Narra Zayn
Me despierto y comienzo a acariciar
a Patri por el brazo. Después de varios minutos así, ella abre los ojos y al
verme, sonríe. Se incorpora y me da un dulce beso para después, quedarnos un
rato hablando mientras nos espabilamos. Pasado un tiempo, nos levantamos,
recogemos el colchón y en ese momento llegan Niall y Lucy. Comenzamos a hablar
y al rato llegan Sele y Lou. Hablamos durante un tiempo mientras esperamos a
que llegue el desayuno (Liam y Cate están preparándolo en la cocina) y a que vengan
Harry y Noemí, que no han llegado aún.
- ¡Buenos días! –nos saluda Liam desde la cocina al
oírnos hablar a todos. Al rato se asoma y nos saluda- Por lo que veo Noemí y Harry aún no
vinieron. Como tarden mucho más, Niall se va a comer el desayuno de los dos y
el suyo –dice Liam riéndose al ver a Niall esperando ansioso su desayuno. En
ese momento se abre la caravana, son ellos.
- ¡Hola! Me ha parecido oír algo de que Niall se comía
nuestro desayuno y eso no me ha gustado –dice Noemí con una sonrisa, que viene agarrada a Harry de la mano,
mirando a Liam, después a Niall y después al resto- ¿Qué tal estáis todos,
chicos? ¡Hoy sí que hemos dormido bien Hazza y yo! –sigue diciendo, como
siempre tan habladora.
- A saber qué habéis hecho en esa tienda, ¡cochinos!
–dice Louis mirándoles mal de broma. Noemí se pone colorada al instante y todos
estallamos en carcajadas.
- Lou, no seas tonto. Sabes perfectamente que no hemos
hecho nada, así que no le hagas pasarlo mal –dice Harry mientras deja las
cosas: la tienda de campaña, el saco de dormir y la pequeña mochila con la
ropa.
- No estoy yo tan seguro… -dice Louis con una ceja
levantada. Sele le da un pequeño golpe en el brazo para que se calle. Después,
Harry y Noemí se sientan en la mesa y Liam y Cate llegan pasados unos minutos con el
desayuno.
- ¿Y hoy qué vamos a hacer? Tenemos que entregar la
caravana a las ocho de la tarde como muy tarde, os lo recuerdo… -dice Liam
mientras desayunamos.
- Mmm… podemos ver Canterbury tranquilamente, luego
comemos por allí y después ya volvemos a Londres. Estaremos allí a las cuatro y
media o así. Luego ya podemos hacer lo que queráis.
- Chicos, hoy Noemí y yo hacemos un mes juntos y por la
tarde nos gustaría estar solos… -dice Harry sonriendo y mirando a Noemí.
- Ay, es cierto. Hoy hace un mes que le hiciste la
sorpresa esa. ¡Enhorabuena, chicos! –dice Lucy sonriendo. Después todos nos
unimos a felicitarles.
- Sí, sí, pues dentro de tres días yo hago un mes con
Patri. ¡Esperamos vuestras felicitaciones impacientes! –digo riéndome y después
guiñando un ojo a Patri.
- También os felicitaremos, tranquilos –dice Cate riéndose-
Bueno, ya son las diez y media. Tenemos que ir arreglándonos porque sino, no
llegamos nunca a Canterbury –sigue diciendo ella. A continuación se levanta de
la mesa y se va a arreglar después de recoger sus cosas del desayuno.
Todos terminamos de
desayunar mientras hablamos un poco más y después recogemos entre todos y nos
arreglamos. Finalmente, llegamos a Canterbury a las doce y diez pasadas.
Narra
Noemí
Después de andar un par de
minutos, llegamos a una calle que me deja sin aliento. Es la típica calle
británica.
- ¿Qué pasa, princesa? –pregunta Harry, acercándose a
mí. Yo le miro sonriendo.
- Nada. Es que me encanta esta calle. Los pequeños
edificios… ¡son preciosos! –Harry al oír aquello, se ríe- ¿Cómo se llama esta
calle?
- Es High street. Una de las más comerciales de
Canterbury –responde abrazándome por detrás. Yo me giro y le beso
-Y tú eres el
chico más perfecto del mundo –le susurro a escasos centímetros de sus labios.
Él se los muerde y yo me río.
- Eh, parejita, vamos, anda. Esta tarde ya tendréis
mucho tiempo para estar solos –dice Liam riéndose. Nosotros nos separamos y
comenzamos a caminar agarrados de la mano. Miramos las tiendecitas que hay por ahí y también varios monumentos y plazas que hay en la ciudad.
- Ahora vego, princesa. Tengo que hablar con Liam un
momento –me dice Harry. Después me da un beso y se aleja. Le veo hablar unos
instantes con Liam, él asiente y después se giran hacia todos.
- Chicos, Harry y yo nos vamos a mirar un par
de cosas. Quedamos a las… -dice Liam. Se para, mira su reloj- a las dos y media
en el restaurante que hemos dicho antes para comer, ¿vale? Vosotros id a mirar la Catedral que hay o lo que
queráis. ¡Tengo el recuerdo de cuando vine de que era preciosa! –continúa
diciendo. Ellos se van y nosotros comenzamos a caminar. Pasados unos diez
minutos, llegamos a la catedral.
- Vaya, ¡sí que es bonita! –dice Patri asombrada por su
exuberante belleza. Enseguida coge su cámara y comienza a hacer fotos como
loca.
Después de que Patri haga
las fotos, nos sentamos un rato en unos bancos mientras hablamos. Se acercan
algunas fans, de nuevo, a hablar con los chicos, pedir fotos y autógrafos y
cuando llega la hora de irnos, nos despedimos de ellas y comenzamos a caminar
de nuevo.
Cuando llegamos al
restaurante en el que hemos quedado, vemos a Liam y a Harry esperándonos al
lado de la puerta y hablando entre ellos. Yo enseguida salgo corriendo hacia
Harry y me subo a su espalda, sorprendiédole puesto que él estaba de espaldas a
nosotros:
- Hola, pequeña ranita –me saluda girando la cabeza
hacia mí. Yo le sonrío y le doy un beso.
- Hola amor. Te eché mucho de menos, ¿por qué tuvisteis
que iros? –le pregunto mientras me bajo de su espalda. Él se gira para mirarme.
- Lo sabrás en unas horas, no te preocupes, princesa
–me dice sonriendo y después, me guiña un ojo.
- Bueno, chicos, ¿entramos ya a comer? –pregunta Lucy
al ver a Niall algo impaciente. Todos asentimos y entramos en el restaurante.
Pedimos una mesa para diez y nos acomodamos en ella mientras miramos el
menú. Una vez hemos pedido de comer, hablamos tranquilamente:
- ¿Y qué hacemos después de comer? –pregunta
Patri mirándonos a todos.
- Pues… Noemí y yo a las seis tenemos que irnos –dice
Harry sonriendo. Yo le miro curiosa- No preguntes, princesa. Es sorpresa –me
dice contento. Yo sonrío y asiento.
- Bueno, pues entonces después de comer damos otra
pequeña vuelta por aquí y ya a las seis nos vamos de vuelta a Londres –dice
Sele sonriendo. Todos asienten.
- ¿Pero y nosotros qué vamos a hacer? –pregunto
curiosa. Todos comienzan a reíse.
- Enana, no seas impaciente, anda –me dice mi hermana
medio regañándome.
Yo voy a contestar pero veo llegar al camarero, así que me callo. Nos ponemos a comer y cuando terminamos, pagamos entre todos y salimos del restaurante. Vamos andando por parejas mientras charlamos hasta que veo que se pueden alquilar barcas en el río. Yo salgo corriendo, tirando de Harry:
- Harry, montemos, por favor. ¡Montemos los diez en una
barca! –le pido poniendo cara de niña buena.
- Pero princesa… -comienza a decir y, al ver que bajo la
cabez algo apenada, me acaricia. Después veo que mira a Liam de reojo un instante y que
él se encoje de hombros- Está bien. Si tú quieres… -me dice sonriendo. Yo
enseguida salto y le abrazo. A continuación nos giramos a mirar a los demás-
¿Vosotros qué decís, chicos? ¿Os hace un paseo en barca? –sigue diciendo Harry,
ahora mirando a todos.
Narra
Patri
Nos acercamos a un hombre
que hay al lado de las barcas, le pedimos una y se la pagamos. Cuando voy a
montar, me echo para atrás:
- ¿Qué pasa, Patri? –me pregunta Zayn que está ya en la
barca junto a Cate, Liam, Sele, Louis y Niall, extendiéndome la mano. Yo niego
con la cabeza.
- No, no puedo montar. ¿Y si volcamos? Zayn, ni tú ni
yo sabemos nadar… -digo algo asustada. Él sonríe para calmarme.
- Amor, no vamos a volcar y, si fuese así, ellos nos
agarrarían –dice mirando a todos- Conmigo ya lo hicieron una vez, cuando Louis
me tiró al agua –dice Zayn poniéndole énfasis a la palabra “tiró”.
- Lo sé. Pero ahora somos dos… -digo reticente a entrar
en la balsa.
- Y también son más personas –dice él mirándome-
Cariño, no te preocupes, no va a pasar nada, te lo prometo –continúa diciendo.
Yo me muerdo el labio algo nerviosa.
- Venga, Patri, ¡no pasa nada! ¡Tienes a super Lou para
salvarte si te caes al agua! –dice él animándome.
- Pues como me tengas que salvar tú si me caigo al
agua, voy apañada –digo riéndome y sacándole la lengua- Está bien, está bien.
Como me caiga, seréis todos responsables –digo finalmente, agarrando la mano de
Zayn y montando.
Una vez he montado, Zayn y
yo nos acomodamos y montan los que quedan en la barca. Una vez estamos todos, Liam y
Louis empiezan a remar mientras los demás cantamos, hacemos tonterías y yo saco
fotos de vez en cuando. Cuando ya llevan media hora o así remando Liam y Lou,
se cambian por Niall y Harry. Louis y Noemí comienzan a hacer el tonto:
- Eh, chicos, ¿qué pasaría si movemos la barca?
–pregunta después de un rato Lou, entre divertido y desafiante, mirándome a mí.
Yo instantáneamente me asusto.
- No, Lou, ni se te ocurra –le dice Liam mirándole mal.
Lou se ríe divertido al ver mi cara. Noemí le da un golpe en el brazo.
- Tú, deja a Patri y no te rías de ella, Mister carrot
–dice Noemí recalcando la palabra “Carrot”.
Louis se hace el idignado y la
despeina. Comienzan a a despeinarse y darse pequeños empujones jugando mientras
todos no paramos de reírnos al ver sus caras. De repente Lou se tropieza con un
remo (ahora no remaba nadie y estaban los remos en el suelo de la balsa) y
pierde el equilibrio. Noemí intenta agarrarle para que no se caiga pero resulta
imposible y al final, se caen los dos al agua. Yo doy un grito asustada y Harry
y Sele se asoman rápidamente por dónde han caído Noemí y Lou. Después de
unos instantes, salen del agua.
- Eh, ¿estáis bien? –grita Harry preocupado.
- ¡Idiota! Por intentar hacer que no cayeses, al final
me tiraste a mí –dice Noemí tirándole agua a la cara a Louis.
- ¡Nadie te dijo que lo hicieras, enana! –dice Louis
riéndose- Además, así te refresco un poco. Que últimamente Harry y tú pasáis
mucho calor –sigue diciendo Louis sin parar de reírse. Noemí se acerca a
Louis y le hace una aguadilla. Después comienza a nadar rápidamente hacia
nosotros, que estamos en la balsa asomados a un par de metros de
ellos. Harry enseguida la agarra y la sube a la balsa. Después llega Lou y él
le ayuda también a subir.
- Si es que no podéis estar ni un momento sin liarla,
chicos –dice Liam regañándoles. Ellos se ríen.
- Sois de lo que no hay… -digo negando con la cabeza.
Noemí se acerca a mí.
- Ay, hermanita, ¡cuaaaaanto te quiero! –dice mientras
continúa acercándose a mí. Yo al ver sus intenciones, la intento apartar, pero no
puedo evitar que me abrace y me empape. Todos al ver mi cara comienzan a reírse
sin parar. Yo la aparto de mí.
- Pues yo en estos momentos te mataría, Noemí –digo
mirándola mal- Esta agua no huele muy bien, ¡apestas! –digo poniendo cara de
asco. Ella se ríe.
- La verdad es que si que oléis un poco mal, eh –dice
Sele, ya que Louis está a su lado. Louis se cruza de brazos.
- No fue mi culpa caerme… -dice mirando al suelo.
- ¡Sí que fue tu culpa! –decimos todos al unísono.
Después comenzamos a reírnos.
- Está bien, creo que deberíais ducharos y cambiaros de
ropa. Vamos a la caravana, anda… -dice Liam mirando a Lou y Noemí. Harry y
Niall comienzan a remar. Al llegar a dónde está el hombre, le entregamos la
balsa y vamos rápidamente a la caravana. Pasados quince minutos veo a Harry, que ya está arreglado con una
americana, una camisa azul celeste y unos pantalones de traje, que no para de dar
vueltas de un lado a otro de la caravana algo nervioso, así que me acerco a él:
- Eh, ¿qué te pasa? –le pregunto sonriéndole.
- Pues que estoy algo nerviso… Le he preparado una cena
a tu hermana en un barco, en Whitstable, una ciudad cercana a dónde estamos
ahora, pero Lou lo ha fastidiado tirándola al agua y llegaremos tarde… -dice
Harry agobiado.
- Eh, tranquilo, si llegáis un poco tarde no creo que
pase nada, ¿vale? –digo calmándole- Oye, ahora que lo pienso, la traerás a
dormir a casa, ¿no? Porque bastante que nuestro padre nos ha dejado irnos con
vosotros… -le pregunto. Él se ríe.
- Sí, tranquila. Sobre las once y media la dejaré en
casa, tranquila. Tú diselo a tu padre. Sabes que yo la cuidaré –dice él
mirándome. Su mirada es de una forma tan sincera que me hace sonreír. Se le ve muy
enamorado de ella, al igual que ella de él.
- Lo sé. Y más te vale que siga siendo así… -digo
riéndome.
- Siempre será así. No pienso dejarla sola, nunca –dice
mirándome fijamente. Yo le doy un pequeño abrazo y me levanto- Bueno, voy a ver
cómo va mi hermana. A ver si necesita ayuda o algo.
Narra
Harry
Cuando Patri se va, miro mi
móvil y veo que son ya las seis. Salgo de la caravana y espero unos minutos.
Después veo llegar mi coche. En él va montado Daniel, un trabajador nuestro.
Aparca el coche y sale de él. Yo le saludo y después me entrega las llaves, le
doy las gracias y le pago por traerme el coche y también el taxi de vuelta a Londres.
Una vez Daniel se ha ido, cierro el coche y entro en la caravana. Me siento en
el sofá ya impaciente y cuando me levanto, justo llega Noemí. Va increíble.
Lleva un vestido blanco ajustado, mostrando sus sinuosas curvas que tanto me
gustan y a partir de sus caderas, se ensancha con un poco de vuelo. Tiene adornos
con encaje y pequeñas flores negras por la falda. Lleva el pelo suelto con mechones
ondulados y maquillada ligeramente. Me deja sin aliento. Está increíble. Me
acerco a ella y la agarro de la cintura, acercándola a mí:
- ¿Eres un ángel? –le susurro al oído. Ella ríe. Su
risa es la mejor melodía del mundo.
- Soy tu ángel. Solo tuya –me responde ella, sonriendo.
Yo me la quedo mirando. >>Preciosa<< Después la beso hasta que, como siempre, alguien nos interrumpe carraspeando detrás nuestra.
- Eh, chicos, no es por molestar pero… Harry, ¿no
teníais prisa? –dice Patri mirándome. Yo asiento. Noemí y yo nos separamos y
nos despedimos de todos. Cogemos nuestras cosas y salimos de la caravana. Noemí
al ver mi coche, se para.
- ¿Qué hace tu coche aquí? –me pregunta sorprendida. Yo
me río, me acerco al coche y lo abro. Dejo nuestras maletas en el maletero y
después me giro a mirarla.
- Pedí que me lo trajeran –le respondo sonriendo.
Después me acerco a la puerta del copiloto y le abro la puerta para que entre
Noemí- Princesa, entre en el coche, por favor –digo acompañándolo de una
reverencia. Ella se ríe mientras se acerca.
- No seas bobo. ¡Puedo entrar yo sola! –dice sonriendo.
- Déjame tratarte como mereces –le respondo dándole un
beso. Ella asiente y se mete en el coche. Cierro la puerta y después entro yo. Arranco y comienzo a conducir. Pasados algo más de diez minutos llegamos al
puerto de Whitstable. Aparco el coche y salimos de él. Comenzamos a andar
agarrados de la mano hasta que llegamos a un pequeño barco, el barco que he
alquilado para nosotros. Ayudo a Noemí a entrar y después la miro para
comprobar su reacción:
- Vaya… Ahora entiendo por qué no querías que
subiésemos a la barca esta tarde. Tenías preparado esto. ¿Sabes una cosa? Cada día que
pasa, me enamoras más y más y no entiendo cómo puedo sentir algo tan intenso.
No creía que se pudiese sentir de esta forma.
No me imagino la vida sin ti, Harry. Eres lo mejor que me ha pasado en
la vida –me susurra Noemí, mirándome a los ojos.
- Princesa, no imagines la vida sin mi. Jamás pienso
dejarte sola, jamás. Tú eres la chica que siempre he querido. Me lo das todo
con estar a mi lado. Verte sonreír es lo que me impulsa a hacer las cosas. Eres
mi pequeña, mi princesa. Siempre te amaré, siempre –le digo y después le doy un
abrazo. Un abrazo con el que pretendo demostrarle todo lo que la amo, todo lo
que haría por ella.
Nos quedamos unos instantes
abrazados y después la agarro por la cintura y le voy enseñando el barco.
Primero vemos la cubierta y después entramos dentro de él. Enciendo la luz y
allí está el salón. Todo adornado con velas (aún apagadas) y en el medio hay un
corazón dibujado con pétalos de rosa roja. En el interior del corazón hay una
mesa con dos sillas y un ramo de claveles rosas, ya que me dijo que eran sus
flores favoritas, sobre la mesa. Yo miro a Noemí sonriendo, que está mirando
todo con detalle:
- Eres… increíble, Harry –dice Noemí lentamente, como
si le costase hablar, sin apartar la mirada del salón adornado. Yo me acerco a
ella y le acaricio la mejilla.
- ¿Te gusta, mi pequeña? –le digo mirándola. Su cara
irradia felicidad y eso me hace feliz a mí. Ella da un salto sobre mí y yo la
cojo. Me abraza fuerte mientras me da las gracias un montón de veces. Yo me río
mientras la bajo al suelo- No tienes que darlas. Te mereces esto y mucho más,
pequeña
- La próxima vez la sorpresa me toca a mí, que lo sepas
–me dice de forma seductora mirándome. Yo sonrío
y ella se muerde los labios >>Me vuelve loco<< Después de eso, la
termino de enseñar el barco y vamos a la sala de máquinas del barco y lo arranco. Lo llevo mar adentro y cuando no hay nadie a la vista, lo apago.
Después pongo un CD con música romántica y nos tumbamos en la cubierta del
barco sobre una toalla, abrazados, sencillamente disfrutando de nuestra
presencia. Después de un rato, comenzamos a hablar de muchas cosas:
- Este día está siendo perfecto. Todos lo son siempre a
tu lado –me dice ella, después de bastante rato hablando, mirándome. Yo le acaricio el cuello, provocándole un
pequeño escalofrío. De repente acaba la canción que estaba sonando y comienza a
sonar “Rest of my life” de Bruno Mars. Ella al oírla, se levanta y me mira. Yo
me levanto también y la agarro por la cintura, acercándola a mí. Ella me sonríe
tímidamente y rodea mi cuello con sus brazos. Nos quedamos unos instantes
escuchando la canción y después, comenzamos a bailar lentamente, mirándonos a
los ojos:
“Oh, how could I be
so lucky
I must done something right
And I promise to love her for the rest of my life”
I must done something right
And I promise to love her for the rest of my life”
Le canto en susurros los últimos versos de la canción.
Después acaba y nos quedamos en silencio, mirándonos a los ojos aún. De repente
veo una pequeñas lágrimas caer sobre las mejillas de Noemí. Yo enseguida se las
seco y ella niega con la cabeza, sonriendo:
- No
te preocupes. Son lágrimas de felicidad, de tener a alguien tan perfecto como
tú. De saber que me ama como yo le amo a él –me dice sonriéndome para calmarme.
Ya no puedo aguantar más y la beso. La beso con ímpetu y necesidad pero
con ternura y cuidado. Le acaricio la espalda mientras la acerco más a mí. >>La
necesito para ser feliz, lo sé. Es ella<< Recorro su espalda una y otra
vez, conteniendo mis ganas por no avanzar más. Sé que ella aún no está
preparada y estoy dispuesto a esperar lo que sea, pero me resulta casi
imposible contenerme. Nos separamos para coger aire y al verla sonrojada,
suelto una ligera risa. Abro mis brazos para acogerla en ellos y ella se
introduce. Yo la abrazo fuerte y la doy un beso en la frente, mirando
de nuevo esos preciosos ojos que tanto me encantan. La música sigue sonando,
pero no le prestamos atención. Solo importa ella, ella junto a mí. Nos quedamos
así durante un largo periodo de tiempo:
- Pequeña,
ya va a empezar a anochecer, ¿quieres que lo veamos juntos en el tejado del
barco? –le pregunto feliz. Ella instantáneamente asiente. Subimos al tejado con
una toalla, la extiendo y nos tumbamos abrazados, con la vista hacia el cielo,
viendo el anochecer mientras nos cantamos mutuamente canciones de amor.




