lunes, 18 de marzo de 2013

Capítulo 51: Parezco un ladrón



Narra Patri
Cuando Harry y Noemí se van, recogemos la caravana y después Lou la arranca, camino a Londres. Mientras, todos hablamos y escuchamos música. Ha sido un buen fin de semana.
Cuando llegamos a Londres, vamos a casa de los chicos primero a dejar todas las maletas y después Lou y Sele van a dejar la caravana. Los demás quedamos con ellos en media hora en
“St James's Park” así que vamos dando un paseo para ir a él. Por el camino nos paran algunas Directioners para hacerse fotos con Niall, Liam y Zayn. Cuando llegamos al parque, esperamos un rato a Sele y Lou y cuando llegan, entramos en él. Después de un rato caminando, yo comienzo a hacer fotos
 



Después de ver el parque, que es enorme, son las ocho y media así que salimos de él y nos internamos en la zona comercial de Londres. Damos una vuelta por las tiendas, parando de vez en cuando por las Directioners y cuando son las nueve y cuarto, entramos en un restaurante para cenar. Los camareros en seguida saludan a los chicos y nos dan una mesa para ocho. Nos sentamos y mientras esperamos la cena, hablamos, como siempre:
- ¿Qué tal el finde? ¿Te ha gustado lo que os hemos enseñado, Patri? –pregunta Liam mirándome. Yo asiento contenta.
- Sí, todo es precioso. Muchas gracias por este finde tan bueno, chicos –digo en voz alta y después bajo la voz y miro a Zayn- sobretodo a ti, amor –le digo para después darle un beso.

A continuación nos traen la cena y comenzamos a cenar entre risas y tonterías. Al terminar, pagamos la cuenta, salimos del restaurante y vamos dando un paseo tranquilamente todos juntos, pero cada pareja a los suyo:
- Princesa… -me llama la atención Zayn. Yo le miro- ¿Te gustaría conocer a mi familia? –me dice con una sonrisa. Yo asiento algo tímida.
- Sí, pero… -digo algo nerviosa.
- Pero… -dice Zayn incitándome a continuar, puesto que me he quedado callada.
- ¿Y si no les caigo bien, Zayn? –le respondo bajando la cabeza.
- ¿Cómo no les vas a caer bien? Eres la chica más buena, dulce e increíble que conozco y te amo. Les caerás genial. Estoy seguro de ello –dice levantando mi cabeza con una sonrisa. Yo se la devuelvo y después me besa dulcemente- También estuve pensando que, si querías, mañana podríamos ir a la autoescuela y dar nuestra primera clase de conducir, juntos –me dice sonriendo.
- ¡Claro! Por mí perfecto. Así contigo seguro que lo hago mejor. Tú me calmarás –digo riéndome y dándole pequeños besos, feliz. Después nos unimos a los demás, que están hablando y haciendo tonterías. De repente Liam se detiene:
- Oh, no. Ya decía yo que esto era demasiado tranquilo y perfecto –dice él con un deje de preocupación en su voz. Todos miramos en la dirección en la que está mirando Liam y vemos a Dylan, Jake, Tiffany, Caroline y la otra chica, Jenny creo recordar que se llama, acercándose hacia nosotros.
- Vaya, vaya… Las parejitas felices –dice Caroline con una sonrisa- Aunque bueno, falta mi querido Harry y la estúpida de la niñata esa –continúa diciendo con un tono de voz de superioridad.
- Chicos, vámonos. Pasemos de ellos, no estropeemos el día –susurra Sele de forma que solo nosotros podamos oírlo. Yo asiento.
- Sí, venga. Ignorémosles –digo agarrando a Zayn del brazo, interponiéndome en su camino para evitar que se acerque a ellos.
- ¿Ni un simple saludo, Patri? Qué maleducada –dice Dylan cuando nos giramos, dándoles la espalda. Yo paso de él y sigo andando, agarrando a Zayn, por si acaso.
- Déjalos, Dylan. Son unos cobardes. No se atreven a enfrentarse a nosotros –escucho decir a Jake mientras se ríe.
- Te has vuelto un blando, Zayn. Esa chica no te conviene –dice Tiffany riéndose. Yo respiro hondo. Zayn aprieta los puños y se gira, enfrentándose a ellos.
- Te equivocas. La que no me convenías eras tú, que eres una mentirosa y una manipuladora –dice Zayn enfadado- Ni te atrevas a mirar a Patri porque te arrepentirás –continúa diciendo. Yo aprieto la mano de Zayn, intentando calmarle.
- Zayn, por favor, vámonos –digo mirándole a los ojos, nerviosa por cómo pueda acabar esto. Él me mira y pasa su lengua por los labios, suspirando.
- ¿No eres lo suficientemente hombre para acabar la pelea que empezamos en el centro comercial, Zayn? –dice Dylan. Zayn respira hondo y me mira para calmarse. Después me agarra fuerte de la mano y comienzamos a caminar en dirección contraria a ellos.

Cuando nos hemos alejado lo suficiente de ellos, nos comenzamos a relajar un poco y empezamos  a hablar para calmar la tensión. Comenzamos a divertirnos de nuevo y cuando ya son las diez de la noche, decidimos irnos a casa. Los chicos me dejan en casa y yo me despido de Zayn y del resto. Después entro en casa, aviso a mi padre de que ya he llegado y de que Noemí llegará algo más tarde y me voy a mi cuarto. Me doy una ducha, me pongo el pijama, me tumbo en mi cama y me quedo dormida instantáneamente.



Narra Noemí
Una vez ha anochecido, nos metemos dentro del barco puesto que ha empezado a hacer frío y cuando llegamos al salón y me voy a sentar, Harry me separa la silla como todo un caballero para que me siente en ella. Después me da un beso, me susurra un dulce: “Espera aquí, ahora vengo” y se va. Yo sonrío y me quedo tranquilamente sentada en la silla, mirando aún con sorpresa todos los detalles del barco mientras le espero.
Después de varios minutos, le veo volver con una bandeja en la que hay varios platos. Se acerca con una sonrisa a la mesa y me pone un plato a mí y pone otro enfrente, donde se va a sentar él. A continuación enciende una vela que hay en el medio de la mesa y después se va rápidamente a la cocina y trae una botella de Coca-Cola, puesto que yo no debo beber alcohol al ser menor de edad. La sirve en dos copas que hay sobre la mesa y me da una:
- Bueno, como eres una pequeñaja tenemos que cenar con Coca-Cola –me dice con una sonrisa traviesa y guiñándome el ojo. Yo me río.
- ¿Y qué pasaría si quisiera beber alcohol? ¿Eso te convertiría a ti en el chico malo por dejarme? –le pregunto a él con un tono de voz rebelde. Él se ríe divertido y se acerca a mí.
- Yo no he dicho que te fuese a dejar… Además, no necesitamos el alcohol para nada –me dice inclinándose y dándome un dulce beso. Después se incorpora y se sienta en la silla que hay frente a mí. Entonces me fijo en la comida del plato y veo que hay lasaña de carne picada, mi favorita. Y me fijo que sobre ella, hay escrito con spaguettis: “Te quiero, princesa”.
- Oh, ¡Harry! ¡Lo pusiste en español y todo! –digo alegre y me alargo para darle un beso. Él asiente sonriendo.
- Sabía que te gustaría que lo pusiera en español. Sé que la comida no es muy… elegante. Pero es que prefería que no cocináramos y así estábamos más tranquilos –me dice algo apurado.
- Eh, Hazza, es mi comida favorita, lo sabes. Además, la comida es lo que menos me importa. Me importas tú –digo contenta.

Después comenzamos a comer mientras hablamos. Cuando terminamos la comida, Harry se levanta y recoge los platos. Después se vuelve a la cocina y al rato vuelve con una super copa de helado de diferentes sabores con pepitas de chocolate, sirope de chocolate y barquillos. Al ver mi cara, se comienza a reír >>Ha acertado completamente. Mi comida favorita y mi postre favorito. Cómo me conoce…<< Él deja la copa en el medio de la mesa y aparta la vela. Se sienta y comenzamos a comer el helado. La mayoría me lo como yo, como era de esperar.
- Harry, ¡está buenísimo! Puede que para ti no sea esta comida muy… elegante, pero para mí es perfecta. Y con el chico perfecto… -digo sonriendo. Harry al verme, comienza a reírse a carcajadas. Yo me quedo mirándole, sin saber por qué se ríe. Se levanta de la mesa, se acerca a mí y me agarra de la mano para que me levante. Yo lo hago y me acerco a él. Harry continúa riéndose.
- Enana, estás manchada de helado –dice mirándome divertido. Yo me sonrojo y me aparto de él para coger una servilleta, pero él me agarra de la mano, impidiéndome ir- No, ven –me dice tirando de mí. Yo me le quedo mirando y él se muerde el labio. Se comienza a acercar a mí y comienza a darme besos, acabando en la comisura de ellos- Ya no tienes helado –me dice relamiéndose. Yo me río y le abrazo.
Después nos separamos y recogemos los platos. Al terminar, salimos a la cubierta del barco y nos quedamos abrazados, mientras el oleaje del mar mece suavemente el barco, con nosotros en él.
Tras bastante tiempo así, Harry arranca el barco de nuevo y lo conduce de vuelta al puerto. Al llegar, salimos del barco, montamos en el coche e iniciamos el camino de vuelta a Londres.
Tras unos cincuenta y cinco minutos, llegamos a mi casa. Harry me da un beso, despidiéndose de mí:
- No, tú te vienes conmigo. Quiero dormir abrazada a ti –digo poniendo carita de niña buena. Harry niega con la cabeza.
- Enana, no puedo estar durmiendo siempre en tu casa. Está tu padre en casa y es una falta de respeto –dice negando aún con la cabeza.
- Harry, no vamos a hacer nada. Sencillamente quiero dormir sintiendo tu calor junto a mí. No es ninguna falta de respeto. Además… no tiene por qué enterarse… -digo sonriendo divertida.

Después de insistirle varias veces más, consigo convencerle. Harry lleva el coche un par de calles más lejos de nuestra casa y después saca mi maleta del coche. Entramos en mi casa en silencio y vamos rápidamente a mi habitación.
- Sabes que esto no me gusta, ¿verdad? No me gusta colarme en tu casa como si fuese un ladrón… Me siento mal… -susurra Harry mirándome.
- Pero quieres dormir conmigo, ¿no? –le pregunto. Él asiente enérgicamente- Entonces… no pasa nada… -digo comenzando a jugar con sus rizos para después besarle. Cuando nos separamos, yo me pongo el pijama y Harry se quita la ropa, quedándose en bóxers. Nos metemos en la cama, abrazados y tras un rato hablando, caemos dormidos.


Narra Zayn
Me despierto con la luz que entra por mi ventana y miro el reloj. Son las diez y media, por lo que decido levantarme y coger el móvil. Marco el número de Patri, que me lo coge al tercer tono:
- ¿Sí? ¿Quién es? –la escucho decir con voz adormilada y después se la oye bostezar.
- Buenos días, linda –le digo sonriendo.
- ¡Cielo! Buenos días –la oigo decir con dulce voz.
- ¿Qué tal dormiste? –le pregunto alegre de oír de nuevo su voz.
- Genial, aunque te eché de menos. ¿Y tú, amor? –me dice aún algo adormilada.
- También te eché en falta. Bueno, escucha cielo, ¿quieres que vaya a recogerte a las doce menos cuarto y vamos a la autoescuela? –le pregunto a Patri.
- Vale, perfecto. ¡Te espero! –la escucho decirme y a continuación, se ríe alegre.
- Muy bien, un beso enorme amor –nos despedimos y colgamos. Seguido cojo mi ropa y me meto en la ducha. Cuando acabo, me echo un poco de colonia, cojo mi cartera y las demás cosas y bajo a la cocina a desayunar.
- Vaya, parece que no hay nadie. ¿Dónde se habrán metido todos? –digo en voz alta. Después me preparo un café y unas tostadas y me siento a desayunar. Cuando veo que son las once y media, recojo el desayuno y me dirijo a la puerta para salir de casa. En ese momento se abre la puerta y entran Noemí y Harry agarrados de la mano.
- Anda, ¿de dónde venís vosotros dos? –les pregunto riéndome.
- Eh… se me hizo tarde y me quedé a dormir con Noemí –dice Harry rascándose la cabeza. Yo me río.
- Sí, dormir. Claaaaro… -digo sin parar de reírme, lo que provoca que Noemí me mire mal.
- Sí, a dormir –contesta Noemí cruzándose de brazos.
- Vale, vale –digo levantando las manos en señal de paz- Bueno, yo os dejo. Voy a por Patri, que me está esperando. ¡Luego os veo!
- Vale, hasta luego –dice Harry. Chocamos los puños y yo salgo de casa. El taxi que había pedido ya está en la puerta. Entro en él y tras quince minutos estoy en casa de Patri. Llamo a la puerta y espero a que abran. Al rato aparece Abbie tras la puerta:
- Buenos días, Abbie –la saludo.
- Buenos días, señorito Zayn. Pase, la señorita Patri bajará enseguida –me dice educadamente dejándome pasar. Después de un par de minutos esperando en el hall, veo acercarse al padre de las chicas.
- Buenos días, Zayn –me saluda él.
- Buenos días señ… digo Mario –le saludo educadamente con la mano.
- ¿Esperas a Patri? –me pregunta sonriendo.
- Sí, vamos a ir a dar nuestra primera clase en la autoescuela. Si no le molesta… -le respondo algo tímido.
- Oh, claro que no. Me parece una idea genial y sobretodo si va contigo. Así sabré que no le va a pasar nada en ningún momento –contesta con una sonrisa. Yo asiento sonriendo también y en esos instantes veo a Patri bajar por las escaleras y acercarse a nosotros.
- Ya estoy aquí. Siento haber tardado –me dice sonriendo, después se pone algo seria al mirar a su padre y luego vuelve a mirarme a mí- ¿Nos vamos? –me pregunta mirándome. Yo asiento sin decir nada.
- Hija, necesitarás dinero para la clase, ¿no? –le pregunta Mario. Ella le mira y traga saliva.
- S-sí… -le responde ella con dificultad. Mario saca su cartera y le extiende la mano con algo de dinero, ofreciéndoselo a Patri. Ella me mira dudando si cogerlo, hasta que al final lo coge.
- Gra-gracias… Vámonos, Zayn –me dice Patri mirándome. Yo asiento, me despido de Mario y después salimos de la casa. Noto a Patri algo tensa, por lo que la cojo de la cintura, la acerco a mí y la beso para tranquilizarla.
- No me habías saludado como se debe, eh –la digo sonriendo. Ella se ríe y me vuelve a besar. Después salimos del recinto de la casa y cogemos el taxi para ir a la autoescuela.



Narra Harry
Abro los ojos al oír un ruido en la planta baja de la casa. De repente me acuerdo de dónde estoy y sonrío al ver a Noemí, que está durmiendo abrazada a mí. Le aparto un mechón de la cara y le doy un suave beso en la frente. Parece un ángel. Tiene sus facciones relajadas, infundiendo una delzura... Parece tan indefensa que me da incluso miedo, miedo a que la pueda pasar algo. Me acomodo a su lado y me quedo mirándola dormir hasta que abre los ojos. La dedico una sonrisa y ella me la devuelve algo adormilada:
- Buenos días, pequeña princesa –la susurro dándole un beso. Ella se ríe.
- Buenos días, amor. Siempre que duermo a tu lado, duermo como nunca –me responde alegre. Yo me río también y la doy un pequeño abrazo.
- Bueno, venga. Date prisa en arreglarte, pequeña, que sabes que no me gusta estar aquí a… escondidas… -la digo incorporándome. Ella se levanta rápidamente de la cama, me da un beso y se va a su armario.
- Oye, ¿qué vamos a hacer hoy? –me dice mirando su armario y comenzando a coger la ropa.
- No sé… Ya veremos. A ver qué planes tienen los demás y qué nos apetece hacer –la respondo mirando lo que hace. Ella se gira hacia mí.
- Bueno, me voy a duchar rápidamente. Quédate aquí y ya sabes, no hagas ruido –me dice riéndose, me guiña el ojo y se va. Yo me pongo la ropa de ayer, puesto que no tengo otra y hago la cama de Noemí. Después me siento en su escritorio y miro su habitación. Me río al ver los pósters de nosotros y acordarme de la vergüenza que la dio la primera vez que vi su habitación. Tras un rato más esperándola, entra en la habitación arreglada:
- He ido a ver a mi hermana. Ha quedado con Zayn en menos de una hora. Se van a dar su primera clase de conducir juntos –me dice sonriendo mientras se acerca a mí. Yo asiento.
- Entonces vamos a mi casa, me arreglo y ya decidimos qué hacer, ¿vale, princesa? –le pregunto. Ella asiente. Noemí se asoma afuera a ver si no hay nadie y me hace una seña. Comenzamos a correr de la forma más silenciosa que podemos y cuando ya hemos salido de la casa, se para.
- Ay, ¡no saludé a mi padre! Tengo que volver, Hazza. Espérame aquí y ya de paso le digo que me voy contigo, ¿vale? No tardo –me dice dándome un beso y comenzando a correr de vuelta a casa. 

Yo me apoyo en la verja de la casa mientras la espero. Tras unos minutos, la veo salir de nuevo. Cuando llega a mi altura, comenzamos a caminar hacia el coche. Montamos en él, lo arranco y conduzco hasta casa. Aparco el coche en la entrada y salimos de él. Justo cuando entramos en la casa, nos cruzamos con Zayn y una vez se va, subimos a mi habitación:
- Qué raro que no haya nadie en casa… -le digo a Noemí algo extrañado- Bueno, entonces podemos desayunar aquí tranquilamente –sigo diciendo mientras me voy quitando la ropa. Cuando sólo me quedan los bóxers, me giro para mirar a Noemí- Uh, vamos mejorando. Ya no estás colorada como un tomate –la digo riéndome. Ella se ríe y me tira un cojín.
- Anda, vete a duchar, tonto –me dice ella aún riéndose. Yo la doy un beso y me voy al baño. Me meto en la ducha y comienzo a cantar mientras me ducho. Oigo a Noemí reírse desde la habitación al oírme. Cuando salgo de la ducha, me enroyo una toalla alrededor de la cintura, me seco el torso, salgo del baño y me dirijo al armario para elegir la ropa. Pero no encuentro la camisa que quiero. De repente me acuerdo de que se la dejé a Liam.
- Oye, pequeña, ¿me haces un favor? –la pregunto mirándola. Ella asiente- ¿Puedes ir a la habitación de Liam y coger la camisa de cuadros roja, azul y blanca que hay en su armario, por favor? –ella se ríe.
- Tienes veinte mil camisas y cien mil camisetas y se te antoja una –dice mirándome divertida.
- Exacto –digo riéndome. Me acerco a ella y la abrazo. Después le pongo carita de pena- Por favor…
- No hacía falta que lo volvieras a pedir. Iba a ir desde que me lo pediste por primera vez, bobo –me dice poniéndose de puntillas para “despeinar” mi pelo mojado- Ahora vengo.

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