Narra Patri
Cuando
Harry y Noemí se van, recogemos la caravana y después Lou la arranca,
camino a Londres. Mientras, todos hablamos y escuchamos música. Ha sido un buen
fin de semana. Cuando llegamos a Londres, vamos a casa de los chicos primero a dejar todas las maletas y después Lou y Sele van a dejar la caravana. Los demás quedamos con ellos en media hora en “St James's Park” así que vamos dando un paseo para ir a él. Por el camino nos paran algunas Directioners para hacerse fotos con Niall, Liam y Zayn. Cuando llegamos al parque, esperamos un rato a Sele y Lou y cuando llegan, entramos en él. Después de un rato caminando, yo comienzo a hacer fotos
Después de ver el parque,
que es enorme, son las ocho y media así que salimos de él y nos internamos en
la zona comercial de Londres. Damos una vuelta por las tiendas, parando de vez
en cuando por las Directioners y cuando son las nueve y cuarto, entramos en un
restaurante para cenar. Los camareros en seguida saludan a los chicos y nos dan
una mesa para ocho. Nos sentamos y mientras esperamos la cena, hablamos, como
siempre:
- ¿Qué tal el finde? ¿Te ha gustado lo que os hemos
enseñado, Patri? –pregunta Liam mirándome. Yo asiento contenta.
- Sí, todo es precioso. Muchas gracias por este finde
tan bueno, chicos –digo en voz alta y después bajo la voz y miro a Zayn-
sobretodo a ti, amor –le digo para después darle un beso.
A continuación nos traen la
cena y comenzamos a cenar entre risas y tonterías. Al terminar, pagamos la
cuenta, salimos del restaurante y vamos dando un paseo tranquilamente todos
juntos, pero cada pareja a los suyo:
- Princesa… -me llama la atención Zayn. Yo le miro- ¿Te
gustaría conocer a mi familia? –me dice con una sonrisa. Yo asiento algo
tímida.
- Sí, pero… -digo algo nerviosa.
- Pero… -dice Zayn incitándome a continuar, puesto que
me he quedado callada.
- ¿Y si no les caigo bien, Zayn? –le respondo bajando
la cabeza.
- ¿Cómo no les vas a caer bien? Eres la chica más
buena, dulce e increíble que conozco y te amo. Les caerás genial. Estoy seguro
de ello –dice levantando mi cabeza con una sonrisa. Yo se la devuelvo y después
me besa dulcemente- También estuve pensando que, si querías, mañana podríamos
ir a la autoescuela y dar nuestra primera clase de conducir, juntos –me dice
sonriendo.
- ¡Claro! Por mí perfecto. Así contigo seguro que lo hago mejor. Tú me calmarás –digo riéndome y dándole pequeños
besos, feliz. Después nos unimos a los demás, que están hablando y haciendo
tonterías. De repente Liam se detiene:
- Oh, no. Ya decía yo que esto era demasiado tranquilo
y perfecto –dice él con un deje de preocupación en su voz. Todos miramos en la
dirección en la que está mirando Liam y vemos a Dylan, Jake, Tiffany, Caroline
y la otra chica, Jenny creo recordar que se llama, acercándose hacia nosotros.
- Vaya, vaya… Las parejitas felices –dice Caroline con
una sonrisa- Aunque bueno, falta mi querido Harry y la estúpida de la niñata
esa –continúa diciendo con un tono de voz de superioridad.
- Chicos, vámonos. Pasemos de ellos, no estropeemos el
día –susurra Sele de forma que solo nosotros podamos oírlo. Yo asiento.
- Sí, venga. Ignorémosles –digo agarrando a Zayn del
brazo, interponiéndome en su camino para evitar que se acerque a ellos.
- ¿Ni un simple saludo, Patri? Qué maleducada –dice
Dylan cuando nos giramos, dándoles la espalda. Yo paso de él y sigo andando,
agarrando a Zayn, por si acaso.
- Déjalos, Dylan. Son unos cobardes. No se atreven a
enfrentarse a nosotros –escucho decir a Jake mientras se ríe.
- Te has vuelto un blando, Zayn. Esa chica no te
conviene –dice Tiffany riéndose. Yo respiro hondo. Zayn aprieta los puños y se
gira, enfrentándose a ellos.
- Te equivocas. La que no me convenías eras tú, que
eres una mentirosa y una manipuladora –dice Zayn enfadado- Ni te atrevas a
mirar a Patri porque te arrepentirás –continúa diciendo. Yo aprieto la mano de
Zayn, intentando calmarle.
- Zayn, por favor, vámonos –digo mirándole a los ojos,
nerviosa por cómo pueda acabar esto. Él me mira y pasa su lengua por los
labios, suspirando.
- ¿No eres lo suficientemente hombre para acabar la
pelea que empezamos en el centro comercial, Zayn? –dice Dylan. Zayn respira hondo
y me mira para calmarse. Después me agarra fuerte de la mano y comienzamos a
caminar en dirección contraria a ellos.
Cuando nos hemos alejado lo
suficiente de ellos, nos comenzamos a relajar un poco y empezamos a
hablar para calmar la tensión. Comenzamos a divertirnos de nuevo y cuando ya
son las diez de la noche, decidimos irnos a casa. Los chicos me dejan en casa y
yo me despido de Zayn y del resto. Después entro en casa, aviso a mi padre de
que ya he llegado y de que Noemí llegará algo más tarde y me voy a mi cuarto.
Me doy una ducha, me pongo el pijama, me tumbo en mi cama y me quedo dormida
instantáneamente.
Narra
Noemí
Una vez ha anochecido, nos
metemos dentro del barco puesto que ha empezado a hacer frío y cuando llegamos al salón y me voy a sentar, Harry me separa
la silla como todo un caballero para que me siente en ella. Después me da un
beso, me susurra un dulce: “Espera aquí, ahora vengo” y se va. Yo sonrío y me
quedo tranquilamente sentada en la silla, mirando aún con sorpresa todos los
detalles del barco mientras le espero.
Después de varios minutos, le veo volver con una bandeja en la que hay varios platos. Se acerca con una sonrisa a la mesa y me pone un plato a mí y pone otro enfrente, donde se va a sentar él. A continuación enciende una vela que hay en el medio de la mesa y después se va rápidamente a la cocina y trae una botella de Coca-Cola, puesto que yo no debo beber alcohol al ser menor de edad. La sirve en dos copas que hay sobre la mesa y me da una:
Después de varios minutos, le veo volver con una bandeja en la que hay varios platos. Se acerca con una sonrisa a la mesa y me pone un plato a mí y pone otro enfrente, donde se va a sentar él. A continuación enciende una vela que hay en el medio de la mesa y después se va rápidamente a la cocina y trae una botella de Coca-Cola, puesto que yo no debo beber alcohol al ser menor de edad. La sirve en dos copas que hay sobre la mesa y me da una:
- Bueno, como eres una pequeñaja tenemos que cenar con
Coca-Cola –me dice con una sonrisa traviesa y guiñándome el ojo. Yo me río.
- ¿Y qué pasaría si quisiera beber alcohol? ¿Eso te
convertiría a ti en el chico malo por dejarme? –le pregunto a él con un tono de
voz rebelde. Él se ríe divertido y se acerca a mí.
- Yo no he dicho que te fuese a dejar… Además, no necesitamos
el alcohol para nada –me dice inclinándose y dándome un dulce beso. Después se
incorpora y se sienta en la silla que hay frente a mí. Entonces me fijo en la
comida del plato y veo que hay lasaña de carne picada, mi favorita. Y
me fijo que sobre ella, hay escrito con spaguettis: “Te quiero, princesa”.
- Oh, ¡Harry! ¡Lo pusiste en español y todo! –digo
alegre y me alargo para darle un beso. Él asiente sonriendo.
- Sabía que te gustaría que lo pusiera en español. Sé
que la comida no es muy… elegante. Pero es que prefería que no cocináramos y
así estábamos más tranquilos –me dice algo apurado.
- Eh, Hazza, es mi comida favorita, lo sabes. Además,
la comida es lo que menos me importa. Me importas tú –digo contenta.
Después comenzamos a comer
mientras hablamos. Cuando terminamos la comida, Harry se levanta y recoge los
platos. Después se vuelve a la cocina y al rato vuelve con una super copa de
helado de diferentes sabores con pepitas de chocolate, sirope de chocolate y
barquillos. Al ver mi cara, se comienza a reír >>Ha acertado
completamente. Mi comida favorita y mi postre favorito. Cómo me conoce…<<
Él deja la copa en el medio de la mesa y aparta la vela. Se sienta y comenzamos
a comer el helado. La mayoría me lo como yo, como era de esperar.
- Harry, ¡está buenísimo! Puede que para ti no sea esta
comida muy… elegante, pero para mí es perfecta. Y con el chico perfecto… -digo
sonriendo. Harry al verme, comienza a reírse a carcajadas. Yo me quedo
mirándole, sin saber por qué se ríe. Se levanta de la mesa, se acerca a mí y me
agarra de la mano para que me levante. Yo lo hago y me acerco a él. Harry
continúa riéndose.
- Enana, estás manchada de helado –dice mirándome
divertido. Yo me sonrojo y me aparto de él para coger una servilleta, pero él
me agarra de la mano, impidiéndome ir- No, ven –me dice tirando de mí. Yo me le
quedo mirando y él se muerde el labio. Se comienza a acercar a mí y comienza a
darme besos, acabando en la comisura de ellos- Ya no tienes helado –me dice
relamiéndose. Yo me río y le abrazo.
Después nos separamos y recogemos los platos. Al terminar, salimos a la cubierta del barco y nos quedamos abrazados, mientras el oleaje del mar mece suavemente el barco, con nosotros en él.
Tras bastante tiempo así, Harry arranca el barco de nuevo y lo conduce de vuelta al puerto. Al llegar, salimos del barco, montamos en el coche e iniciamos el camino de vuelta a Londres.
Tras unos cincuenta y cinco minutos, llegamos a mi casa. Harry me da un beso, despidiéndose de mí:
Después nos separamos y recogemos los platos. Al terminar, salimos a la cubierta del barco y nos quedamos abrazados, mientras el oleaje del mar mece suavemente el barco, con nosotros en él.
Tras bastante tiempo así, Harry arranca el barco de nuevo y lo conduce de vuelta al puerto. Al llegar, salimos del barco, montamos en el coche e iniciamos el camino de vuelta a Londres.
Tras unos cincuenta y cinco minutos, llegamos a mi casa. Harry me da un beso, despidiéndose de mí:
- No, tú te vienes conmigo. Quiero dormir abrazada a ti
–digo poniendo carita de niña buena. Harry niega con la cabeza.
- Enana, no puedo estar durmiendo siempre en tu casa.
Está tu padre en casa y es una falta de respeto –dice negando aún con la
cabeza.
- Harry, no vamos a hacer nada. Sencillamente quiero
dormir sintiendo tu calor junto a mí. No es ninguna falta de respeto. Además…
no tiene por qué enterarse… -digo sonriendo divertida.
Después de insistirle varias
veces más, consigo convencerle. Harry lleva el coche un par de calles más lejos
de nuestra casa y después saca mi maleta del coche. Entramos en mi casa en
silencio y vamos rápidamente a mi habitación.
- Sabes que esto no me gusta, ¿verdad? No me gusta
colarme en tu casa como si fuese un ladrón… Me siento mal… -susurra Harry
mirándome.
- Pero quieres dormir conmigo, ¿no? –le pregunto. Él
asiente enérgicamente- Entonces… no pasa nada… -digo comenzando a jugar con sus
rizos para después besarle. Cuando nos separamos, yo me pongo el pijama y Harry
se quita la ropa, quedándose en bóxers. Nos metemos en la cama, abrazados y
tras un rato hablando, caemos dormidos.
Narra
Zayn
Me despierto con la luz que entra por mi ventana y miro el
reloj. Son las diez y media, por lo que decido levantarme y coger el móvil.
Marco el número de Patri, que me lo coge al tercer tono:
- ¿Sí?
¿Quién es? –la escucho decir con voz adormilada y después se la oye bostezar.
- Buenos
días, linda –le digo sonriendo.
- ¡Cielo!
Buenos días –la oigo decir con dulce voz.
- ¿Qué
tal dormiste? –le pregunto alegre de oír de nuevo su voz.
- Genial,
aunque te eché de menos. ¿Y tú, amor? –me dice aún algo adormilada.
- También
te eché en falta. Bueno, escucha cielo, ¿quieres que vaya a recogerte a las
doce menos cuarto y vamos a la autoescuela? –le pregunto
a Patri.
- Vale,
perfecto. ¡Te espero! –la escucho decirme y a continuación, se ríe alegre.
- Muy
bien, un beso enorme amor –nos despedimos y colgamos. Seguido cojo mi ropa y me
meto en la ducha. Cuando acabo, me echo un poco de colonia, cojo mi cartera y las demás cosas y bajo a la cocina a desayunar.
- Vaya,
parece que no hay nadie. ¿Dónde se habrán metido todos? –digo en voz alta.
Después me preparo un café y unas tostadas y me siento a desayunar. Cuando veo
que son las once y media, recojo el desayuno y me dirijo a la puerta para salir
de casa. En ese momento se abre la puerta y entran Noemí y Harry agarrados de
la mano.
- Anda,
¿de dónde venís vosotros dos? –les pregunto riéndome.
- Eh…
se me hizo tarde y me quedé a dormir con Noemí –dice Harry rascándose la
cabeza. Yo me río.
- Sí,
dormir. Claaaaro… -digo sin parar de reírme, lo que provoca que Noemí me mire
mal.
- Sí,
a dormir –contesta Noemí cruzándose de brazos.
- Vale,
vale –digo levantando las manos en señal de paz- Bueno, yo os dejo. Voy a por
Patri, que me está esperando. ¡Luego os veo!
- Vale,
hasta luego –dice Harry. Chocamos los puños y yo salgo de casa. El taxi que
había pedido ya está en la puerta. Entro en él y tras quince minutos estoy en
casa de Patri. Llamo a la puerta y espero a que abran. Al rato aparece
Abbie tras la puerta:
- Buenos
días, Abbie –la saludo.
- Buenos
días, señorito Zayn. Pase, la señorita Patri bajará enseguida –me dice
educadamente dejándome pasar. Después de un par de minutos esperando en el
hall, veo acercarse al padre de las chicas.
- Buenos
días, Zayn –me saluda él.
- Buenos
días señ… digo Mario –le saludo educadamente con la mano.
- ¿Esperas
a Patri? –me pregunta sonriendo.
- Sí,
vamos a ir a dar nuestra primera clase en la autoescuela. Si no le molesta… -le
respondo algo tímido.
- Oh,
claro que no. Me parece una idea genial y sobretodo si va contigo. Así sabré
que no le va a pasar nada en ningún momento –contesta con una sonrisa. Yo
asiento sonriendo también y en esos instantes veo a Patri bajar por las
escaleras y acercarse a nosotros.
- Ya
estoy aquí. Siento haber tardado –me dice sonriendo, después se pone algo seria
al mirar a su padre y luego vuelve a mirarme a mí- ¿Nos vamos? –me pregunta
mirándome. Yo asiento sin decir nada.
- Hija,
necesitarás dinero para la clase, ¿no? –le pregunta Mario. Ella le mira y traga
saliva.
- S-sí…
-le responde ella con dificultad. Mario saca su cartera y le extiende la mano
con algo de dinero, ofreciéndoselo a Patri. Ella me mira dudando si cogerlo,
hasta que al final lo coge.
- Gra-gracias…
Vámonos, Zayn –me dice Patri mirándome. Yo asiento, me despido de Mario y
después salimos de la casa. Noto a Patri algo tensa, por lo que la cojo de la
cintura, la acerco a mí y la beso para tranquilizarla.
- No
me habías saludado como se debe, eh –la digo sonriendo. Ella se ríe y me vuelve
a besar. Después salimos del recinto de la casa y cogemos el taxi para ir a la
autoescuela.
Narra
Harry
Abro los ojos al oír un
ruido en la planta baja de la casa. De repente me acuerdo de dónde estoy y
sonrío al ver a Noemí, que está durmiendo abrazada a mí. Le aparto un mechón de
la cara y le doy un suave beso en la frente. Parece un ángel. Tiene sus facciones relajadas, infundiendo una delzura... Parece tan indefensa que me da incluso miedo, miedo a que
la pueda pasar algo. Me acomodo a su lado y me quedo mirándola dormir hasta que
abre los ojos. La dedico una sonrisa y ella me la devuelve algo adormilada:
- Buenos días, pequeña princesa –la susurro dándole un
beso. Ella se ríe.
- Buenos días, amor. Siempre que duermo a tu lado,
duermo como nunca –me responde alegre. Yo me río también y la doy un pequeño
abrazo.
- Bueno, venga. Date prisa en arreglarte, pequeña, que
sabes que no me gusta estar aquí a… escondidas… -la digo incorporándome. Ella
se levanta rápidamente de la cama, me da un beso y se va a su armario.
- Oye, ¿qué vamos a hacer hoy? –me dice mirando su
armario y comenzando a coger la ropa.
- No sé… Ya veremos. A ver qué planes tienen los demás
y qué nos apetece hacer –la respondo mirando lo que hace. Ella se gira hacia
mí.
- Bueno, me voy a duchar rápidamente. Quédate aquí y ya
sabes, no hagas ruido –me dice riéndose, me guiña el ojo y se va. Yo me pongo
la ropa de ayer, puesto que no tengo otra y hago la cama de Noemí. Después me
siento en su escritorio y miro su habitación. Me río al ver los pósters de
nosotros y acordarme de la vergüenza que la dio la primera vez que vi su
habitación. Tras un rato más esperándola, entra en la habitación arreglada:
- He ido a ver a mi hermana. Ha quedado con Zayn en
menos de una hora. Se van a dar su primera clase de conducir juntos –me dice
sonriendo mientras se acerca a mí. Yo asiento.
- Entonces vamos a mi casa, me arreglo y ya decidimos
qué hacer, ¿vale, princesa? –le pregunto. Ella asiente. Noemí se asoma afuera a
ver si no hay nadie y me hace una seña. Comenzamos a correr de la forma más
silenciosa que podemos y cuando ya hemos salido de la casa, se para.
- Ay, ¡no saludé a mi padre! Tengo que volver, Hazza.
Espérame aquí y ya de paso le digo que me voy contigo, ¿vale? No tardo –me dice
dándome un beso y comenzando a correr de vuelta a casa.
Yo me apoyo en la verja
de la casa mientras la espero. Tras unos minutos, la veo salir de nuevo. Cuando
llega a mi altura, comenzamos a caminar hacia el coche. Montamos en él, lo
arranco y conduzco hasta casa. Aparco el coche en la entrada y salimos de él.
Justo cuando entramos en la casa, nos cruzamos con Zayn y una vez se va, subimos a
mi habitación:
- Qué raro que no haya nadie en casa… -le digo a Noemí
algo extrañado- Bueno, entonces podemos desayunar aquí tranquilamente –sigo
diciendo mientras me voy quitando la ropa. Cuando sólo me quedan los bóxers, me
giro para mirar a Noemí- Uh, vamos mejorando. Ya no estás colorada como un
tomate –la digo riéndome. Ella se ríe y me tira un cojín.
- Anda, vete a duchar, tonto –me dice ella aún riéndose.
Yo la doy un beso y me voy al baño. Me meto en la ducha y comienzo a cantar
mientras me ducho. Oigo a Noemí reírse desde la habitación al oírme. Cuando
salgo de la ducha, me enroyo una toalla alrededor de la cintura, me seco el
torso, salgo del baño y me dirijo al armario para elegir la ropa. Pero no
encuentro la camisa que quiero. De repente me acuerdo de que se la dejé a Liam.
- Oye, pequeña, ¿me haces un favor? –la pregunto
mirándola. Ella asiente- ¿Puedes ir a la habitación de Liam y coger la camisa
de cuadros roja, azul y blanca que hay en su armario, por favor? –ella se ríe.
- Tienes veinte mil camisas y cien mil camisetas y se
te antoja una –dice mirándome divertida.
- Exacto –digo riéndome. Me acerco a ella y la abrazo.
Después le pongo carita de pena- Por favor…
- No hacía falta que lo volvieras a pedir. Iba a ir
desde que me lo pediste por primera vez, bobo –me dice poniéndose de puntillas
para “despeinar” mi pelo mojado- Ahora vengo.


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