Narra
Harry
Cuando terminamos de comer,
Mario, Noemí y yo seguimos hablando durante bastante rato hasta que,
finalmente, él tiene que volver a irse a trabajar. Se despide de nosotros y se
marcha:
- ¿Ahora qué te apetece hacer? –pregunto a Noemí acercándola
a mí. Ella me da un beso y sonríe.
- ¿Damos otro paseo por Londres? ¡Quiero ver más cosas!
¡Enséñame tus partes favoritas de Londres!
- Mmm… Está bien, ya sé donde llevarte. Después de
enseñarte lo que quiero, te invito a cenar, ¿quieres? –la pregunto. Ella niega
con la cabeza.
- ¡No, no y no! ¡Esta vez te invito yo! Como me digas
que no, te robo la cartera para que no puedas pagar tú –dice sonriendo
traviesa. Yo me río.
- Bueno, ya veremos… ¿Necesitas algo o nos vamos ya?
–la pregunto. Ella se levanta y yo hago lo mismo.
- Sí, me voy a arreglar un poco –responde. Vamos a su
habitación y ella se dirige a su armario. Yo me siento en su cama y la observo.
Coje una falda rosa pálido, una blusa blanca y unas manoletinas del mismo color
que la falda- Ahora vengo, no tardo –me dice y desaparece. Vuelve pasados algo
más de diez minutos, también algo maquillada. Yo me levanto de la cama y me
acerco a ella.
- Princesa, recuerda: “Don’t need make up, to cover up…
Being the way that you are is eno-o-ough” –le canto al oído. Ella sonríe y me
da un beso.
- No entiendo cómo puedes ser tan perfecto… -me dice
coqueta- Cómo pude tener tanta suerte de conocerte, de enamorarte… Eras mi
ídolo, mi amor imposible… Y míranos ahora… La loca Directioner saliendo con su
ídolo… -me susurra sonriendo. Yo me río al oír lo último.
-Y tú eres la chica que
he estado buscando toda mi vida. Y bueno, mi pequeña Directioner y ahora, mi
princesa –la susurro y después la doy un beso en la frente- ¿Nos vamos ya,
pequeña? –ella asiente. Salimos de la casa y montamos en mi coche. Tras veinticinco
minutos, llegamos al Emirate AirLine. Un teleférico que recorre el Támesis por
encima.
Ya son las siete de la
tarde, por lo que está comenzando a anochecer. Disfrutamos de las vistas y del
anochecer montados en el teleférico y cuando bajamos de él son ya las ocho y
media pasadas. Montamos de nuevo en el coche y la llevo al restaurante “Tate
Modern”, conocido por sus espectaculares vistas desde el Támesis hasta la Catedral de St. Paul.
Pedimos mesa y nos sentamos
en ella. Miramos la carta y cuando viene el camarero, pedimos para cenar.
Mientras nos traen la cena, yo le voy diciendo a Noemí qué son todos los lugares que se
ven desde el restaurante y le cuento la historia que me sé de los monumentos,
etc. Una vez nos traen la cena, comenzamos a comer mientras charlamos
tranquilamente. De fondo hay una música clásica muy relajante. La verdad es que este
restaurante es muy bonito y acogedor y las vistas son realmente increíbles.
Cuando terminamos de cenar, pagamos la cuenta a medias Noemí y yo y salimos del restaurante. Son casi las once de la noche y apenas hay gente en la calle. De repente me doy cuenta de que me he dejado la chaqueta en arriba en el restaurante:
Cuando terminamos de cenar, pagamos la cuenta a medias Noemí y yo y salimos del restaurante. Son casi las once de la noche y apenas hay gente en la calle. De repente me doy cuenta de que me he dejado la chaqueta en arriba en el restaurante:
- Noemí, espérame aquí. Me
he dejado la chaqueta. No tardo –le digo. La doy un beso y
salgo corriendo.
Narra
Patri
Después de un par de minutos, veo entrar a un
montón de gente y Zayn se separa un poco de mí, acercándose a saludar a sus
primos y tíos. Noto que alguien toca mi hombro y me giro a mirar. Veo a Doniya
sonriéndome:
- Ven, vamos. No te quedes aquí parada y sola… -me dice cogiéndome del
brazo y acercándome al resto.
Ella comienza a saludar a todos y Zayn se gira,
me mira y agarra de la mano, comenzando a presentarme a todos. Después de un
rato saludando a su familia, puesto que son muchísimos, nos ponemos a hablar
entre todos. Dos de los tíos de Zayn y su padre se ponen a preparar la barbacoa
mientras el resto colocamos la mesa y charlamos. Veo a Zayn fumar un cigarro
junto a tres de sus primos, algo más apartados del resto. Yo me pongo a hablar
tranquilamente en el césped con sus primas y hermanas, hasta que se nos ocurre
una idea y entre todas nos acercamos a la manguera, comenzando a llenar globos
de agua:
- ¡¡¡Chicos!!! –gritan Waliyha, Aasia y Aaroosa al unísonoso cuando hemos llenado un montón de globos. Ellos se
giran a mirarnos y nosotras comenzamos a lanzárselos entre todas,
empapándolos. Ellos se quedan quietos de la sorpresa, mirándonos.
- Ah, ¿sí? ¡Os vais a enterar! –gritan Zayn y Jawaad comenzando a
perseguirnos, comenzando una batalla de globos de agua mientras los mayores nos
miran riéndose. Acabamos todos empapados.
- ¡Mira como me pusiste! –me dice Zayn sorprendiéndome por detrás. Yo me
giro con una sonrisa inocente.
- Me obligaron… -respondo sonriendo dulcemente. Él asiente mirándome con una
cara bastante graciosa, dando pasos hacia mí mientras yo los doy hacia atrás.
Finalmente me coge de la cintura y comienza a hacerme cosquillas- Zayn, para,
por favor –digo casi sin poder hablar de la risa. De repente llegan Safaa y
Sashaa y se tiran encima de Zayn.
- ¡Déjala en paz! –gritan las dos riéndose. Yo consigo levantarme del
suelo, dónde hemos acabado Zayn y yo por la el “pelea” de cosquillas. Zayn comienza a
jugar con su prima y su hermana, haciéndolas cosquillas a ellas también
- Sois unas traidosras, enanas –dice él riéndose. Yo me quedo
observándoles hasta que paran y comenzamos a secarnos un poco con algunas
toallas que nos da Trisha, ya que la comida está en la mesa. Mientras me seco,
Zayn se acerca a mí, cogiéndome de la cintura por detrás. Yo me giro sonriendo.
- ¿Te lo estás pasando bien? –me pregunta él sin soltarme. Yo asiento y
él me besa, hasta que escuchamos un carraspeo a nuestras espaldas.
- Eh, chicos… hay niños pequeños presentes, eh –dice su primo Jawaad
riéndose. Yo me sonrojo bastante y Zayn se ríe cogiendo a su primo del cuello
jugando. Seguido nos sentamos a comer, ya bastante más secos, mientras
charlamos entre todos.
Narra
Noemí
Cuando llevo un par de
minutos esperando a Harry en la calle, oigo un ruido semejante al de un bebé
llorando. Decido ir a ver qué es lo que pasa, puesto que suena cerca de mí.
Comienzo a caminar y doblo la calle. El ruido ahora es más fuerte. Sí, parece
ser un bebé. Sigo caminando y doblo otra esquina. Me doy cuenta de que estoy en
un callejón oscuro, sin salida. El ruido se ha detenido. La calle está
completamente en silencio y apenas se ve nada, no hay casi iluminación. Sólo
una farola a unos cinco metros de dónde estoy yo. Me giro para regresar al
lugar en el que me separé de Harry, pero de repente alguien me agarra por
detrás y me tapa la boca. “¿Cómo se le ocurre a tu amado dejarte por la noche
sola, indefensa?” oigo que me dice alguien al oído. Reconozco su voz al
instante, es Jake. Yo me retuerzo, intentando librarme de su agarre. “Shh,
preciosa, será mejor que no te retuerzas. Podría hacerte daño…” Me vuelve a
decir, esta vez al oído con una voz que denota diversión en su voz. Noto que
comienza a darme besos en el cuello y yo me intento apartar de él, pero me hace
daño al apretarme fuerte, impidiéndome moverme. Cuando sus labios comienzan a
bajar, consigo darle una patada y que me suelte. Salgo corriendo pero enseguida
me vuelve a coger.
- ¡¡¡HARRY!!! –consigo gritar antes de que Jake me
vuelva a agarrar y a tapar la boca. Me estampa contra la pared y comienza a
recorrer mi cuerpo con la vista.
- Vas muy sexy para desperdiciarlo… -me dice
después de mirarme de arriba a abajo. Yo me revelo, intentando soltarme y él me aprieta más
fuerte. Me sujeta las muñecas con una de sus manos y me obliga a subirlas por
encima de mi cabeza, de una forma tan fuerte que me hace daño. Suelto un leve
quejido, a pesar de que su mano me está tapando la boca y sigo retorciéndome intentando
soltarme, pero es imposible. Su fuerza es muy superior a mí. Me tiene sujeta
con una sola mano y ni siquiera consigo separarle un poco de mí. Se lanza a mis
labios y me besa con fervor, con furia, haciéndome daño. Yo intento separarme
de él, pero tengo la pared detrás de mí y a él delante, por lo que me resulta
imposible. Él parece enfurecerse al notar que yo no le respondo al beso y sube
la intensidad de sus besos, con furia. Noto sus manos descender por mi cintura,
separándome levemente de la pared para posar su mano libre en mi trasero y
apretarlo. Eso me enfurece. Le muerdo el labio para separarle de él y vuelvo a
gritar pidiendo ayuda. Él, enfadado, me da una bofetada. Mi cabeza gira por la
inercia del golpe que me ha asestado.
- ¡Estúpida! ¡No te atrevas a volver a morderme! –dice
enfadado. Después me arranca la camiseta de un tirón, dejándome en sujetador- Así
mucho mejor… -dice recorriendo mi cuerpo con la mirada, deteniéndose durante
más tiempo en mis pechos. Yo grito de nuevo, puesto que ha dejado de taparme la
boca para poder arrancarme la camiseta.
- ¡Socorro! ¡¡AYUDA!! –grito de nuevo, con la esperanza
de que Harry esté ya fuera y me esté buscando. Jake me estampa de nuevo contra
la pared, haciéndome daño con los ladrillos en mi espalda, y comienza a besarme con rabia. Primero besa mis
labios y luego pasa a mi cuello, donde le noto succionar con fuerza, con tanta
fuerza que me hace daño. Yo intento alejarle de mí, pero es inútil. Después
comienza a descender por mi cuerpo y yo comienzo a llorar al verme atrapada por él, al saber que no puedo hacer nada para liberarme.
- ¡HIJO DE PUTA! –oigo decir a alguien al principio del
callejón. A continuación se oyen unas pisadas que se acercan a nosotros corriendo.
Veo a Harry aparecer y lanzarse contra Jake, separándole de mí. Yo me caigo al
suelo, temblando y llorando aún. Harry comienza a pegar a Jake y él intenta
defenderse, pero el primer golpe que le ha dado Harry le ha dejado aturdido. Harry
le asesta un golpe tan fuerte que le tira al suelo para, a continuación,
agacharse sobre él y seguir golpeándole con furia:
- No vuelvas a tocarla, ni siquiera la mires o te juro
que la próxima vez te mataré –le dice él muy furioso. Yo ni siquiera puedo
moverme. Estoy tirada en el suelo, abrazada a mis piernas mientras observo la escena con lágrimas en los ojos y temblando. Me duelen las muñecas, el cuello, los labios, la mejilla en la zona que Jake me
ha golpeado y levemente la espalda. Me siento sucia e inmunda. Harry se acerca
a mí corriendo- Lo siento, lo siento, lo siento –me dice él. A continuación se
quita su chaqueta y me tapa con ella, puesto que estoy sin camiseta, para
después cogerme en brazos. Yo me agarro a él y me abrazo a su cuello, aún
temblando y con lágrimas. Harry comienza a andar rápidamente
conmigo en brazos. Cuando llega al coche, me posa de pie en el suelo, pero sin
soltarme ni un instante. Me mira preocupado mientras abre la puerta del
copiloto de su coche y me ayuda a sentarme.
Narra
Zayn
Cuando terminamos de comer,
recogemos entre todos y nos quedamos hablando tranquilamente mientras tomamos
café. Mis tíos hacen preguntas a Patri, poniéndola nerviosa, hasta que debido a
que comienza a hacer aire, los adultos deciden meterse en casa. Los “niños” nos
quedamos en el jardín hablando y jugando con música de fondo. Patri parece
haber conectado muy bien con mi familia y se la ve muy integrada en ella.
Seguimos allí hasta que a las ocho de la tarde, decidimos entrar en la casa
para cenar algo. Después de algo más de una hora y media, mi familia comienza a
despedirse de nosotros para marcharse a su casa. Una vez se han ido, yo me voy
a la cocina con mi madre, dejando a Patri con mis hermanas.
- Mamá, ¿te ayudo en algo? –le pregunto acercándome a
ella y dándole un beso en la mejilla.
- No, no hace falta –responde sonriendo- Hijo, Patri es
una chica increíble. Me alegro de que hayas encontrado a alguien como ella:
buena, dulce y bondadosa –dice ella mirando a Patri desde la cocina, que está
jugando con Safaa.
- Sí, mamá, es una chica increíbe… Y la quiero –digo
observando también a Patri con una sonrisa.
- Sí, se nota. Y ella también te quiere a ti –dice
riéndose mientras vuelve a concentrarse en limpiar la cocina. Le doy un beso de
buenas noches, vuelvo al salón y me acerco a Patri.
- ¿Vamos a mi cuarto? Así estaremos un rato a solas…
-le susurro. Ella asiente y se levanta.
Nos despedimos de mis hermanas y nos
subimos a la habitación. Patri se coge el pijama y se va al baño a cambiarse.
Yo me quito los pantalones y me tumbo en la cama, esperando a Patri. Cuando
llega, se sienta en la cama y me mira extrañada.
- ¿Qué pasa? –la pregunto mirándole. Ella niega con la
cabeza y sonríe.
- Nada, sólo que me extrañó verte con camiseta… Digo,
tu “pijama” es estar en bóxers –dice ella haciendo comillas con los dedos al
decir pijama. Yo me acerco un poco a ella y le paso mi brazo por detrás de su
cintura mientras comienzo a besarla. Ella me responde al beso efusivamente. Yo
me echo para atrás, tumbándome en la cama, con ella sobre mí.
- ¿Qué tal si me ayudas a quitármela? –la digo entre
beso y beso. Ella se ríe y me besa. Instantes después noto sus manos agarrando
mi camiseta y tirando de ella. Yo levanto los brazos para que me la quite y
después saco la cabeza. Ella tira la camiseta al suelo y sigue besándome. Me
giro en la cama, poniéndome sobre ella, tomando el control de la situación-
¿Mejor así? –la pregunto sentado a horcajadas sobre ella. Ella se ríe y
asiente. Comienzo a acariciar su espalda mientras sigo besándola. La cosa
comienza a subir de temperatura y ella separa su cara un poco de mí.
- Zayn… estamos en tu casa –me dice a duras penas. Yo
asiento y vuelvo a besarla. Ella se ríe y se escapa de entre mis brazos- Zayn…
tus padres y tus hermanas están en este piso… Es una falta de respeto y…
además, no creo que quieras arriesgarte a que nos pillen… -dice ella
mordiéndose los labios juguetona. Yo sonrío y tras unos instantes, asiento.
- Está bien… Ven aquí –la digo tumbándome en la cama y
abriendo mis brazos para abrazarla. Ella se tumba a mi lado y yo la rodeo con
mis brazos y la doy un beso en la frente. Nos quedamos unos instantes en
silencio, pero hay una duda que ronda por mi cabeza- Oye, Patri, ¿puedo
preguntarte algo? –le pregunto mirándola. Ella asiente con la cabeza- Verás…
Tú… ¿has mantenido relaciones sexuales? Si no quieres, no me respondas… -le
pregunto algo cohibido por la pregunta. Ella se sonroja.
- Eh… sí –me responde ella tímidamente- Perdí la
virginidad con mi anterior novio, Carlos… -me responde ella. Al oír aquello,
noto que me atenazan los celos. Celos de su antiguo novio- Estuvimos juntos
durante siete meses. Perdí la virginidad cuando llevábamos seis y… casi al mes
siguiente, él me dejó… -me responde ella. Por su tono de voz, noto que ella lo
pasó mu mal.
- Lo siento… No debería haber preguntado… -le digo
abrazándola fuerte- Le haría pagar a ese cabrón lo que te hizo…
- No, ya da igual… Está superado. Fue hace más de ocho meses.
Ya me da igual. Sólo te quiero a ti… -me responde ella. Yo sonrío y la beso.
Después seguimos hablando hasta que los dos caemos dormidos.
Narra
Harry
Conduzo rápidamente hacia
casa, temblando de la rabia que contengo. Aparco el coche en el garaje y me
bajo de él. Voy corriendo y abro la puerta de Noemí, que ha estado callada durante
todo el trayecto. La ayudo a salir del coche y vamos rápidamente a mi
habitación. Cierro la puerta y la veo sentada en el suelo, abrazada a sus
piernas y temblando. Al verla así, se me cae el mundo a los pies. Me siento a
su lado y la abrazo. Comienzo a acariciar su pelo para calmarla:
- Lo siento, pequeña, de verdad, lo siento. No debí
dejarte sola, lo siento –digo mirándola preocupado. Ella niega con la cabeza.
- No, Harry, fue mi culpa. No debería haberme movido.
Soy una estúpida, me lo merezco –responde ella con la voz temblorosa. Yo me
tengo que contener para no comenzar a destrozar toda mi habitación. Agarro a
Noemí la cara suavemente y la acerco a mí.
- No vuelvas a decir eso, jamás. Tú no te mereces lo
que ese cabrón te ha hecho y lo que estaba a punto de hacerte. No me quiero
imaginar de lo que ese… bicho inmundo habría podido hacerte –le susurro.
Ella comienza a llorar de
nuevo y se abraza a mí. Yo la abrazo fuerte, intentando calmarla. Tras mucho
tiempo así, ella consigue calmarse un poco y se separa de mí. Ya no llora, pero
sigue temblando. De repente miro su cuello y veo que tiene un gran moratón en
él. No, no es un moratón. Es… ag, ¡Dios, le ha hecho un chupetón! Respiro hondo
para no perder los estribos. Cierro los ojos y suspiro.
- ¿Por qué haces eso, Harry? ¿Qué me pasa? –me pregunta
en voz baja y temblorosa, tocándose donde yo aún tengo la vista, en la gran
marca que tiene ella en el cuello. Veo que tiene una mejilla muy colorada y
marcas de las manos de ese hijo de puta en sus muñecas. Vuelvo a respirar
hondo.
- Nada… ¿Estás bien, Noemí? –ella baja la cabeza- Vale,
soy idiota, ya sé que no estás bien. Me refiero a si te ha hecho algo aparte
de… aparte de… -no consigo terminar la frase. Ella comienza a llorar de nuevo,
mientras niega con la cabeza.
- No, no, no… Sólo quería besarme. Tal vez algo más. No
lo sé, Harry. Ha pasado todo muy rápido. Yo… creo que se ha enfurecido porque
yo me negaba y le intentaba impedir que siguiese… Él cada vez que intentaba
oponerme se enfurecía más… Me… me dio una bofetada y… -ella no puede acabar la
frase porque vuelve a ponerse a llorar.
- Ya, tranquila, tranquila… Cálmate, shh –la digo
abrazándola. La cojo en brazos y la llevo hasta la cama. Noemí se mete en ella
y yo cojo su móvil. Mando un mensaje a su padre haciéndome pasar por ella y le
digo que se va a quedar a dormir en casa de Lucy. Después me meto en la cama,
abrazo a Noemí y comienzo a acariciarle suavemente el pelo.
- Harry, gracias por salvarme… -me dice mirándome cuando ha vuelto a calmarse un poco.
Tiene los ojos rojos de haber llorado. Yo la abrazo fuerte.
- Noemí, te prometí que siempre estaría para protegerte
y… he estado a punto de romper mi promesa. No debería haberte dejado sola…
- No, Harry, yo fui la que se alejó cuando te fuiste.
Pero es que… me pareció oír a un bebé llorando… -me dice mirándome confusa. Yo
no respondo, sencillamente la abrazo fuerte- Harry… por favor, no le digas nada
a mi hermana de… de esto. No quiero que lo sepa. No va a servir de nada,
excepto para darnos problemas… Por favor… -me suplica mirándome preocupada. Yo
niego con la cabeza.
- Noemí… No me puedes pedir que haga como que ese
cabrón no ha intentado hacerte nada. ¡Tenemos que denunciarlo! –ella niega con
la cabeza. Noto que se está volviendo a poner nerviosa- Bueno, bueno… shh…
tranquila –le digo acariciándola- Ahora cálmate e intenta dormir. Mañana ya lo
hablamos, ¿vale, princesa? Duérmete. Yo estaré junto a ti toda la noche,
abrazándote –le digo. Ella asiente y se acomoda en mis brazos, apoyando su
cabeza en mi pecho. Yo comienzo a susurrarle canciones para que se duerma
mientras le acaricio el pelo. Finalmente y tras más de veinte minutos así, se
queda dormida.Vuelvo a observar, conteniendo mi furia, sus marcas. Tiene
pequeñas heridas en las muñecas, la rojez de su mejilla casi ha desaparecido,
pero el chupetón del cuello está muy colorado >>Te arrepentirás de
haberle hecho esto, hijo de puta<<
- Lo siento muchísimo, pequeña –susurro mirando a
Noemí. Continúo acariciando su pelo hasta que acabo durmiéndome yo también, sin
soltarla en ningún momento.


No hay comentarios:
Publicar un comentario