lunes, 26 de agosto de 2013

Capítulo 68: Charla entre hermanas

Narra Zayn
Me despierto con la luz que entra por la ventana. Miro a mi lado y veo a Patri, aún durmiendo. Una sonrisa me sale al recordar la maravillosa noche que hemos pasado. 
Me levanto sin hacer ruido y me pongo unos pantalones. Después cojo un cigarro y un mechero y me acerco a la ventana. La abro y comienzo a fumar tranquilamente mientras pienso en la noche que pasamos Patri y yo. De repente noto unos brazos rodeándome por detrás y un suave beso en mi hombro:

- Buenos días, linda –digo sonriendo y tirando el cigarro. Me giro y la veo envuelta en la sábana, por lo que sonrío mientras le doy un suave beso en los labios.
- Buenos días –me responde sonriendo después del beso.
- ¿Qué tal dormiste? –pregunto abrazándola.
- ¿Cómo crees? Genial. Sobretodo entre tus brazos –me responde sonriendo.

Yo asiento pasando mi lengua por mi labio inferior y me vuelvo a acercar a sus labios, besándola de nuevo. El beso sube de intensidad a cada segundo. Cierro un poco la ventana y comienzo a caminar con ella hasta la cama. Patri cae en ella, provocando que caiga sobre ella. Comienzo a besar su cuello lentamente mientras acaricio su cuerpo despacio. El calor comienza a subir por mi cuerpo de nuevo y ella se escabulle de entre mis brazos.
- Zayn, tengo hambre. Mejor bajemos a desayunar… -me dice con una sonrisa juguetona, pero inocente. Yo asiento mientras sonrío y me levanto de la cama.
- Vale, como quieras. Vístete. Yo voy a preparara el desayuno –digo con una sonrisa.

Ella asiente y yo me dirijo a la puerta. Bajo a la cocina y comienzo a sacar las cosas para preparar unas tortitas y un café. Coloco los platos en la mesa y una jarra con zumo de naranja, dos vasos y, en el medo, un jarrón con una rosa. Seguido sigo con las tortitas hasta que escucho a Patri entrar por la puerta.
- Mmm, ¡qué bien huele! –me giro a mirarla.
- Sí. Siéntate antes de que se enfríen las tortitas –la digo sonriendo y sirviéndolas en los platos. Ella se sienta mirándome y yo me acerco a la nevera a coger sirope de chocolate y nata. Seguido me siento junto a ella y comenzamos a desayunar entre tonterías, risas y besos. Hasta que escuchamos la puerta de entrada abrirse.
- ¡Buenos días, familia! –se escucha gritar a Louis. Instantes después le vemos entrar en la cocina, seguido de Sele, Noemí y Harry.
- ¿Todavía estáis desayunando? Son las doce y media ya… -dice Noemí mirándonos mientras se ríe. Nosotros nos encogemos de hombros.
- Déjales. Se acabaran de despertar –dice Harry riéndose mientras nos guiña un ojo. Yo me río, pero Patri se sonroja un poco. Seguido se sientan con nosotros mientras Patri y yo terminamos de desayunar.



Narra Noemí
Una vez Zayn y mi hermana han terminado de desayunar, los chicos se ponen a terminar de preparar las cosas que tienen que llevarse para la promoción del disco. Yo me subo con Harry a su habitación y hablo con él mientras hace su maleta:
- Harry… ¿Cuándo volveréis? –le pregunto algo entristecida. Él me sonríe.
- Si te soy sincero, no lo sé exactamente. Pero estaremos fuera aproximadamente... mes y medio. Primero nos vamos a Europa y luego a Estados Unidos… -dice mientras continúa cogiendo ropa de su armario. Yo asiento mientras le observo moverse de un lado a otro de la habitación. Cuando ya ha hecho su maleta y la ha revisado, la cierra y bajamos al salón, donde están Niall y Liam junto a Lucy, Sele y Cate.
- ¿Ya has hecho la maleta, Harry? –pregunta Liam al vernos aparecer. Él asiente con la cabeza.
- Oye, ¿dónde están Zayn y mi hermana? Hace rato que no les veo –pregunto mirándoles.
- Normal, no están en casa –dice Niall riéndose- Lou les llevó a tu casa para que Patri se arreglara y eso. No creo que tarden mucho en volver
- Bueno… creo que será mejor que preparemos algo de comer. A las tres tenemos que estar en el aeropuerto –dice Liam después de estar un rato hablando. Se levanta y sale del salón.
- ¡Yo te ayudo! –digo siguiéndole con una sonrisa.

Nos vamos a la cocina y preparamos verdura con filetes de ternera. Mientras terminamos de preparar la comida, oímos a Lou, Zayn y mi hermana llegar así que mientras Liam y yo terminamos de hacer la comida, los demás preparan la mesa y después nos ponemos a comer. 
Al terminar, recogemos. Justo entonces, llaman a la puerta. Son los guardaespaldas de los chicos, con Paul a la cabeza, que vienen para llevar ya a los chicos al aeropuerto. 
Empiezan a meter las cosas en los coches y después montan en ellos. Las chicas vamos en el coche de Sele tras ellos.

Al llegar al aeropuerto, vemos a cientos de fans esperándoles para despedirles. Ellos se detienen unos minutos a firmar algunos autógrafos y hacerse algunas fotos, hasta que los guardaespaldas les obligan a irse. Nos vamos a la recepción y allí facturan todas sus cosas. Cuando ya tienen que entrar en el avión, comienzo a despedirme de los chicos:
- Bueno princesa… Es hora de que nos vayamos ya –me dice Harry acercándose a mí una vez me he despedido de todos los chicos, excepto de él. Yo bajo la cabeza, notando cómo se empieza a notar un nudo en mi garganta. Harry me sube la cabeza y me regala una sonrisa- Noemí, por favor… No me voy para siempre… Te prometo que te llamaré todos los días. Apenas notarás que no estoy de lo pesado que seré –me dice abrazándome. Yo comienzo a notar algunas lágrimas rodar por mis mejillas. Me abrazo fuerte a su pecho mientras inhalo su perfume.
- Pase lo que pase, quiero darte las gracias por el mejor verano de mi vida. Me has hecho muy feliz durante este tiempo, Harry. Te… te quiero, mucho. Nunca lo olvides, por favor –le digo en susurros. Noto su mano acariciar mi pelo y después el posa un beso en mi coronilla.
- Noemí, esto no es una despedida. Prometí cuidarte de todo y, aunque vaya a estar a kilómetros, te aseguro que lo haré. Eres mi pequeña. Además, tú mejor que nadie entiendes lo felices que estarán las Directioners, ¿verdad? –me dice alzando mi barbilla. Yo asiento con una sonrisa.
- Eso es lo que mejor me hace sentir, que estaréis repartiendo felicidad… Te quiero –digo y, después, le beso.

Harry sonríe sobre mis labios y me abraza fuerte. Me besa con pasión, con ternura, acariciando suavemente mi espalda. Una vez nos hemos separado, saca algo de su bolsillo de la camisa y me lo entrega. Es una fina cadena de plata con un colgante de un pájaro con las alas abiertas y en el pico una llave:
- Tú tienes la llave de mi corazón. Allá donde esté, siempre que lleves esto, me tendrás cerca de ti –después posa un fugaz beso en mi mejilla mientras aprieta mi mano y se mete en la cabina para embarcar en el avión.


Narra Patri
Me comienzo a despedir de los chicos: Louis, Niall, Liam y Harry. Cuando me he despedido de ellos, me quedo mirando a Zayn a unos pasos de él, que me mira y se acerca a mí:
- ¿Qué pasa? –pregunta rodeándome con sus brazos.
- No me gustan las despedidas… No te vayas, Zayn. O llévame contigo –le respndo en un susurro, abrazándole fuerte. Él se separa un poco y me da un beso en la frente, mirándome a los ojos.
- Princesa, sabes que si pudiese, lo haría. Pero en unos días empiezas la universidad y tienes que quedarte aquí –dice acariciándome la mejilla suavemente- Te llamaré todos los días. Te lo prometo. Y que sepas que me llevo la mejor despedida de toda mi vida –dice sonriendo mientras muere su labio inferior. Yo sonrío al escucharle, ruborizándome. Seguido se acerca a mis labios y me besa dulce y suavemente. Nos miramos así un largo tiempo, sin querer soltarnos hata que escuchamos un carraspeo detrás de nosotros. Nos separamos y vemos a Paul mirándonos.
- Sieto interrumpir, Zayn. Pero tenemos que irnos. Solo faltas tú –dice Paul. Zayn asiente y me vuelve a mirar a los ojos.
- Te amo, princesa –me susurra y seguido me da un fugaz beso. Después se separa de mí y veo como se mete en la cabina. Suspiro algo triste y me giro buscando a las chicas. Cuando las veo, me acerco a ellas y, en un completo silencio, volvemos al coche de Sele.
- ¿Os llevo a casa? –nos pregunta Sele al subir al coche.
- Sí, por favor –responde mi hermana. Ella arranza y después de media hora de tráfico, en la que apenas hablamos, llegamos a casa. Nos despedimos de las chicas y salimos del coche. Al entrar en casa, nos vamos al salón y nos sentamos en el sofá. Encendemos la tele y la vemos, aunque en realidad estamos cada una pensando en nuestras cosas.
- Bueno, Patri, alegremos esas caras. Es su trabajo y verás como al final el tiempo se pasa rápido –me dice mi hermana mirándome con una sonrisa. Yo asiento, devolviéndole la sonrisa- Oye, ¿tú por casualidad no tienes algo que contarme? –pregunta ella mirándome con una sonrisa. Yo la miro levantando una ceja.
- ¿Como qué? –respondo dudosa.
- No sé… Como… ¿qué hiciste anoche? –dice disimulando su risa. Yo comienzo a sonrojarme.
- Eh, nada… Solo cené con Zayn –digo algo nerviosa, dirigiendo la mirada hacia otra parte.
- Ya… solo cenar… Venga, Patri, ¡cuenta! Siempre nos contamos todo… -me dice con carita de pena, pero a la vez riéndose.
- Está bien… -respondo riéndome- Pues… fue la mejor noche de mi vida. Me preparó una romántica cena. Todo lleno de pétalos y velas. ¡Fue precioso! Y…
- ¿Y qué? –me pregunta sonriendo divertida.
- Después pasó lo que tenía que pasar –respondo sonrojándome- No te voy a dar detalles. Solo te digo que fue la mejor noche de toda mi vida. Fue tierno y dulce… Ay, ¡estoy muy enamorada!
- Oh, ¡qué bonito! Y no pretendía que me dieras detalles, eh –dice sacándome la lengua y riéndose. 

Seguido, pasamos la tarde hablando hasta que llega la hora de cenar. Cenamos junto a nuestro padre mientras charlamos y después, cada una se sube a sus respectivos cuartos. Yo cojo mi portátil y me pongo un rato en tuenti y twitter hasta que me canso y lo apago. Me pongo mi pijama y me tumbo en la cama hasta que me quedo dormida por completo, pensando en Zayn.


AVISO. HAY UN SALTO DE TIEMPO. 


Narra Harry
Me levanto perezosamente con el sonido de mi despertador a las cuatro y media de la mañana. Una gran sonrisa se forma en mi cara al ser consciente del día que es hoy. Hoy es 26 de Octubre. Hace más de siete semanas que no veo a Noemí. Siete semanas desde que los chicos y yo nos fuimos a promocionar el disco. Pero por fin hoy volvemos a casa. Hoy volveré a verla. De repente mi sonrisa se borra al recordar lo que pasó ayer. >>No, Harry. No pasó nada. Tú no hiciste nada<<
Me voy a la ducha y al salir, me seco y me visto. Me seco un poco el pelo con la toalla y después cojo mi móvil y selecciono el número de Noemí, que me lo coge al segundo toque:
- ¡Hola mi amor! –me responde ella feliz. Yo sonrío.
- Buenos días, princesa. Hoy por fin te veré. ¿Estás preparada? No pienso dejarte escapar –digo notando como cada vez se ensancha más mi sonrisa.
- No te imaginas cuánto deseo que sea así –después suelta una pequeña risita- No aguanto las ganas de verte, Harry. ¿A qué hora vendréis hoy?
- En poco más de una hora sale nuestro avión. El equipo ya está en el aeropuerto facturando nuestras cosas y nosotros nos iremos en algo más de veinte minutos para allá junto a Paul. Son siete horas y media de vuelo por lo que llegaremos a las siete de allí. Zayn y yo iremos directos a vuestra casa a por vosotras, ¿vale?
- Podríamos ir nosotros a buscaros –responde ella.
- No, princesa. Sabes que habrá mucho barullo allí por las fans… No te preocupes, a las siete y media me tienes ahí con Zayn –digo yo.
- Está bien…
- Bueno, ¿y qué vas a hacer hasta que lleguemos? –le pregunto feliz.
- Me iré con Patri a dar una vuelta por ahí. Comeremos fuera porque hoy nuestro padre está liado trabajando… Pero se nos hará eterno el día. Aquí sólo son las diez y media de la mañana… ¡Queda mucho para las siete y media! –yo suelto una carcajada al oírla.
- Bueno, comparado con todo lo que llevamos sin vernos, no es absolutamente nada, pequeña –le respondo.
- Tienes razón –dice riéndose.
- Bueno, Noemí, es hora de que me arregle o si no, perderemos el avión… En unas horas te veo al fin. Prepárate, mi niña. Tengo muchas ganas de tenerte entre mis brazos, de acariciarte, de besarte…
- Te aseguro que no tantas como yo –me suelta riéndose- Bueno, venga, vete a arreglar. Te quiero, Harry –me dice y después colgamos.

Guardo el par de cosas que me quedan por meter en la maleta de mano, puesto que lo demás ya estará en el aeropuerto y me voy a la habitación de Louis, que está terminando de recoger. Al rato vienen Liam y Niall. Cogemos nuestras cosas y nos vamos a la habitación de Zayn, que está terminando de vestirse:
- Como no, Zayn. Como siempre, eres el último –dice Louis riéndose.
- Al menos pediste el desayuno como te dije, ¿no? –dice Niall mirádole. En ese momento llaman a la puerta de la habitación. Voy a abrir y me encuentro a un hombre uniformado vestido de blanco, tras un carrito lleno de comida.
- Servicio de habitaciones, señor –me dice amablemente. Yo me aparto y le dejo pasar. El hombre deja el carro, le doy una propina y después se va.


Desayunamos en apenas diez minutos y después salimos de la habitación de Zayn. Bajamos en el ascensor y en el hall nos está esperando Paul junto a varios de nuestros guardaespaldas más. Bajamos al garaje del hotel, montamos en el coche y en veinte minutos estamos en el avión. Llegamos a nuestra Terminal y nuestra cabina, entregamos nuestros pasaportes y entramos en la sala anterior al transbordo. A los cinco minutos abren la puerta para que podamos entrar. Montamos en el avión y nos sentamos. Yo me pongo mis cascos, deseando que acabe ya este vuelo para llegar a Londres.

jueves, 8 de agosto de 2013

Capítulo 67: Momento perfecto

Narra Zayn
Me levanto de la mesa y comienzo a recoger los platos sin dejar que Patri haga nada:
- ¿Te apetece el postre? –pregunto volviendo a la mesa con ella, una vez he recogido los platos.
- Vale –me responde. Vuelvo a la cocina, abro la nevera y cojo un cuenco que, para mi sorpresa, está vacío.
- ¿Pero qué? –digo mirando el bol vacío. Hay una nota en él. La cojo y la leo.

“Zayn, se me olvidó decirte que el postre está en tu cuarto.
¡Suerte!
-Harry-”

- Le voy a matar –digo en bajo.
- ¿Qué pasa? –escucho a mis espaldas decir a Patri. Yo me giro a mirarla.
- Pues… verás… No sé por qué pero… el postre está en mi cuarto… -digo algo incómodo. Después de unos instantes de incómodo silencio, me aclaro la garganta y me acerco a ella- Bueno, ¿vamos? –pregunto dudoso. Ella asiente no muy convencida. Subimos a mi cuarto y nada más abrir la puerta, me quedo sorprendido.
- Zayn, ¿qué es todo esto? –dice mirándome. 

Yo niego con la cabeza, sin dar crédito a lo que veo. La cama está cubierta de pétalos de rosa y en la mesilla veo el cuenco con fresas de chocolate y una botella de champagne junto a dos copas.
- Yo… yo no he sido. En serio, Patri. No quiero que pienses nada raro. Yo no preparé esto aposta –digo nervioso mirándola. Ella comienza a reírse.
- Pues está muy bonito –dice y seguido me da un beso en la mejilla y entra en la habitación. Se acerca al lugar dónde están las fresas y coge una- Mmm, ¡qué buenas! Mira, prueba –dice acercándose a mí y ofreciéndome un mordisco. Yo sonrío y muerdo la fresa.
- Sí, están ricas.

Seguido la veo sentarse en la cama. Yo abro la botella de champagne y sirvo un poco en cada copa. Le entrego una a ella y con mi copa en la mano, me recuesto ligeramente en la cama. Alargo la mano que lleva la copa hacia ella:
- Por nosotros y por esta noche juntos –digo mirándola.

Ella asiente con una sonrisa y extiende su copa también, haciendo chocar suavemente nuestras copas. Les damos un sorbo y después Patri coge otra fresa. Me arrimo a ella un poco. Le aparto el pelo hacia un lado y comienzo a darle algunos besos por el cuello.
- Zayn, me… haces cosquillas –dice con una voz entre sensual y tímida.

Yo la sonrío y dejo mi copa en la mesilla. Seguido rodeo su cintura con mis brazos y la pego más a mí, comenzando a besar sus labios suave y dulcemente. Ella me sigue el beso. Me voy echando hacia atrás, dejando que ella se coloque sobre mí, mientras continuamos besándonos, cada vez con más pasión. Doy un suave giro, colocándome encima de ella, sintiendo como aumenta el calor por mi cuerpo.
- Zayn… -la escucho susurrar cuando consigue separarse un poco de mis labios.
- ¿Sí?... ¿Qué… pasa? –digo asintiendo entre beso y beso. Paso a su cuello y le doy suaves mordiscos.



Narra Harry
Persigo a Noemí por toda la casa, dejándola correr para ver hasta dónde me lleva. De repente se mete en una habitación e intenta cerrar la puerta antes de que llegue yo. Aparto la puerta con cuidado de no hacerla daño y veo que estamos en el baño:
- No te acerques o te mojo –dice Noemí riéndose mientras se mete en la bañera y coge la manguera, apuntándome con ella. Yo suelto una carcajada.
- No eres capaz de mojarme, enana –digo yo acercándome lentamente- Anda, ven aquí, que te debo un bañito de helado… -continúo acercándome. De repente, Noemí abre el grifo de la bañera y el agua impacta sobre mí.
- ¡Dios, Noemí, que está helada! –grito terminando de acercarme a ella, que está riéndose. Le quito la manguera de las manos mientras me meto en la bañera y la empapo a ella.
- ¡Ah, no, Harry, no! ¡ME RINDO! –grita ella tapándose la cabeza con las manos. 

Yo la empapo entera, riéndome. Ella vuelve a quitarme la manguera y a enchufarme con ella. Seguimos peleándonos por la manguera hasta que al final yo me tropiezo y me caigo en la bañera, empujándola a ella, que acaba sobre mí a milímetros de mis labios. Yo la sonrío divertido.
- Uh… ¿concurso de camisetas mojadas particular? –le pregunto divertido, mirándola el torso, que está empapado sobre mí. Ella se sonroja y se tapa un poco.
- ¡Bobo! –me dice dándome una suave colleja, pero sin apartarse de mí. Oigo el agua salir aún por la manguera, mojándonos por las piernas. Alzo mi brazo para cortar el agua y después me incorporo un poco.
- Parece ser que al final, el baño era para los dos… -digo riéndome- Madre mía, siempre acabamos liándola… -ella se ríe y me besa. Yo, encantado, le sigo el beso y acaricio suavemente su espalda, acercándola a mí.
- Harry… -susurra riéndose sobre mis labios, al notar de nuevo a mi miembro cobrando vida. Ella se levanta de la bañera algo sonrojada. Yo me quedo atontado observando su figura- Eh, mi cara está aquí, Styles –dice ella riéndose, señalando su cara.
- Me tientas, enana, me tientas… -digo levantándome también y dándole después un suave beso.

Comenzamos a recoger el baño y una vez hemos secado el agua, tiramos las tarrinas de helado que ahora son una mezcla de líquido disuelto en agua. Después vamos a su habitación y ella coge ropa seca:
- ¿Y ahora qué te pones tú? –me pregunta mirando su armario. Yo suelto una carcajada.
- Sabes que yo no tengo problema con la ropa… -digo acercándola a mí.
- Harry, estás demasiado hormonado hoy –dice ella riéndose mientras niega con la cabeza- Anda, toma. Quitate la ropa pero tápate con esta sábana al menos. No hagas como la noche de la fiesta del cumpleaños, que te metiste en tu cama desnudo y yo tuve que dormir sobre el colchón –me dice sonrojándose.
- Umh… ¿perdón? –digo frunciendo el labio. Ella se ríe y me golpea con su pijama.

Después desaparece de la habitación para darse una ducha y ponerse la ropa seca. Yo me quito toda la ropa y la extiendo en el alféizar de la ventana para que se seque. Después me envuelvo la sábana por la cintura y me meto en la cama. Al volver Noemí, se mete en su cama y yo la abrazo, acercándola a mí.
- Me ha gustado el baño de antes, princesa… -le susurro acariciando su pelo aún húmedo. Ella me regala una tímida sonrisa.
- Te quiero mucho, Hazza… Te voy a echar muchísimo de menos… -me susurra mirándome a los ojos.
- No lo pienses, pequeña. Además, hablaremos todos los días… Dicen que cuando deseas algo, hay que luchar por ello, ¿no? Eso haremos tú y yo. Luchar por estar juntos –le digo acariciando su mejilla. Ella asiente con una sonrisa y me da un beso.
- Que duermas bien –dice acomodándose sobre mi pecho y cerrando los ojos. Yo me quedo observándola mientras que, poco a poco, voy perdiendo la consciencia hasta quedarme dormido.




Narra Patri
Comienzo a notar los suaves mordiscos de Zayn en mi cuello e intento hablarle, pero él no me escucha. La temperatura sube cada vez más. Zayn mete una de sus manos por debajo de mi camiseta y comienza a acariciar mi tripa suavemente, sin dejar de besar mi cuello:
- Zayn… no… para… -digo a duras penas, saliendo de entre sus brazos.
- ¿Qué pasa? –me dice mirándome confuso.
- Zayn yo… ¿y si viene alguien? –le digo dudosa, buscando una excusa.
- No va a venir nadie, Patri. Estamos solos en la casa. No es cómo cuando estábamos en mi casa con mi familia… -me dice mirándome. Yo miro a otro lado, muy vergonzosa y nerviosa- ¿Qué te pasa? No es eso lo que te preocupa. Cuéntame, ¿qué es? –me pregunta acercándose a mí.
- Yo… es que no… no sé si estoy lista –digo nerviosa, mirándole preocupada- Sí, ya no soy virgen. Pero es que no… estoy segura –repito sin saber qué decir ni cómo expresarme.
- Eh, cielo. No pasa nada –me dice él mirándome a los ojos con una voz dulce y tranquila- Si no quieres no pasa nada. No te pienso obligar a nada que tú no quieras, amor. Además, no hay prisas –me dice dulcemente y seguido me da un beso en la mejilla.

Yo le sonrío y sin más dudas, me acerco a sus labios de nuevo, volviendo a besarle con pasión. Él me sigue el beso, aunque noto que está algo confuso y me sale una pequeña sonrisa mientras le beso. Comienzo a desabrochar los botones de su camisa sin dejar de besarle.
- ¿Estás segura? –me susurra separándose un poco de mí.

Yo le vuelvo a besar mientras asiento y termino de quitarle la camisa, tirándola al suelo. Zayn vuelve a acariciar mi tripa lentamente y comienza a tirar de mi camiseta hacia arriba. Yo levanto mis brazos para ayudarle a quitármela. Después le sonrío mirándole y vuelvo a besarle intensamente, enredando nuestras lenguas lentamente. Sus manos comienzan a acariciar mi espalda despacio. Me vuelve a tumbar en la cama, quedando él sobre mí. Acaricio su pecho y abdomen y desabrocho el botón de su pantalón. Noto sus manos recorrer mi cuerpo.
En cuestión de minutos ya estamos los dos completamente desnudos, con tan sólo una sábana curbiéndonos. Él comienza a besar mi cuello mientras yo acaricio su espalda y pecho. Él se separa unos segundos de mí, cogiendo un condón y seguido me mira a los ojos, mordiendo su labio inferior. Yo le vuelvo a besar lentamente y seguimos entre besos y caricias hasta que con un suave y lento movimiento penetra en mí. Comenzamos a movernos con movimientos coordinados, disfrutando al completo el uno del otro. Nos miramos a los ojos, sonriendo.
- Te amo princesa –me susurra.
- Te amo, Zayn  -respondo yo con la respiración entrecortada.

Seguimos en un silencio dónde solo se escucha nuestra respiración agitada y nuestros leves gemidos, besándonos y acariciándonos lentamente. Llegamos juntos al orgasmo. Cuando acabamos, nos miramos unos instantes a los ojos y nos damos un suave beso. Él se quita de encima de mí, tirándose a la cama con la respiración agitada y abre sus brazos. Yo me coloco entre ellos, posando mi cabeza en su pecho. Nos quedamos en un completo silencio mientras él acaricia mi pelo suavemente.
- ¿Estás bien, cielo? –me pregunta en un susurro.
- Sí. Pero… no soy muy buena, ¿verdad? –le digo en un susurro.

- Eres peeerfecta, amor –me susurra dándome un beso en la cabeza. Sonrío al escucharle y entre caricias, comienzo a quedarme dormida entre sus brazos.

Capítulo 66: Cocina española

Narra Zayn
Me despierto con la luz del sol entrando por mi ventana. Miro el reloj y veo que son las once. Me estiro en la cama y me pongo a pensar en Patri: en qué sorpresa darle, ya que no la volveré a ver en mucho tiempo. Cuando se me ocurre qué hacer, me levanto de la cama y me meto en el baño a darme una ducha. Después de quince minutos, salgo ya vestido. Cojo mi móvil y decido escribir un mensaje a Patri:
“Buenos días, princesa.
¿Qué tal amaneciste? Espero que bien.
Yo te eché de menos en mi cama…
Quería decirte que esta tarde no hagas planes.
Te tengo una sorpresita de despedida.
No preguntes. No pienso decirte qué es.
Luego te llamo.
Un beso amor. Te quiero.
Zayn”

Una vez se lo mando, bajo a la cocina. Donde están los chicos desayunando:
- ¡Hola chicos! –saludo nada más entrar. Ellos me saludan también y yo me sirvo un café, sentándome con ellos- Chicos, quería pediros un favor –digo mirándoles.
- Bueno a ver, dinos qué es, Malik –dice Louis riéndose.
- ¿Podríais dejarnos esta tarde-noche la casa para Patri y para mí solos? Es que quiero darle una sorpresa y me vendría bien que no estubiérais –les digo y seguido doy un trago a mi café.
- Uy, uy, uy. Una sorpresa… -dicen todos al unísono, riéndose.
- Cuidado con lo que haces, Malik. Y todo con precaución. Que no quiero ser tío antes de tiempo –dice Harry riéndose junto al resto.
- Qué capullos. Que no va a pasar nada. Solo quiero prepararle una cena. Algo romántico y sencillo, nada más. Es que como no vamos a vernos en tanto tiempo, se me ocurrió –digo negando y riéndome.
- Ya, bueno… ¿Quieres que te ayudemos en algo? –dice Liam riéndose.
- Bueno, sí. A organizar algo bonito por la casa –les digo. Ellos se ríen y asienten- Bueno, ¿pero os vais a ir? –repito mirándolos.
- Sí, no te preocupes, Zayn. Tendréis la casa para vosotros solos –dice Liam sonriendo.
- Pero por si acaso, toma. Espero que tengas suficientes, porque no tengo más… -dice Harry riéndose a más no poder mientras saca de su cartera una tira con cuatro condones. A lo que el resto comienza a reírse a carcajadas también.
- Eh, Harry, por dios. Que solo será una cena. No pasará nada –digo negando con la cabeza y riéndome con ellos.
- Ya, ya… Pero por si acaso. Que una cosa lleva a la otra,  Zayn –dice Niall mientras come una magdalena. Yo sigo con mi café.
- ¿Y a qué hora tenemos que salir de aquí? –pregunta Liam mirándome.
- Sobre las siete más o menos –le respondo calculador. Después me termino el café y cojo mi móvil, marchándome al salón para llamar a Patri, que descuelga al tercer toque.
- ¡Hola amor! –me dice nada más descolgar.
- Hola cielo, ¿leíste mi mensaje?
- Sí. Hace unos minutos. Te iba a contestar. Y… ¿qué es? Dímelo… -me dice quejándose pero riéndose a la vez.
- No. No te lo pienso decir –contesto riéndome- Solo te digo que estés lista a las siete menos cuarto más o menos –digo sonriendo.
- Está bien pero… ¿ni una pista? –sigue insistiendo.
- No, ni una pista. Además, no es gran cosa. Ya verás –respondo riéndome- Bueno, cielo. Te dejo que tengo que hacer algunas cosillas. Te amo.
- Vale. Yo también te amo, cari. Adios –me dice feliz y después colgamos.

Vuelvo junto a los chicos y les cuento la idea que tengo pensado organizar. Una vez lo saben, nos ponemos manos a la obra a preparar todo.
Cuando ya es la hora de comer, nos preparamos algo rápido y después los chicos me ayudan con los últimos retoques. A las cinco y media pasadas, Harry y yo somos los únicos que seguimos en casa. Nos arreglamos rápidamente y después nos vamos en el coche de él. Tras algo más de quince minutos, estamos frente a la casa de las chicas.
Yo salgo del coche al ver a Noemí salir con un gato en brazos. Después de saludarme y decirme que Patri aún tardará un poco, se monta en el coche con Harry.



Narra Harry
Saludo a Noemí con una gran sonrisa a ver al gatito en brazos:
- ¿A dónde vamos? –le pregunto después de besarla.
- Pues… ¿podemos ir al centro comercial? Tengo que comprar varias cosas para Tigre y algo para casa…
- ¿Algo para casa? –pregunto mirándola. Ella me sonríe.
- Ya lo verás… -dice guiñándome un ojo- Hoy te toca a ti estar con la curiosidad –y me da un beso mientras sonríe.

Al separarnos, conduzco hasta el centro comercial más cercano y después comenzamos a caminar hacia la tienda de animales. Al llegar, Noemí compra una cama para el animal, varios juguetes, un rascador enorme, su cajón de arena, su comida y, para sorpresa mía, una correa. Sí, una correa.
- ¿Para qué quieres una correa, Noemí? Es un gato –le digo mirándola. Ella se ríe.
- Lo sé, pero yo le querré llevar alguna vez con nosotros y le pondré correa para que no se escape –me responde sonriendo. Yo asiento no muy convencido por la idea.
- Bueno, ¿qué más necesitas comprar? –le pregunto una vez ya ha pagado lo del gato.
- Tenemos que ir al supermercado y ya para casa –me responde sonriendo- Y no preguntes.

Entramos en el supermercado del centro comercial y Noemí compra patatas, huevos, cebollas y, como no, dos tarrinas de helado enormes. Una de vainilla y otra de chocolate. Después montamos en el coche:
- Vamos a mi casa, ¿vale? –me dice dándome un beso.
- Sí, porque a la mía y de los chicos no podemos ir hoy… Zayn le ha preparado una pequeña sorpresa a tu hermana… Creo que me tendré que quedar a dormir en tu casa. Si quieres, claro -le digo con una sonrisa traviesa.
- Sabes que me encanta dormir contigo. Y… uy, uy, uy… ¿Van a pasar la noche juntos? ¿Y después de una sorpresa? Creo que tendré que hablar mañana con mi hermana –me dice riéndose.
- Yo le di a Zayn precaución, por si acaso –al ver la cara que pone Noemí, me comienzo a reír- No me mires así, boba. Nosotros de momento no lo vamos a usar así que… Yo se lo doy por si acaso. Que él les de buen uso –digo riéndome. Veo a Noemí sonrojarse por lo que acaricio su mejilla- Me encanta cuando te pones tímida. Te hace aún más adorable, princesa –le digo entre beso y beso. Ella sonríe sobre mis labios y me abraza fuerte.
- Bueno, creo que será mejor que conduzcas hasta tu casa. Hay varias personas mirándonos en la calle y además, no es muy cómodo abrazarte a esta distancia… -me dice con una sonrisa. Yo asiento y finalmente arranco el coche.

Al llegar a su casa, Noemí deja al gato en el suelo y después deja la compra en la nevera.
- ¿Me vas a decir qué piensas hacer? –le pregunto agarrándola de la cintura y acercándola a mí para después posar besos por su cuello.
- ¿Te suena la tortilla de patata española? –me pregunta con una sonrisa. Yo asiento- Pues bueno, he pensado en hacértela para cenar. Como mañana por la tarde ya os vais… pues bueno, para que te lleves un buen recuerdo… Además, te dije que un día te enseñaría algo de la comida española y he visto la oportunidad. Le he dado el día libre a Abbie y mi padre hoy no viene a cenar. Siquiera sé si vendrá a dormir… No pienses mal, eh –me dice con un dedo acusador. Yo comienzo a reírme.
- Me parece peeeerfecto. ¿Me dejarás ayudarte a cocinar? –le susurro con una sonrisa.
- Pero tendrás que hacer todo lo que yo te diga, eh
- A sus órdenes, señorita –digo haciendo el típico saludo militar. Ella se ríe, se pone de puntillas y me da un beso en la mejilla.
- ¿En la mejilla? –digo ennarcando las cejas. Después la acerco a mí y me quedo a sólo un par de centímetros de sus labios- ¿No quieres besarme? –le pregunto de forma seductora y después, rozo un instante sus labios, pero sin llegar a besarlos. Ella niega la cabeza sonriendo de forma traviesa. La pego a mi pecho y ella inhala mi perfume y abre ligeramente sus labios mientras cierra los ojos. Yo acaricio su mejilla y dejo fugaces besos por su cuello, subiendo lentamente hasta su oreja, para después morder suavemente su lóbulo-  Porque yo sí quiero besarte. Quiero abrazarte y no soltarte nunca –le digo en un susurro- Quiero compartirlo todo contigo… -digo recalcando la palabra “todo”- Y no tengo prisa. El ritmo lo marcas tú y yo siempre respetaré tus decisiones. Por mucho que me cueste… -digo torciendo el labio. Ella abre los ojos y nos quedamos unos instantes mirándonos intensamente. Comenzamos a besarnos con un deje de necesidad, tanta que noto la sangre acumularse poco a poco en mi miembro.
- Será mejor que paremos. No quiero que alguien siga poniéndose feliz –dice mirando por un instante hacia mi pantalón y después me sonríe- Aún no es el momento… Vamos a preparar la cena, anda.




Narra Patri
Cuando se marcha mi hermana, me quedo terminando de arreglarme. Llevo puesta una camiseta de tirantes blanca y ajustada, una falda negra corta, con un poco de volantes y unos zapatos negros con algo de tacón.
Me termino de peinar y mientras me doy los últimos retoques de maquillaje, noto que alguien me agarra por detrás y me da un suave beso en el cuello:
- Que guapa estás, amor –me susurra al oído. Yo sonrío y me giro mirándole.
- Tú también estás muy guapo –sonrío dándole un suave beso en los labios. Después me separo de él y me echo un poco de perfume.
- ¿Ya estás lista? –me pregunta mirándome. Yo asiento cogiendo una chaqueta y seguido salimos de mi habitación. Bajamos las escaleras y salimos de la casa. 

A continuación vamos andando tranquilamente cogidos de la mano mientras hablamos:
- ¿Dónde vamos, Zayn? ¿Cuál es la sorpresa? –le pregunto después de andar durante unos minutos.
- Eres una impaciente –me dice él sonriéndome. Yo asiento riéndome- Vamos a mi casa –me dice sonríendo.
- ¿Y la sorpresa? –repito yo.
- Esa ya sí que no cuela…
- Tenía que intentarlo –digo encogiéndome de hombros con una sonrisa.

Después de una media hora dando un paseo, llegamos a su casa. Entramos dentro y me encuentro todo a oscuras. Zayn se arrima a mí y noto su respiración en mi cuello. Posa su mano en mis ojos, tapándomelos:
- ¿Qué haces? Si antes no veía nada. Ahora aún menos… -él se ríe al escucharme.
- Ese es el caso. Camina que yo te guío –me susurra. Caminamos un poco hasta que él me frena- Ya está. ¿Lista? –me susurra de nuevo.

Yo asiento y él me quita las manos de los ojos suavemente. Veo la mesa toda decorada con pétalos de rosas. Dos velas largas en un lado de la mesa y un montón de velas más pequeñas, ya encendidas, en una fuente de cristal en el centro de la mesa. También hay una rosa en uno de los platos y una botella de vino en un cubo de hielo:
- ¿Te gusta? Aunque sé que no es gran cosa… -no le dejo terminar, pues me lanzo a darle un beso.
- Es perfecto. Me encanta –le susurro al separarme de él y después le vuelvo a besar dulcemente. Cuando nos volvemos a separar, me lleva hasta una silla y me la separa para que me siente. Una vez lo hago, cojo la rosa del plato sonriendo.
- La cena está en el horno. Ahora vuelvo. No te muevas –me dice sonriendo. Desaparece por la puerta y vuelve unos pocos minutos después con un plato en cada mano. Me coloca el mío y seguido se pone el suyo y se sienta frente a mí. Ha preparado un rico asado de cordero con patatas al horno y un poco de ensalada- ¿Un poco de vino? –me pregunta cogiendo la botella.
- Sí, por favor –le sonrío asintiendo. Él me sirve el vino y luego se sirve él. Comenzamos a cenar mientras hablamos felices.
- Qué cena más rica, Zayn –le digo cuando hemos terminado.
- Gracias. Me ayudó Liam a prepararla –me responde con una sonrisa.
- Gracias por esta cena tan agradable, con la mejor compañía. En serio, nunca nadia había hecho tanto por mí –le digo mirándole. Él me devuelve la mirada con una sonrisa y extiende la mano, acariciando mi mejilla.
- Mi niña, tú te mereces esto y mucho más. Esto no es nada para demostrarte todo lo que te quiero.
- Gracias, Zayn… -le repito, posando mi mano sobre la suya.
- No las des, mi amor –me responde. Y seguido se levanta un poco, acercándose a mis labios para darme un pequeño beso.



Narra Noemí
Saco los ingredientes y comenzamos a preparar la cena. Una vez todos los ingredientes están preparados, los meto en la sartén a freír, mientras charlamos y nos hacemos reír mutuamente. Una vez los ingredientes están fritos, los mezclo con el huevo y los echo a la sartén. Cuando ya son casi las nueve, está la tortilla preparada:
- Vaya, tiene muy buena pinta… -dice Harry relamiéndose- Creo que voy a subir una foto a Twitter, para que todo el mundo veo la buena cocinera que tengo como novia –me dice sacando su móvil y haciendo una foto. Yo me río y le abrazo, esperando a que le haga una foto a la tortilla- No, no, ponte el gorrito ese de cocinera y sal en la foto, ¡por favor! –me dice poniendo morritos al verme reticente. Finalmente acabo cogiendo el gorro, poniéndomelo y posando para la foto- Así, perfecta –me dice enseñándome la foto una vez la ha hecho. Después la sube a Twitter- Y ahora, vamos a cenar, ¿no? –me dice dándome un beso. Cojo el plato con la tortilla y nos vamos al comedor, donde ya está la mesa puesta anteriormente por Harry:
- Dios, ¡está buenísima! –dice Harry abriendo los ojos mucho, una vez ha probado la tortilla. Yo comienzo a reírme. Después seguimos comiendo tranquilamente, riéndome cada dos por tres por las caras que pone Harry. Cuando hemos terminado de comer la tortilla, Harry se lleva los platos y trae las dos tarrinas de helado junto a una cuchara:
- ¿Y los platos? ¿Sólo una cuchara? –pregunto mirándole y riéndome. Él me devuelve la sonrisa.
- Bueno, es más romántico comer de la tarrina.
- Y menos higiénico también… -digo sacándole la lengua.
- Y con una cuchara, también es más romántico… Además, solo lo vamos a comer tú y yo, ¿qué más da? –dice riéndose y haciéndome señas para que me siente sobre él. Abre la tarrina de chocolate, llena la cuchara de él y después me la acerca a la boca- Di: “¡Ah!” –me dice sonriendo. Después de comerme el helado, hago yo lo mismo con él, que me besa aún con helado.
- ¡Harry! –digo riéndome al notar el helado. Él comienza a reírse. Yo cojo un poco de helado con un dedo y le mancho la nariz y le hago dos lineas en cada mejilla- Ahora pareces un indio –le digo con una sonrisa. Después le limpio con suaves besos.
- Me vas a mal acostumbrar y vas a tener que limpiarme siempre con besos, eh –me dice volviendo a besarme- Ahora me toca a mí -y me mancha él de helado, pero esta vez el cuello- ¿Puedo? –me pregunta pidiéndome permiso. Yo comienzo a reírme mientras asiento- Definitivamente. Me gusta esto –dice con una gran sonrisa. Yo riéndome cojo un gran puñado de helado y se lo estampo en la cara.
- Hoy te veo con mucho calor, Hazza… -digo riéndome al verle lleno de helado.
- Oh, no. No me puedo creer que hayas vuelto a hacerlo. ¡Me has vuelto a llenar de helado! –grita él poniéndose de pie, conmigo en sus brazos. Después me posa suavemente sobre el suelo- ¡Te vas a enterar! –dice cogiendo la tarrina de helado de vainilla, puesto que yo tengo la de chocolate entre mis manos. Coge un gran puñado de helado y me lo reboza por la cara.
- ¡Harry! –digo abriendo la boca. Después contraataco, metiéndole helado por dentro de la camiseta y apretándole el pecho- Así mejor –le digo riéndome. Al ver la cara que pone, salgo corriendo del salón por toda la casa, con el bote de helado en mis manos.

- ¡No te vas a escapar! En cuanto te coja, ¡te voy a bañar en helado, enana! –me grita detrás de mí. Yo sigo corriendo por las escaleras. Después salgo corriendo hacia donde me lleva el instinto: el baño. Supongo que será porque estoy llena de helado.