     ¿A dónde vamos? –me pregunta ella intrigada.
-     Ahora lo verás –la respondo mirándola. El ascensor, después de un tiempo, llega a la última planta, el ático. Las puertas se abren y salimos del él. Estamos frente a una puerta:
-      Princesa, por favor, no mires nada. ¿Vale? Espérame aquí un momento. No te muevas ni te quites la venda. Y no preguntes, ahora lo verás -le digo algo nervioso. Ella asiente y entro un momento. Hago una cosa que dejé para lo último y salgo de nuevo- Ya, ¿estás lista? –la pregunto sonriendo.
-     Sí, desde hace mucho. Me tienes con una intriga… -me responde sonriedo.

La agarro de la cintura y la llevo dentro. Cuando hemos andado unos pasos, la paro. En cuanto le quito la venda, ella pone una cara increíble de sorpresa.
-     Aw… Zayn. ¿Qué… qué es todo esto? –me pregunta mirando todo a su alrededor. En la sala hay un camino de rosas y velas, que llevan hasta una enorme terraza. Toda ella está decorada con velas encendidas y pétalos de rosas rojas rodeando la mesa y todo el camino. En la mesa está todo lo necesario para una cena romántica y el camino de rosas, la rodea formando un corazón.
-     ¿No te gusta? –le pregunto preocupado.
-     Sí, claro que me gusta. Es perfecto. Dios, no me gusta, ¡me encanta! –dice ilusionada, con los ojos algo húmedos- Pero… ¿por qué todo esto? –me dice mirándome interrogante.
-     Para demostrarte lo especial que eres para mí. Bueno, ven –le digo cogiéndola de la mano. Pasamos los dos juntos por el camino de rosas y velas y llegamos a la terraza. Nos acercamos a la barandilla. Desde ahí se puede ver casi todo Londres, ya que estamos en la azotea de uno de los edificios más altos-
-     Qué vistas más increíbles. Es precioso todo esto. Zayn, gracias por traerme aquí. Pero aún no entiendo muy bien, ¿por qué? –me pregunta mirándome a los ojos. Y luego vuelve de nuevo la vista hacia todo aquel maravilloso lugar. Ya está casi oscuro, aunque aún se ve un poco de la puesta de sol.
-     Porque te lo mereces. Te mereces esto y mucho más. Eses una chica maravillora y, lo irás entendiendo durante la noche –le contesto con un sonrisa.

Después, disfrutamos juntos de estas preciosas vistas. No podría haber un día mejor que el de hoy, a su lado. Después de un rato en silencio, giro mi cabeza hacia ella para mirarla. Para ver esa preciosa sonrisa y ver cómo el viento londinense le mueve el cabello. Esas vistas son aún mejores que las de la ciudad.
-     Zayn, ¿qué me miras? ¿tengo algo? –me pregunta sacándome de mi embobamiento. Yo me sonrojo.
-     No, claro que no. Bueno sí… que… eres perfecta –le digo mirándola a los ojos. Esos ojos tan increíbles.
-     No es para tanto –me dice riéndose. Después escucho sonar el timbre del ático.
-     Linda, espera aquí un momento –le digo sonriendo.


Ella asiente y vuelve a mirar el paisaje. Me cuesta separarme de ella un solo segundo, pero me dirijo a la puerta. La abro y veo a los cocineros que contraté. Los dejo pasar y se van directos a la cocina a hacer la cena. Yo me dirijo de nuevo a la terraza y, desde la entrada la observo unos instantes con una sonrisa inevitable en mi cara. Después me acerco a ella por detrás y la agarro por la cintura:
-     Si te vieras como te veo yo. Desde aquí, tan linda… -la susurro sin ninguna vergüenza. Con ella me siento tan agusto... Quiero estar siempre con ella. Noto que se sonroja un poco.
-     Dios, Zayn. Eres perfecto, en serio. Eres tan mono… Cómo no voy a confiar en ti –me dice ella con una sonrisa tímida. Yo escucho esas palabras con una sonrisa de felicidad.



Narra Noemí
Harry se me queda mirando con esa preciosa sonrisa que tanto me gusta. Después se acerca a mí, me agarra suavemente de la cintura acercándome a él y me da un dulce y apasionado beso. Yo le respondo encantada al beso. Rodeo su cuello con mis brazos y me pongo de puntillas para poder acercarme más a él. Harry, al ver mi gesto, no puede evitar una risilla sobre mis labios. Yo reacciono dándole un pequeño mordisco en el labio inferior:
-     Mi enana… -dice separándose de mí y acariciando cariñosamente mi mejilla. Yo cierro los ojos para disfrutar de su contacto, de las sensaciones que él me provoca.
-     Te quiero, mi gigante… -le digo en un susurro, abriendo los ojos.
-     Yo más –me dice con esa sonrisa traviesa que hace que me sienta en el cielo.
-     No lo crees ni tú –digo riéndome- Bueno, ¿qué te apetece hacer? –le digo sonriendo.
-     Pues… la cama tiene pinta de ser muy cómoda –me dice sonriendo. Al ver la cara que pongo, se comienza a reír- No piensas mal, enana, no pensaba hacer nada. ¿Podríamos ver una peli ahí, en tu camita? –dice él sonriendo inocentemente. Yo enseguida me río.
-     Claro que sí. ¡Una de amor! Para dar envidia a la protagonista de la película, porque tengo el mejor novio del mundo –digo dando un saltito de alegría.
-     Olvidaste el más sexy… -dice riéndose.
-     Uhm…  te voy a enseñar a Mario Casas, lo mismo luego no piensas lo mismo –le digo para picarle. Al ver la cara que pone, no puedo evitar reírme- Es imposible ser más sexy que tú. Bueno, sólo hay cuatro personas que te pueden igualar -al ver la cara que pone, se me escapa una pequeña risita- Y para mí, aún así, tú eres más sexy… -digo pensando en los chicos.
-     Eres demasiado malvada conmigo… -dice riéndose- ¿Qué película te apetece ver?
-     Mmm… ¡Peter Pan! –digo sonriendo ilusionada.
-     ¿Peter Pan? El de las películas de Disney es Liam –dice levantando una ceja.
-     Bien, entonces, si quieres llamo a Liam –digo yendo a por mi móvil. Él enseguida me coge de la cintura y me carga como un saco de patatas.
-     ¿A dónde crees que vas? Me da igual qué película ver, si es contigo, me da igual qué hacer –dice acercándose, conmigo en brazos, a la cama. Cuando llega, me deja suavemente en ella.
-     Está bien, pero si no me sueltas, no puedo ir a por la peli… -digo sonriendo traviesa. Él me mira sonriente y se tumba a mi lado.
-     Uhm… es una idea tentadora… -dice acariciándome por la parte baja de la espalda. Él está tumbado a mi lado y yo, en sus brazos.
-     Ahora en cuanto ponga la película, nos volvemos a tumbar así. Pero además, tengo hambre… -digo poniendo ojitos.
-     Cada vez te pareces más a Niall, comilona. –dice dándome un beso y, a continuación, separándose de mí.
-     Puede que tengas razón. Pero también tengo hambre de ti –digo mordiéndome la lengua divertida.
-     Será mejor que vayamos a por la película porque si no, yo sí que te voy a comer, enana –dice levantándose y ofreciéndome sus manos para ayudarme a levantarme. Yo hago caso omiso de sus manos y me pongo de pie en la cama.
-     Já, ¿ahora quién es el enano? –digo poniendo los brazos en jarras.
-     Tú, sigues siendo igual de enana –dice riéndose- Anda, súbete a mi espalda –me dice girándose. Yo me subo a su espalda y rodeo su torso con mis piernas y su cuello con mis brazos- Eres como un pequeño monito… -me dice comenzando a andar. Yo le doy un beso en el cuello, que le provoca un pequeño escalofrío. Yo me comienzo a reír. Cuando vamos por las escaleras, se para- ¿Dónde está la película?
-     Está en el salón –le respondo riéndome. Él empieza de nuevo a andar y en dos minutos estamos en el salón. Me bajo de su espalda, voy corriendo a por la película y vuelvo a su lado.
-     Ya solo nos queda algo de comer… -digo entrelazando mis dedos de la mano con los suyos.

Le guío por la casa de nuevo y llegamos a la cocina, donde está Abbie. Harry, al verla, me suelta vergonzosamente la mano y la saluda educadamente. Yo me río y pongo una bolsa de palomitas en el microondas. Mientras se hacen, hablamos tranquilamente con Abbie y, a la vez, preparo también algo de beber. En cuanto las palomitas están hechas, las echo en un recipiente y Harry coge la bandeja con la bebida y las palomitas. Nos despedimos de Abbie y nos vamos a mi habitación.

domingo, 7 de octubre de 2012

Capítulo 32: La "fiesta"


Narra Noemí
Cuando llegamos a casa, está nuestro padre en el sofá viendo la tele:
-    ¡Hola papi! –le digo acercándome a él, dándole un beso en la mejilla y sentándome a su lado. Mi hermana se queda en la puerta.
-    Hola chicas, ¿qué tal lo habéis pasado hoy? –dice él sonriendome a mí y después mirando a mi hermana.
-    Hola. Pues… bien… -dice mi hermana algo incómoda. >>Al menos está haciendo el esfuerzo de ser amable con él<<
-    Me alegro, chicas. Oye, Noemí, ¿tienes que contarme algo del chico de esta mañana? –dice mi padre mirándome sonriente, con una ceja levantada. Yo me sonrojo y él se ríe divertido.
-    Es… es Harry… Mi… novio… -digo sonrojada.
-    ¿Novio? –dice riéndose- Lleváis poco más de un mes aquí y ya te has buscado novio –dice riéndose aún- Me lo tendrás que presentar más adelante, eh –dice mirándome, poniéndose serio. Yo asiento sonriente- Patri, acércate –dice mirando a mi hermana. Mi hermana se acerca y se queda mirándole, enfrente de él- Tengo algo para ti –mi hermana le mira con cara de sorpresa y yo igual. >>¿Se habrá acordado de su cumpleaños?<<
-    Eh… ¿el qué? ¿por qué? –dice ella levantando las cejas.
-    Es tu cumpleaños… Lo mismo pensabas que se me habría olvidado… Venid, el regalo está abajo –dice levantándose del sofá.

Yo me levanto y nuestro padre comienza a andar. Mi hermana y yo nos miramos y le seguimos. Llegamos a una puerta (por la que nunca habíamos pasado), la abre y vemos unas escaleras que bajan. >>Ah, que hay una planta más abajo… No me extraña, esta casa es gigantesca. A este paso, descubrimos pasadizos secretos o algo. Cada día me sorprendo más<< Bajamos varios tramos de escaleras y llegamos a una especia de garaje enorme y cuando digo enorme, es absurdamente grande. Y, ahí hay dos coches. El de nuestro padre y otro, tapado con una especie de lona.
-    ¡Sorpresa! –dice poniéndose al lado del coche tapado con la lona.
-    ¿Qué… qué significa eso? ¿Qué es? –dice mi hermana algo nerviosa.
-    Compruébalo tú misma –dice apartándose para darle paso a mi hermana. Ella se acerca y quita la lona. Debajo de ella hay un coche absolutamente increíble- Pero… ¿y esto? –dice ella mirándole, separándose un poco del coche.
-    Es tu regalo de cumpleaños. Cumples dieciocho años y, ¿qué mejor regalo para celebrar que eres mayor de edad que uno con el que, cuando te saques el carnet, tendrás más libertad? –le responde él sonriendo amablemente.
-    Pero… no, gracias… No lo puedo aceptar. No lo considero necesario, no puedo… -dice ella bajando la mirada al suelo.
-    Eh, Patri, es tu regalo de cumpleaños, por favor, acéptalo –dice él mirándola.
-    Pero es que no puedo. ¡Ni siquiera tengo carnet! ¿Para qué quiero un coche si no lo puedo conducir? -dice ella confundida aún.
-    Sé que no tienes carnet. Por eso, me he tomado la libertad de matricularte en una academia para que aprendas a conducir. No tiene fecha de inicio, puedes empezar cuando quieras… Pero, por favor, aceptalo. Me haría feliz que aceptaras al menos un regalo sin que me lo rechaces un montón de veces… -dice con un tono de voz que demuestra que le duele lo que ella hace. Mi hermana, al oír aquello, se queda callada unos instantes, dudando.
-    Es-está bien… Gracias… -dice sonriendo algo tímida.
-    ¿De verdad? ¡Oh, gracias, Patri! ¿Te gusta este coche? Si no te gusta, podemos ir mañana y elijes el que quieras… -dice sonriendo feliz.
-    No, no, gracias…. Es genial… Me encanta el coche… -dice mi hermana sonriéndole. Esta vez, de corazón, sin tener que fingir.



Después de eso, mi padre nos dice que nos vayamos ya a dormir, ya que son las doce y media de la noche. Nos vamos los tres a la planta en la que están nuestras habitaciones y nos despedimos. Yo entro en la mía, me cambio de ropa y me meto en la cama. Miro mi móvil y tengo un mensaje de Harry, deseándome las buenas noches. >>Es increíble. Siempre está pendiente de mí. Es imposible no quererle…<< Le respondo al mensaje, me tapo y apago la luz, quedándome dormida en la cama casi instantáneamente.



Narra Patri
Noto que entra luz por la ventana y me está dando en la cara. Me restriego los ojos un poco y cojo mi móvil. Veo que son las once y media, así que me estiro y me quedo un rato más tumbada, mirando hacia el techo. Después de un rato así, decido levantarme y voy al baño. Me lavo la cara, salgo de mi habitación y voy a la de mi hermana. Está despierta, tumbada en su cama:
-    ¡Buenos días! –le digo sonriendo. Ella me mira con una sonrisa.
-    ¡Hola! –me dice incorporándose.
-    ¿Nos vamos a desayunar? –le pregunto. Ella asiente y se levanta de la cama. Salimos de su habitación y bajamos a la cocina, donde está Abbie. La saludamos y nos sirve el desayuno.
-    Nunca pensé que papá se acordaría de mi cumpleaños y, mucho menos, que me regalaría un coche –le digo a mi hermana dando un sorbo a mi café. De repente se me ocurre algo- ¿No se lo habrás dicho tú, no? –le digo con los ojos entrecerrados.
-    No, te prometo que a él no le dije nada. Y, además, es nuestro padre. ¡Normal que se haya acordado! –me dice sonriendo. Después bebe un poco de su leche y yo me la quedo mirando, pensando en lo que me ha dicho.

Cuando terminamos de desayunar, mi hermana se va al salón a ver la tele y yo decido bajar al garaje de nuevo, a echar una mejor ojeada al coche. A mi regalo de cumpleaños, aún sin poder creerme que ese cochazo sea mío. Cojo las llaves del coche y bajo. Al llegar al garaje, observo mi coche por fuera y, después, lo abro para verlo por dentro. Me meto en la parte del conductor y comienzo a mirar todos los detalles sin entender mucho para qué es cada cosa. Después de mirar todos los detalles, salgo del garaje y subo de nuevo.



Narra Harry
Me despierta Zayn a las doce de la mañana zarandeándome:
-    Vamos, Harry, que tienes que ayudarme a elegir el regalo para Patri –me dice Zayn mientras me sigue zarandeando.
-    Oh… déjame cinco minutos más, por favor… -digo yo tapándome la cara con la almohada.
-    No, Harry, que hasta que te arregles y todo nos dan las tantas. Y quiero estar con ella toda la tarde… -dice levantándose y poniéndose de cuclillas mientras me aparta la almohada de la cara.
-    Son solo cinco minutos, Zayn. Luego te miras cinco minutos menos al espejo y punto… -le digo yo mirandole medio dormido.
-    Está bien, como quieras. Entonces llamo a Noemí para hablar con ella –me dice levantándose. En cuanto oigo que nombra a Noemí, me levanto instantáneamente.
-    ¡NO! ¡Yo hablo con ella primero! –le digo quitándole mi móvil de las manos, para que no la llame.
-    Sabía que eso no fallaría… -dice riéndose. Yo le fulmino con la mirada, me siento en la cama y comienzo a llamar a Noemí.
-    ¿Sí? –responde ella.
-    Hola, princesa. ¿Qué tal has dormido hoy? –le digo sonriendo al oír su voz- A mí me ha despertado el pesado de Zayn… -sigo diciendo mirando a Zayn.
-    Pues muy bien. Estaba agotada del día en la playa… -dice riéndose- ¿Y por qué te ha despertado él? –me pregunta.
-    Mejor habla con él y que te cuente. Luego hablo contigo –le digo a Noemí. Le paso el móvil a Zayn, que le cuenta lo que tiene pensado. Después de diez minutos o así, vuelvo a recuperar mi móvil- ¿Qué te parece si como ellos se van a ir, hacemos algo tú y yo solos? –digo sonriendo, mordiéndome la lengua.
-    Pues me parece peeerfecto. ¿Qué te apetece hacer? ¿Quieres venir a casa y hacemos algo aquí? Así las fans no te agobian ni nada… Y no hay paparazzis. Además, mi padre hoy tiene una reunión y se ha tenido que ir. No viene hasta mañana por el mediodía. Por si te daba corte que estuviese en casa o algo… No pienses mal, eh –dice riéndose. Me comienzo a reír al oír lo último que me dice.
-    ¿Por qué he de pensar mal? Si yo soy muy inocente… -digo poniendo cara de inocente. En ese momento llega Zayn y comienza a darnos la plasta para que colgemos. Nos despedimos y quedo con ella a las seis y cuarto en su casa. Después me comienzo a vestir y a la una de la tarde, salimos de casa para ir en busca del regalo para Patri.



Narra Zayn
Salimos Harry y yo de casa y nos montamos en su coche. Vamos charlando por el camino sobre lo de hoy y, después de quince minutos, llegamos a una joyería. Harry aparca, salimos del coche, entramos en ella y nos acercamos a la dependienta que hay en el mostrador:
-    Buenos días, ¿les puedo ayudar? –nos pregunta ella amable y educadamente con una sonrisa.

Yo le comienzo a explicar lo que tengo pensado para Patri y ella me aconseja y me enseña varios modelos. Después de más de media hora de dudas, Harry me ayuda a decidirme por uno. Cuando lo pago, salimos de la tienda y nos dirigimos a hacer un par de cosas más que me faltan. Después nos dirigimos a casa de nuevo y, al llegar, comemos algo que había preparado Liam. Después alquilo el lugar para la sorpresa y comienzo a prepararme. Me pongo un traje y me peino. Cuando estoy listo, Harry me acompaña en coche al lugar alquilado y en unos cuarenta y cinco minutos ya está todo preparado. Montamos de nuevo en el coche, yendo de camino hacia dónde tengo la primera sorpresa para Patri. Sólo me queda media hora para verla y me empiezo a poner nervioso, muy nervioso:
-    ¿Y si no le gusta? –le pregunto a Harry de repente. Él se ríe mientras conduce.
-    Claro que le gustará, Zayn, tranquilo. Ya verás como todo sale genial –me dice tranquilizándome.

Yo respiro hondo y me relajo un poco. Comienzo a pensar en ella, en el momento en el que estaré a solas con ella. Después de quince minutos, llegamos al lugar que indiqué. Ahí hay una gran limusina de color negro. Harry se va y yo me acerco a hablar con el conductor de la limusina para darle las indicaciones. Después me monto en la limusina y a los diez minutos ya estamos enfrente de casa de las chicas. Salgo de la limusia y llamo a duras penas, ya que estoy muy nervioso, al timbre de la casa.



Narra Noemí
En cuanto dejo de hablar con Harry, pienso algo para que mi hermana se arregle. Ya tengo una idea. En ese momento llega mi hermana:
-    ¿Qué, viste el coche? –le digo a mi hermana sonriéndola. Ella asiente y se sienta a mi lado.
-    Sí. Aún no me creo que me lo regalase… Bueno, ¿qué hacemos? –me pregunta mirándome. Yo sonrío.
-    Me ha llamado Hazza. Hoy Simon ha organizado una fiesta y les ha invitado a ir y ellos, nos han invitado como acompañantes. Zayn no te ha podido llamar porque estaba ocupado haciendo unas cosas, por eso me ha pedido que te lo diga a ti también. ¡Vamos a ir a una fiesta chic! –le digo saltando de alegría. >>Menos mal que se me da bien actuar<<
-    Ah, ¿sí? Pues… no me apetece mucho. Que vergüenza… -me responde ella sonrojándose.
-    Patri, no empieces. Vamos a ir las dos con Sele, Cate y Lucy y los chicos y, ¡nos lo vamos a pasar genial! Zayn viene a por ti a las seis y a los quince minutos vendrá Harry a por mí. Vamos por separado, por lo que parece… -le digo a mi hermana inventándome las cosas más o menos sobre la marcha. Soprendiéndome con mi capacidad de improvisar.
-    ¿Por separado? Uf, no, Noemí, por favor, no me dejes ir sola –me dice ella insegura.
-    ¡Eh, no vas sola! Irás con Zayn y no hay más que discutir –le digo riéndome al ver su cara. Ella se queda callada sin decirme nada.

Pasamos la mañana viendo la tele y jugando a la wii y, a las tres y media comemos. Como nuestro padre está en la reunión, comemos nosotras dos solas. En cuanto terminamos, a las cuatro y diez, nos vamos a arreglar. Mi hermana se mete en la ducha y yo elijo algo que ponerme. >>Tengo que fingir que voy a ir yo también. Así que me toca arreglarme<< A las cinco menos cuarto, voy a la habitación de mi hermana con el albornoz puesto y una toalla en el pelo. Ella está mirando su armario, también con el albornoz y una toalla en el pelo. >>Que situación más… coincidente. Si supiese lo que la espera…<< Ella me enseña varios vestidos que tenía ya de España y yo la ayudo a elegirlo. El elegido es un vestido morado, muy ceñido y con pedrería. 




Una vez teniendo elegido el vestido, mi hermana se ondula el pelo. Después de algo más de media hora, ya está peinada. Se pone el vestido y los zapatos, unos tacones altos de aguja, a juego con el vestido. Yo me pongo el vestido para aparentar que voy a ir. Me pongo este:



Mi hermana comienza a maquillarse y a ponerse nerviosa. Tiene miedo a caerse por los nervios o algo. >>Si ella supiese…<< A las seis en punto, suena el timbre de la puerta.